Alegría: hecha la ley, hecha la trampa

La Republica

Crítica. Se acaba de publicar Ciro Alegría: asedios jurídicos, libro que compila una serie de artículos sobre cómo se administra la justicia en tres obras del escritor liberteño.

En las obras de Ciro Alegría, sobre todo en la trilogía El mundo es ancho y ajeno, Los perros hambrientos y La serpiente de oro, entre otros asuntos, se revela cómo el poder –también el Estado– administra justicia a los pobres, quienes no tienen otra opción que rebelarse, morir en el intento o vivir abusados siempre. Allí radica el carácter de denuncia de la narrativa del escritor liberteño.

Una obra que abraza el tema de la tierra, pero en ella, la lucha, como una gran épica, la lucha del hombre por la justicia social. Pero no solo es su aspecto ético, también está el valor de su escritura, su prosa abarcadora, bella y poderosa. Mario Vargas Llosa ha reconocido que El mundo... constituye “el punto de partida de la literatura narrativa moderna peruana y su autor nuestro primer novelista clásico”.

PUEDES VER Teatro: 'Juan sin miedo', bajo la dirección de Alonso Alegría

A propósito, se acaba de publicar Ciro Alegría: asedios jurídicos (Fondo Ed. del Poder Judicial). El libro reúne diez artículos, compilados por el juez supremo Francisco Távara Córdova. Prologado por Duberlí Rodríguez y edición cuidada por Gladys Flores.

Los artículos, a manera de breves ensayos, intentan demostrar cómo Alegría grafica el abuso del poder en la administración de justicia en las novelas El mundo es ancho y ajeno y El dilema de Krause y en el cuento “Calixto Garmendia”. Escriben Carlos Ramos Núñez, Iván Rodríguez Chávez, Nécker Salazar Mejía, Francisco Távara, Ricardo Silva-Santisteban, Jacobo Alva y Víctor Tenorio García.

Como anota Duberlí Rodríguez: “Varias lecciones para el derecho pueden extraerse de la narración de Ciro Alegría, que en resumen representan viejos problemas sobre los que el Poder Judicial de hoy viene trabajando (...)”. Refiere que en la época era manifiesta la desprotección de los derechos de las comunidades indígenas o nativas, las presiones externas para la incorrecta administración de justicia, el formalismo procesal, trámites basados en el poder de la escritura, lenguaje jurídico. Es cierto, en aquello se ha avanzado, pero el problema subsiste, por eso, en muchos aspectos, la denuncia de Alegría sigue vigente.

Uno de los grandes temas en que inciden los articulistas en este libro es el despojo judicial (Tomás Escajadillo ya lo señalaba como “el nudo dramático de la acción” en El mundo...). Sin duda, el tema viene como a pedido para realizar los asedios jurídicos en la obra de Alegría (en El Dilema... el tema es el hábeas corpus, protección de la libertad).

En El mundo es ancho y ajeno, la comunidad Rumi, con su alcalde Rosendo Maqui –luego su hijo adoptivo Benito Castro–, luchará para defender sus tierras contra el hacendado Álvaro Amenábar que se las expropia con un juicio en el que prevalece la escritura y el papel sellado. Como dice Carlos Ramos, esta obra “es también, en todo sentido de la palabra, una novela judicial, y es la justicia o, mejor dicho, la irritante ausencia de ella, el leitmotiv de la novela”.

En “Calixto Garmendia” el tema es similar. Con el pretexto de ampliar el cementerio, a propósito de una peste, el alcalde despoja de su terreno al carpintero Garmendia tras la promesa de indemnizarlo, hecho que no se cumplirá. Garmendia morirá en la espera. Para Ricardo Silva-Santisteban “Garmendia es un personaje delineado como un adepto de la justicia ideal, pero que choca ante la realidad de una sociedad establecida en estamentos que hacen imposible impartir la justicia con equidad”.

Hecha ley, hecha la trampa.