Después de 30 años ponen fin a conflicto por isla entre nativos

Humo blanco. Personal de la Dirección Regional Agraria de Amazonas se trasladó hasta La Poza y con ayuda del GPS delimitaron terreno en disputa entre awajún y wampis.

24 Sep 2017 | 10:12 h

Chachapoyas. Después de 30 años de enfrentamientos entre las etnias awajún y wampis por la disputa de una isla, que dejó más de una muerte y múltiples heridos, profesionales de la Jefatura de Saneamiento y Titulación de Tierras de la Dirección Agraria de Amazonas lograron que la paz llegue definitivamente a las comunidades nativas de Guayabal y Yutupis.

Al promediar las 14:05 horas, el “humo blanco” empezó a notarse en momentos que los Apus titulares, por primera vez se estrechaban las manos en señal de saludo, ante la mirada de la concurrencia, mostrando voluntad para poner punto final a viejas rencillas, respetando el criterio técnico y el mapeo, existente en la base de datos que fue expuesto por la comisión que llegó desde Chachapoyas, por encargo de la directora regional Agraria, Jenny Núñez Marín y del gobernador Gilmer Horna.

Ya en el local de La Poza, Río Santiago-Condorcanqui, la mesa de honor la ocupaban al director de Saneamiento, Jorge Sánchez Poémape, Eder Zuta Tochón, experto en Tecnología y Mapeo Digital y Percy López Portocarrero (verificador de campo), el burgomaestre de Río Santiago, Mateo Impis, mientras el subprefecto Luis Tse Jem Kumchikui y el mayor PNP Luis Arévalo escuchaban las demandas de los nativos, temerosos de que no haya acuerdo, mientras el traductor Gonzalo Rojas hacía esfuerzos por poner paños fríos a la reunión.

Eran casi las tres de la tarde cuando los acuerdos llegaban preliminarmente, pidiendo los Apus de Guayabal, Edilberto Kjison y Abelino Beseen Ugkush de Yuntupis, respectivamente, trasladarse hasta el lugar en disputa. Fueron veinte minutos sobre el río Marañón a bordo de una chalupa. 

Desde la orilla de la isla, los protagonistas caminaron unos doscientos metros, ingresando al territorio de Guayabal. Las acciones empezaban nuevamente a ponerse tormentosa, ante los reclamos de las mujeres nativas. Para ello la voz de rigor del verificador de campo, López Portocarrero, se hizo sentir, pidiendo respeto a su trabajo y tomen con seriedad lo que el GPS debía marcar. De esta forma se logró la ubicación del hito en cuestión con las coordenadas de 196590. 8767 por el este y por el norte 9545923. 0030 ha, tal como figura en la base de datos y mapas impresos que mostraban.

Luego que el GPS empezó a marcar y oírse el ruido sensorial, los comuneros nativos entendieron que la razón había primado y debía respetarse el trabajo técnico, mientras el alcalde Mateo mostraba satisfacción porque la paz estaba cerca y a punto de hacerse realidad. 

CLAVE

Así fue y tras el acalorado debate, población y funcionarios procediéndose a firmar el acta respectiva, comprometiéndose los Apus y demás autoridades a cumplir los acuerdos, entre ellos el respeto mutuo y el libre tránsito peatonal por la isla que está dividida en partes iguales.

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