Cargando...

La desaparición de Fuerza Popular, por Mirko Lauer

La derrota de Fuerza Popular se ve como resultado de su falta de interés electoral y su desprecio hacia el poder local.

Kf
Estadísticas revelan que transmisiones de Keiko Fujimori perdieron el 70 % de likes. | AFP

¿Por qué no hubo más votación por Fuerza Popular en estas pasadas elecciones municipales y regionales? En el caso de la capital, un factor importante ha sido la opaca figura del candidato. ¿Por qué lo escogieron? La respuesta habitual es que se buscaba evitar uno que opaque a la flamante presidenta. Y ciertamente no lo hizo.

¿Le hubiera ido mejor a FP con otro candidato? Es obvio que no estaban interesados en poner la cosa a prueba, es decir, con una suerte de candidatura plebiscitaria. Pero el efecto de toda esa cautela ha sido desaparecer a FP de este cuarto trimestre político del año. No ganaron, no perdieron, simplemente inexistieron.

Hay una crisis de FP. La idea de la pobreza de Keiko Fujimori como presidenta no es una conspiración caviar, sino una realidad constatable. La chambonada de las facultades delegadas es otro caso. Pero lo más serio es el poco sutil sometimiento a los embates de Rafael López Aliaga, que ahora se van a poner más fuertes.

Es sabido que Rafael Rey no renunció al MTC por motivos de salud, sino porque Fujimori tomó partido por Rafael López Aliaga en el entredicho de los trenes californianos supuestamente donados al municipio de Lima. Suponemos que ese ha sido un adelanto de lo que viene: alcalde bocón más ocho senadores manejando el Ejecutivo.

De otra parte, la derrota de FP en las elecciones del interior es casi natural en un partido de gobierno. Pero, al igual que en Lima, también parece producto de una enorme falta de ganas electorales. Aunque también podría hablarse de una suerte de desprecio por el poder local, al que se ve sobre todo como un pediche presupuestal.

Toda esta lista de tristezas va a ser aprovechada por López Aliaga, por supuesto. Ya comenzó amedrentando al JNE y a su lamentable presidente. También ha empezado a usar sus ocho votos senatoriales como cachiporra, o recordándole a Fujimori que él fue clave para su victoria en la segunda vuelta.

Todo eso será usado para hacerse el loco frente a la deuda gigante del municipio y el alto de promesas incumplidas.

Nadie tiene derecho a discriminar a otro ciudadano por su voto

LEER MÁS

Caída libre, por Rosa María Palacios

LEER MÁS

Gran Bretaña toca la puerta, por Mirko Lauer

LEER MÁS

El avance de la abyección, por Jorge Bruce

LEER MÁS