25 de Diciembre de 2015 | 19:23 h

Yerbateros: el calvario de los viajeros navideños

Una crónica sobre los esforzados pasajeros que ayer partieron a sus hogares sin importarles el costo de los pasajes.

Caos y estrés se vivió entre los viajeros que viajaron a traves del terminal de Yerbateros en Navidad : Foto: Gunther Félix

Caos y estrés se vivió entre los viajeros que viajaron a traves del terminal de Yerbateros en Navidad : Foto: Gunther Félix .

Gunther Félix / Revista Rumbos

 

Hay gente aglomerada en el Terminal Terrestre de Yerbateros. Pasajeros, ambulantes, llenadores, curiosos y, quizás, hasta gente con malas intenciones que quieren ‘recursearse’ en la víspera de la Navidad. Así no se puede caminar. Es imposible. Lo saben quienes tienen que trasladar sus pesados equipajes hacia las bodegas de los buses interprovinciales que están estacionados a la espera de que suba el último viajero.

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Rumbos llegó a este saturado terminal en plena ‘hora punta’, como dirían los transportistas, y, al igual que nuestros amigos viajeros, experimentamos la adrenalina y el estrés que se vivió en la víspera de la Nochebuena. Y es que ayer todo era un caos, desde la búsqueda o misión imposible de conseguir un pasaje a precio cómodo hasta la espera para que se llenen todos los asientos.

Es curioso, cuando la mañana se esclarece, el panorama de aquellos que esperan recibir la Navidad en la sierra o selva central, se torna bastante sombrío. Cada vez son más y eso hace que las tarifas se “elevan hasta el cielo”.

Amigo, 40 a Huancayo. Cuatro más y salimos”, nos menciona un extrovertido cobrador del bus interprovincial Shalom. Él insiste, argumenta y anima. Es su manera de ofrecernos un asiento en su ‘bus cama’. ¿Nada menos?, intentamos negociar. Nada amigo -me aclara- los otros te cobran hasta 50 soles, en cambio yo te cobro baratito. Dudamos. Él se da cuenta, se fastidia, nos dice que preguntemos en otras empresas. Eso hacemos.

 

Precios y Seguridad

Seguimos con el recorrido. Los precios aumentan y, mientras que en algunos centros comerciales ya ofrecen descuentos hasta del 50 por ciento, aquí, en Yerbateros, los costos se elevan hasta cinco veces. Es un robo a timón armado, se podría decir. La situación es la misma para todos los destinos: Tarma, Jauja, Concepción y Huancayo. Y mejor ni hablar de  Satipo, La Merced o Chanchamayo, donde los precios oscilan entre los 80 y 100 soles.

“Son unos aprovechadores. Somos cuatro los que vamos a viajar a Huancayo y vamos a tener que pagar como 200 soles”, reclama una señora huancaína que junto a sus dos hijos y esposo han decido esperar un poco más, con la esperanza que los precios bajen. Solo así podrán retornar a su tierra.

Pasan las horas. Los viajeros –a regañadientes- abordan los buses, pero antes pasan por un detector de metales, para comprobar que ninguno lleve un arma  punzocortante ni otra sorpresita que pudiera afectar el recorrido.

Melva Rojas, una de las ocho inspectoras de la Superintendencia de Transporte Terrestre de Personas, Carga y Mercancia (Sutran) en Yerbateros, verifica que los documentos de los choferes y de las unidades estén en regla.

“Cuando estaba de turno, un bus no tenía documento de revisión técnica legalizado. Solo la copia. Al hacer el reporte, el cobrador dio un grito al cielo que incluso provocó que la prensa se enfoque en mí y en la escena que había generado el señor”, recuerda Melva. “Hay que ser dura con los transportistas”, dice a manera de arenga.  

 

Otras opciones

Dejamos a Melva para buscar un ‘asientito’ en los colectivos que tienen su paradero en la entrada del terminal. Estos vehículos son la última esperanza para los que no consiguen un lugar en los buses.

‘El Chino’, como se hace llamar, se acerca para brindarnos un asiento en su camioneta blanca. “¡A 150 soles para Huancayo, varón! Ingreso por Cañete, luego por Lunahuaná, después Yauyos y por último Huancayo”, me explica su ruta. A los pocos minutos, uno a uno los colectivos se saturan de pasajeros y al igual que la flota de diez buses interprovinciales parten a sus respectivos destinos.

Escenas similares se vivieron ayer en los otros tres terminales terrestres de Lima. Así son las fiestas. Así es la víspera de Navidad que, al menos aquí, tiene poco de noche de paz y amor, más bien es un día de estrés.

Ahora el terminal luce vacío. Los ambulantes guardan sus productos. Solo quedan algunos pasajeros que llegaron tarde. Ellos esperan que aparezca un bus salvador. Ojalá no hayan recibido la Navidad en el terminal.

 

El dato

Yerbateros (San Luis), Fiori (San Martín de Porres), Plaza Norte (Independencia) y  el de Atoncogo (Santiago de Surco) son los principales terminales terrestres que hay en Lima.

 

En Rumbo

 

El terminal Molina (Yerbateros) se encuentra en la intersección de la carretera Central y la calle Manuel Echandía, en San Luis. Entre las cuadras 10 y 12 de la avenida  Nicolas Ayllón.

                 

 

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