Juan Manuel Ochoa, 'el Jaguar': “Ya estoy viejo para ser famoso”

13 Jul 2014 | 6:57 h

Milagros Facundo Peña.

Juan Manuel Ochoa, uno de los villanos más entrañables de nuestro cine, vuelve a la escena y esta vez por partida triple (1 serie y 2 largometrajes). A sus casi 56 años sigue siendo llamado ‘El jaguar’, el personaje que hace tres décadas dio vida, apelativo que asumió llevar hasta después de muerto.

Has grabado ‘Goleadores’ (serie de Frecuencia Latina), te veremos en el filme ‘Perro Guardián’ y estás filmando la película ‘Pueblo viejo’. ¿Este es tu año?


Si no hay una cosa, tengo otra. El año es el que tú elijas, el que tú tengas las ganas de vivir. Eso es lo que estoy pasando ahora. Es más, siempre ha sido así, pero yo ni me he dado cuenta.


En ‘Goleadores’ serás el ministro de Propaganda y amigo íntimo de Hitler. ¿Tuviste complicaciones?

Para nada, yo soy especialista en malos. No trabajé el tema de la cojera de Joseph Goebbels, sino otros aspectos como su admiración por el Führer.

En un país donde se vive a plenitud la pasión por el fútbol.  ¿Hay temor a las críticas?

Yo, la verdad, no he aceptado ese personaje para dar un mensaje, esa sería una mentira. Yo ya dejé de ser héroe y no voy a tratar de serlo de ninguna causa. Solo quiero hacer bien mi trabajo. A Michel Gómez lo quiero muchísimo y le debo mucho mi carrera en la televisión, por eso acepté encantado.

En el tráiler de ‘Perro Guardián’ enfrentas al personaje de Carlos Alcántara. ¿Cuál es la relación entre ambos personajes?.

Mi personaje tiene una participación pequeña, pero un peso importante porque soy uno de los pocos allegados al ‘Perro’ (Alcántara), que es un tipo de temer y está casi loco. Ambos hemos sido compañeros de guerra. 

Hans Mattos, director de ‘Pueblo Viejo’, historia que filmas en Huancayo, dijo que lo tildaron de loco por hacer un ‘western andino’. 

Supongo que sí, yo también lo pensé, pero cuando entré en la historia dije ‘pucha ¡qué audaz que es Hans!’. Al inicio acepté porque me encanta el cine, sin mayores expectativas. Ya cuando llegué a Huancayo vi el compromiso, la calidad de actores, la historia y me decidí, como siempre, a darlo todo.

El personaje del malo no se aleja de ti. ¿De verdad te sientes un especialista?

Es una manera de decirlo, para no asumir que estoy encasillado porque no me siento así. Hubo un tiempo en que me sentía así, pero dije ‘no voy a ir contra la corriente, si te dicen para que seas el malvado, sé el mejor malvado’. Yo experimento con todas las versiones del mal.

¿Has soñado con hacer un papel que no sea antagonista?

Yo me muero por hacer comedia, creo que me iría muy bien. Si me toca hacer un personaje de bueno espero que sea guapo y con una cuera que lo quiera mucho (risas). No, en verdad ese tipo de personajes extremos y radicales me gustan porque como actor te dan la oportunidad de explotar tu talento.

¿Y has pensado dejar el negocio de las empanadas?

!Jamás!. A ese negocio le debo mucho porque ha sido una enorme lección de vida.  Bajar al llano, pararme en la vereda de sol a sol, sabiendo que soy una persona medianamente pública. Me dio un poco de temor, que me digan que soy fracasado, que pregunten ‘¿por qué no estas actuando?’. Pero al contrario, solo encontré bendiciones de la gente. Si no fuera por las empanadas yo no habría podido llegar hasta aquí a darte esta entrevista.

¿Y te has sentido en algún momento fracasado?

Nunca, yo tengo un autoestima de la p... (risas). Voy a cumplir 56 años y me siento en lo más dorado de mi vida. Siento que estoy montado sobre el caballo.

Has estado en rehabilitación 3 veces ¿Te consideras rehabilitado?

Para nada. Yo ya aprendí a administrar mis adicciones. Soy un adicto, siempre lo he sido y moriré así. Hubo épocas en las que la adicción me llevo de encuentro, pero yo he pedido ayuda. Lo que sí te puedo decir es que ‘eso’ ya no controla mi vida.

¿Por qué tu carrera no trascendió al extranjero?

Porque no tengo mánager (risas). Yo no soy actor para ser famoso, soy actor porque soy actor nada más. Nunca me intereso eso (fama) y ya estoy viejo para que me interese. A estas alturas no sé si soy soberbio, cínico o un ser tan humilde que puedo decirte mirándote a la cara que no me arrepiento del pasado. 

¿Sigues manteniendo que en tu lápida se lea: ‘Aquí murió ‘El Jaguar’?

No. Ahora quiero que escriban “Aquí sigue descansando quien en vida fuera ‘El Jaguar’”. La muerte no tiene por qué ser el fin (risas).         

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