Los chalecos y el restaurante

Redacción LR

Domingo, 11 de Febrero del 2018

#Salaverry. Hay que decirlo, no vaya a ser que se alteren si llegan a leer esto: los parlamentarios pueden acudir a todas las sesiones que se desarrollan en el Congreso, incluso a las de comisiones a las que no pertenecen. También pueden hacer de escudos humanos de los líderes de sus respectivos grupos políticos cuando son citados a comisiones investigadoras, claro que sí. Lo vimos en diciembre cuando el ex presidente Alan García se presentó ante la llamada comisión Lava Jato, que preside la fujimorista Rosa Bartra. En aquella ocasión acompañaron a García: Mauricio Mulder, miembro del referido grupo de trabajo, además de sus compañeros Elías Rodríguez, Jorge del Castillo y Javier Velásquez Quesquén. Pues bien, esta semana se repitió la cosa. Pero ya no se trataba del Apra sino de Fuerza Popular. El interrogado era José Chlimper, secretario general de dicho partido. Y entre sus defensores destacaba el congresista Daniel Salaverry, quien trató de explicar a qué había sido citado Chlimper, qué podía aclarar y qué no, y le faltó poco para repartir cuestionarios alternativos con lo que respondería su copartidario.

Hombre, bien. Gran faena. Pero la verdad es que cansa un poco no saber quién está de parte de quién en estas sesiones. Proponemos algo para solucionar este asunto. Que los congresistas que van de chalecos de sus líderes lleven un distintivo, quizá un polo, un pin, una vincha. Nada, si ya van dispuestos a hacer de fuerza de choque, que al menos se sinceren. Pónganse con confianza sus camisetas con el rostro de sus líderes. Hasta le pueden dar un poco más de color al Congreso, que no es poca cosa.

#ChifaAsia. La noche del jueves un numeroso grupo de personas hacía cola para entrar al ahora famoso Chifa Asia, del distrito de Independencia. Era el final perfecto para una historia surgida a partir de rumores que pusieron en evidencia lo peligroso que es creer todo lo que se dice en redes sociales. Como se recuerda, el 19 de enero se afirmó en redes (y en algunos medios de comunicación) que el dueño del mencionado establecimiento, el ciudadano chino Liu Xinhuan, usaba carne de perro como insumo de su cocina. Luego de ello, se desataron ataques xenofóbicos contra Xinhuan. Finalmente, se comprobó que todo era falso. Ya hay muchos que le han pedido disculpas al ciudadano chino. Pero el riesgo de caer y creer en historias de este tipo sigue vigente. Ojo con ello.

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