Warren es considerada por algunos medios como "la gran dama de la izquierda norteamericana". Foto: AFP.
Warren es considerada por algunos medios como "la gran dama de la izquierda norteamericana". Foto: AFP.

Elizabeth Warren: el terror de Facebook

La precandidata demócrata que lidera los sondeos ha prometido separar en pedazos a la compañía de Mark Zuckerberg y a otros gigantes tecnológicos para reducir su poder sobre la sociedad y la democracia.

Óscar Miranda
20 Oct 2019 | 10:35 h

Hace unos días, la senadora demócrata Elizabeth Warren compró un aviso en Facebook.

El aviso decía “Noticia de último minuto: Mark Zuckerberg y Facebook apoyan la reelección de Donald Trump”.

Se trataba de una mentira: la propia Warren lo explicaba en el tercer párrafo del texto. Pero lo que buscaba era poner en evidencia dos cosas: 1) que cualquier político puede mentir en Facebook, mientras pague por su aviso, y 2) que Zuckerberg, de hecho, le está permitiendo mentir a Trump ahora mismo.

Y eso porque le ha permitido difundir en la red social más grande del mundo un aviso que otros medios, como CNN, se negaron a emitir porque era una gran falsedad: afirmaba que el exvicepresidente Joe Biden había ofrecido mil millones de dólares al gobierno de Ucrania si despedía al fiscal que investigaba a la compañía de su hijo.

“Si Trump intenta mentir en un anuncio de televisión, la mayoría de las cadenas se negarían a emitirlo, pero Facebook solo cobra los cheques de Trump”, dijo Warren, posteriormente.

Con su falso aviso, exponía una situación tan real como peligrosa para las democracias del mundo: cualquier político puede mentir en Facebook. Y cimentaba su cruzada personal en demanda de mayores regulaciones no solo para esta compañía sino también para los otros gigantes tecnológicos: Apple, Google y Amazon.

La cual no tendría demasiada relevancia sino fuera porque, en este momento, la senadora por Massachusetts lidera todas las encuestas para la presidencia de los Estados Unidos.


UNA RESPUESTA VIRAL

Surgida en un hogar humilde de Oklahoma, graduada en Leyes y catedrática en Houston, Pensilvania y Harvard, Warren saltó a la palestra pública en 2010 cuando dirigió, por encargo de Barack Obama, la creación de una oficina para proteger a los consumidores de los abusos de los bancos y de estafas como las “hipotecas basura”, que desencadenaron la crisis de 2008.

Como senadora, se ha caracterizado por proponer una agenda progresista: seguro universal para todos, mayores impuestos a los ricos y condonación de las deudas estudiantiles.

Desde febrero, es una de las precandidatas en las primarias demócratas, que hasta hace poco tenía como las cartas principales al exvicepresidente Joe Biden y al senador por Vermont, Bernie Sanders.

Warren ha venido de atrás y con una campaña inteligente y propuestas que sus rivales tildan de “radicales” o “demasiado soñadoras”, se ha hecho del liderazgo en todos los sondeos, con varios puntos de ventaja sobre sus rivales.

La semana pasada participó en un foro sobre temas LGTBI y el moderador le preguntó qué le respondería a alguien que le diga que el matrimonio solo es entre un hombre y una mujer.

“Bien, voy asumir que es un tipo el que dijo eso”, contestó “Y le voy a decir: bueno, pues, cásate con una mujer. Por mí, fantástico... Suponiendo que puedas encontrar una”.

La respuesta fue tan genial que se viralizó en todo el mundo.

De todas sus propuestas –sanidad universal, impuestos a los ricos, acceso a todas las mujeres al aborto, etc.–, la que más ha preocupado en Palo Alto ha sido la de dividir a las big tech.

“Las grandes compañías tecnológicas de hoy tienen demasiado poder”, ha dicho. “Demasiado poder sobre nuestra economía, nuestra sociedad y nuestra democracia”.

Warren se ha hecho eco de la preocupación de varios analistas, que ven cómo estas empresas están aplastando a su competencia, copiando sus productos o directamente absorbiéndola, como hizo Facebook con WhatsApp e Instagram.

Su plan es que no puedan ser dueñas de plataformas tecnológicas y, al mismo tiempo, de servicios que se ofrezcan en estas plataformas. Y que se pueda revertir aquellas fusiones tecnológicas que se consideren ilegales y anticompetitivas.

Zuckerberg no está contento, y lo expresó en una reunión con empleados de Facebook, que se filtró hace unos días. “Si ella es elegida presidente, apostaría a que tendremos un desafío legal y apostaría a que ganaremos el desafío legal”, dijo.

Algunos analistas creen que este descontento podría llevar a Zuckerberg a limitar la presencia de Warren en sus plataformas y perjudicar su campaña. Eso a ella parece no importarle. Quizás porque hasta ahora Facebook no tiene problemas en publicar avisos de políticos. Incluso, sin importar que mientan.

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