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En el paraíso de una nueva comedia peruana, por Sandro Mairata

"La delegación peruana hace un bloque sólido, junto al dominicano Raúl Plácido como el sexy wedding planner que subirá la temperatura de Cata, quien inevitablemente roba pantalla en manos de la solvente Barreto".

larepublica.pe
MAIRATA

En su tercera comedia en menos de un año, Ani Alva Helfer se mantiene en sus tópicos familiares, aunque esta vez el guion no es suyo y la producción es internacional, en lo que supone su primer pase a las ligas mayores con todo y distribución de una filial de Disney.

En esencia, una historia ligera de vaivenes y enredos, Bienvenidos al paraíso no supera al mejor lanzamiento de Alva Helfer a la fecha, Soltera, casada, viuda, divorciada (2023), aunque sí entrega las dosis de todo lo que su público espera: actores conocidos, una trama entretenida, un romance puesto a prueba y, como en Isla bonita (también de 2023), un entorno de belleza natural para hora y media de escapismo en pantallas. 

Bienvenidos al paraíso funciona además como un interesante muestrario de las ambiciones de la taquillera cineasta: el nivel técnico es el más alto mostrado en las comedias peruanas a la fecha, con tomas aéreas limpiamente ejecutadas, audio y color brillantes y una secuencia de Andrés Salas corriendo entre enormes piscigranjas que transpira la diversión vivida al filmarla.

La debutante en cine Tati Calmell es la hermosa limeña Kiki, enamorada quién sabe por qué del desaliñado chocolatero Lucas (Salas). Decididos a casarse en una playa de República Dominicana, la joven pareja tendrá como enemiga a la madre de Kiki, Sofía (Katia Condos); Cata (Patricia Barreto) será la mejor amiga cizañera y traviesa de la novia y Mickey (Franco Cabrera) es el mejor amigo del novio con una fijación en Cata.

La delegación peruana hace un bloque sólido, junto al dominicano Raúl Plácido como el sexy wedding planner que subirá la temperatura de Cata, quien inevitablemente roba pantalla en manos de la solvente Barreto. He ahí un problema: la historia debiera girar en torno a Kiki y Lucas, pero es poco el tiempo de ellos juntos. Calmell –exreina de belleza– no lo hace del todo mal, pero es un talento en formación cuyo aporte se reduce a la cuota de inocencia de Kiki.

Además, al contar esta historia desde las mujeres, tenemos los personajes masculinos más débiles desde ¡No me digas solterona! 2 (2022): el novio torpe, el amigo más torpe y el padre de Kiki (Bruno Odar) como un tipo de billetera gorda a quien se le pasea el alma. Las mujeres, por supuesto, son decididas, capaces, inteligentes, bien cuidadas, reflexivas, sensibles, etc. Ya captan la idea.

Soltera, casada... hablaba sobre la pérdida e Isla bonita sobre recuperar lo turístico de la selva. Bienvenidos… es más abierta en su mensaje de seguir las decisiones del corazón. Alva Helfer muestra un afilado control del tiempo cómico: ante un gag tibio, saca otro bajo la manga e hilvana su historia hasta un final que no incluye una inútil secuencia de baile en cámara lenta. Eso, también, es algo que se aplaude.

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