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Iquitos vuelve a parar porque el Gobierno no cumplió

El segundo paro de 72 horas de Loreto expone los acuerdos incumplidos.

Editorial
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Los ciudadanos, si paran por segunda vez en menos de un mes por las mismas razones, no solo manifiestan una señal de protesta sino de desconfianza. El primer paro de Loreto fue en agosto. Ante la crisis de entonces, el gobierno de la presidenta Keiko Fujimori llegó y acordó ampliar el subsidio a mototaxistas y al transporte multimodal. Sin embargo, y lamentablemente, para los loretanos, esos compromisos no se cumplieron o resultaron insuficientes frente a la magnitud del problema.

Esta semana, Iquitos vuelve a paralizar sus actividades en señal de protesta por 72 horas con las mismas demandas: el alza del combustible, los cortes de electricidad y la minería ilegal que avanza sin control en la región. Y ante ello, la lectura más inmediata es que el gobierno firmó sin capacidad de cumplir.

Al respecto, las tres demandas principales del paro merecen leerse por separado porque cada una tiene una causa distinta y una responsabilidad estatal específica. El alza del combustible es consecuencia directa de la tensión en el Estrecho de Ormuz que ya documentamos en estas páginas.

Por otro lado, los cortes de electricidad en Iquitos tienen una causa estructural diferente. La ciudad amazónica, como la gran mayoría de ellas, sigue operando con un sistema eléctrico aislado que depende de generadores a diésel porque nunca fue conectada al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional.

Y la minería ilegal, que en Loreto avanza sobre ríos y comunidades sin que el estado de emergencia ni el despliegue militar hayan producido resultados concretos, es otro problema mayor para quienes habitan esos territorios. Este último, más allá de las particularidades naturales, presenta el mismo patrón que se documenta en Pataz.

Lo que une las tres demandas es un Estado que llega tarde, firma acuerdos sin presupuesto verificable y regresa a la siguiente crisis sin haber resuelto la anterior. En ese sentido, el centralismo sigue siendo la causa más profunda.

Sin embargo, esa brecha se ensancha más cuando los compromisos no se cumplen ya que genera falsas expectativas en la población, valga decir, seriamente afectada en su supervivencia diaria por las demandas que presentan en esta acción última a la que dicen recurrir.

Una desazón después de la otra, por Jorge Bruce

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