Falleció Guido Del Castillo, el ingeniero minero que era un mecenas

Fue el artífice de la asociación y el Museo de Minerales Andrés Del Castillo. Ayudó a artista y estaba comprometido con el rescate de nuestro patrimonio arqueológico.

La Republica
Ingeniero Guido Del Castillo. Al lado, su libro testimonial sobre minas.

El ingeniero minero Guido Del Castillo perdió la vida el pasado sábado. Su deceso no solo se ha hecho sentir en su gremio, sino también, como pocos, en el campo de la cultura. Y es que el recordado hombre de minas, un verdadero mecenas, no concibió su profesión ni la vida sin asociarlos al rescate del patrimonio y promoción de la cultura. Precisamente, para cumplir con esta tarea creó la Asociación Andrés Del Castillo (en memoria de su hijo), la misma que fundó el Museo de Minerales Andrés Del Castillo.

Guido Del Castillo nació en el pueblo cusqueño de Anta. En Lima estudió en la Escuela Nacional de Ingenieros, hoy Universidad Nacional de Ingeniería. En esa casa de estudios se graduó, en 1955, como ingeniero de minas de la Facultad de Ingeniería Geológica, Minera y Metalúrgica. Actualmente presidía el patronato de su alma mater, ProUNI.

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Tras una larga vida de trabajo, su profesión fundó y presidió del Grupo Aruntani, una empresa minera que alcanzó el éxito. Su experiencia la narró en el libro “Historia de un minero”. La obra relata, en detalle, una serie de hechos, que si bien tienen que ver con su profesión y vida personal, también, como sucesos, no dejan de ser capítulos para la historia minera del Perú.

Más allá de un ser un ingeniero de minas, Guido Del Castillo era un hombre culto, por eso mismo, un activo benefactor de la cultura. Tras la muerte de su hijo Andrés, decidió, para honrarlo, crear la asociación y el Museo de Minerales Andrés Del Castillo. Es así que adquirió la Casa Belén en el Centro Histórico de Lima. Allí estableció el primer museo de minerales cristalizado, además de la más grande colección de la cultura chancay.

“Alguna vez soñé con hacer un museo, lo cual era muy difícil. Pero lo que me motivó decididamente a crear este museo fue la muerte de mi hijo Andrés, que era un estudiante de ingeniería de minas. Murió en un accidente y pensé que la manera de recordarlo era construyendo este museo”, dijo en una entrevista a La República.

AMORES SON OBRAS

El museo, sin dejar de serlo, se convirtió propiamente en un centro cultural. Allí se dictan talleres para niños en diversas disciplinas de arte. Asimismo, cursos talleres de restauración y otras materias. Posee una galería en donde exponen artistas, sobre todo de provincia, a quienes auspiciaba.

Lo interesante, es que nunca los dejaba solos. Seguro, dejando sus ocupaciones como empresario, siempre estaba presente en las inauguraciones y clausuras de los talleres y muestras de arte.

También estaba comprometido con el rescate del patrimonio. Apoyó bajo convenio la restauración de restaurar bajo convenio del Museo de Minerales y Paleontológico de la Universidad de Ingeniería. También en convenio con el Ministerio de Cultura, auspició la investigación y puesta en valor de las zonas arqueológicas: El Paraíso, Huaca Rosada y Huaca Culebras.

En educación, apoyó la escuela de arte Pukllay, creó el Club de Exploradores, así como brindó apoyo económico a la Sociedad de Orquestas Infantiles (SOJIF) de Juan Diego Flórez, encargándose de los núcleos de Puno y Cusco. En deporte, brindó auspicio a Kina Malpartida campeona mundial de Boxeo femenino y a la Federación Deportiva Peruana de Bádminton.

Entre otros reconocimientos, en enero del 2018 la alta dirección de la Society of Economic Geologists los distinguió como Honorary Fellow. Ha sido el primer sudamericano en recibir de esta prestigiosa institución. El año pasado, recibió la medalla de reconocimiento Orden Presidente Manuel Pardo Lavalle por sus aportes y fortalecer el sistema educativo de la UNI, su Alma Mater.

El ingeniero Guido Del Castillo no solo era un hombre de minas, sino también un hompre para la cultura.