Javier Barreda

“Haya de la Torre nos enseñó que primero es el país y después el partido”

Ministro de Trabajo. Sociólogo por la PUCP. Ha sido catedrático de la Universidad Federico Villarreal. Trabajó como asesor en el Congreso de la República. Fue Viceministro de Empleo en el segundo gobierno de Alan García.

Raúl Mendoza

Domingo, 28 de Enero del 2018

Javier Barreda ha regresado al ministerio de Trabajo -donde fue viceministro- después de algunos años y dice que se siente como en casa. Su llegada al llamado "Gabinete de la Reconciliación" le valió su expulsión del Partido Aprista, pero promete volver en algún momento. Mientras tanto, dice, se dedica 100% a los retos que le impone su sector y la coyuntura.

Cuando lo nombraron ministro hubo una reacción desproporcionada de su partido y del expresidente Alan García ¿tiene alguna teoría de por qué?

Eso sólo lo pueden explicar quienes reaccionaron. Yo no esperaba esa actitud pero después de ello ratifico mi decisión de ser ministro de Trabajo y de plantearme la posibilidad de servir al país. Cómo reaccionaron en el partido aprista es un tema que responderán ellos. No tengo porqué tratar de explicarme lo que hicieron.

¿Cree que Alan García no quiere que el Apra tenga algo que ver con este gobierno para no minar sus posibilidades al 2021?

Desconozco cual es la razón del ex presidente, pero la respeto. Para mí esa es una página volteada.

Todo parece indicar que hay varias corrientes en el Apra

Creo que en todo partido político, en momentos de crisis, hay percepciones distintas sobre cómo afrontar esa crisis. Nuestro sistema político tiene partidos bastante débiles que hay que hacer que se fortalezcan. Y los puntos de vista diversos se dan en todos los partidos. Claro, yo nunca hubiese querido estar involucrado en ese tema, pero espero que el Apra y todos los partidos políticos que tienen expresión en el Congreso resuelvan sus problemas internos porque la democracia requiere de partidos sólidos y discursos coherentes.

¿Se podría decir que hay una corriente “alanista” y otra “jorgista” en el Apra? ¿U otras corrientes tal vez?

No quisiera referirme al Partido Aprista, pero creo que el Apra siempre ha tenido tendencias internas que se han procesado en forma feliz.

¿Por qué esta presencia todavía tan grande de Alan García, cuando el Apra es un partido con figuras que bien podrían ser 'presidenciables'?

Ese es un tema que lo tendrán que evaluar los propios apristas. Yo estoy ahora fuera del partido, e involucrado 100% en las acciones del ministerio. Solo desearle lo mejor siempre al Apra.

Usted ha mencionado que el problema del indulto otorgado a Fujimori eran las formas. La Defensoría del Pueblo dice que el indulto no cumple con los estándares legales.

La Defensoría tiene el derecho de pronunciarse y es una opinión. Pero constitucionalmente el indulto tiene todo el sustento. Uno puede discutir el momento del indulto, pero este es un tema que el presidente (Kuczynski) venía evaluando permanentemente y no solo él. Y que se haya dado el indulto no quiere decir que uno limpie lo que sucedió en los 90. Es un perdón, una actitud humanitaria frente a un ex presidente, el cual yo siempre he combatido. También creo que el país requiere establecer puentes. Y en ese tender puentes entre actores políticos sociales diversos, el indulto era parte de una agenda de reconciliación. Yo lo veo así. El momento lo decidió el presidente. Hay que ir hacia adelante y compensar a quienes fueron víctimas de lo sucedido en los 90.

Cuando lo llamaron para ser ministro, no sintió que quizá no le convenía ser parte de un gobierno débil, precario...

Obviamente creo que cuando uno asume responsabilidad ministerial arriesga su tradición política, pero es un riesgo acertado, positivo. Lo otro es quedarme como opinólogo y ver las cosas que pasan de lejos, desde fuera. Es uno de los temas que conversé con la primera ministra cuando me pidió que asuma la cartera de Trabajo. Tuve una conversación en la que me dijo: tú que has sido crítico de algunos temas del gobierno, colabora para que se establezcan mínimos mecanismos de diálogo social y para aportar a la gobernabilidad.

Y aceptó sin dudar

Toda actitud política conlleva un riesgo, toda decisión política lleva a que tengas críticos. La otra forma “de hacer política” es muy aburrida, muy cómoda.

¿No pensó que iba a desatar tremenda tensión en su partido?

Bueno, no lo pensé, pero si volviese al pasado, hubiese aceptado el cargo.

Hace un año, en una entrevista, usted decía que el caso Lavajato podía dinamitar la política peruana...

Lo sigo pensando ahora. Es un tema que ha afectado mucho la credibilidad de la política ante los ciudadanos. Y no solo ocurrió en el Perú sino en América Latina. Lo que hay que hacer es investigar todo lo que haya que investigar y esperar que después de esta ola inmensa de denuncias el país pueda reconstruir su política. En algún momento tenemos que refundar la política, hacerla más cercana a la gente.

Le recordaba esa frase porque el actual gobierno puede tener vínculos con Lavajato

Todos prodríamos estar involucrados en un tema como este. Lo que esperamos es que se haga la mayor y más sostenida investigación, y esperar que los testimonios de las personas que dicen que van a hablar sean consistentes, tengan sustento. Y si alguien cae por responsabilidades individuales, que las asuma. Pero en lo posible ya salgamos del tema de Odebrecht, porque el país requiere de empleo, trabajo, educación, seguridad.

En este año y medio de gobierno no se ha avanzado en esos temas y más. ¿Fue todo por el obstruccionismo del Congreso, o más bien muchos ministerios que no han hecho su tarea?

A partir de julio de 2016 vivimos una situación sui generis en la política peruana: un partido de gobierno con minoría en el Congreso, y una mayoría absoluta del partido que quedó segundo. La situación traía un escenario no vivido antes. Y ha sido muy difícil para el gobierno y la oposición hacer cosas en ese contexto. Después de todo lo que ha pasado espero que tanto la oposición como el gobierno hayamos aprendido varias cosas. El tema de la reconciliación, que lo ha hablado también el presidente y la primera ministra, es la tarea que tenemos.

Ha llegado en circunstancias difíciles, ¿qué papel le corresponde al ministerio y a usted en estos momentos como parte de un "gabinete de reconciliación"?

Este es un sector donde es muy dificil concertar empresarios y trabajadores, pero la disposición que tengo es que el ministerio de Trabajo esté abierto para las cuatro centrales sindicales, para los gremios empresariales y para los 130 congresistas, más allá de si votaron o no por la vacancia. Esa es la responsabilidad que tenemos como ministros de Estado.

Como tema principal de su sector ha dicho que se debe impulsar el Consejo Nacional del Trabajo, ¿qué hay que hacer allí?

Queremos un nuevo diseño de Consejo, más flexible e incluyente. Y que quien lo convoque no sea el ministro de Trabajo, sino un actor con legitimidad en el mundo laboral o empresarial o público, para que el Consejo tenga al ministerio como un actor más. Un tripartismo auténtico. La OIT esta colaborando en un diseño innovador para que, más allá de la vorágine política en que estamos los ministros, el Consejo mantenga su continuidad para poder desarrollar en el mediano y largo plazo temas que ayuden a mejorar el mercado laboral.

Y ya conversó, en el Consejo de Ministros o con la ministra de Economía, sobre la posibilidad de incrementar el sueldo mínimo

En el anterior gobierno hubo un incremento inicial y al final del gobierno de Humala subió otra vez. Allí hubo más de promesa política que de sustento técnico. En otros países tienes un plazo de un año o dos, donde los actores sociales o empresariales se sientan y discuten el incremento. Ya sabes que en tal fecha, de cada cierto tiempo, discutes el incremento y con sustento técnico lo elevas o no. La remuneración mínima vital (RMV) no puede estar sujeta a los vaivenes políticos.

¿Usted podría decir que habrá aumento de la RMV este 2018 o el 2019?

No podría. Hay situaciones económicas de contexto que son las que te pueden llevar a tomar o no algunas decisiones. La generación de empleo se ha parado por el ruido político y por el tema del Niño. Yo no puedo, por una razón que puede ser política, decir que voy a incrementar la RMV. Es mejor establecer una normatividad que dé predictibilidad a este debate de incremento de la RMV.

¿Qué va a hacer el gobierno para generar empleo?

Primero generar credibilidad en los inversionistas grandes, medianos y pequeños. Tu puedes tener un objetivo de formalización pero si no tienes cobertura de crecimiento económico no va a haber una formalización o un trabajo decente generado. El trabajo adecuado, decente y de mayor formalización, se da en momentos de crecimiento económico. No podemos generar empleo por decreto. Tiene que haber una inversión y la confianza para que este crecimiento genere las mejores condiciones laborales.

El ministerio también tiene problemas con las inspecciones laborales, eso ha permitido condiciones terribles para muchos trabajadores

Mira, Sunafil tiene ahora 14 sedes, vamos a incrementar este año 6 a 7 sedes más. Lo que está haciendo Sunafil antes de castigar es pedir al empresario que incluya a planilla al trabajador. Se ha logrado eso, no en los indicadores deseados pero son avances. Y no habrá un mercado laboral moderno, ágil y justo si no trabajas el tema de la capacitación para el empleo y ahí tenemos propuestas para mejorar la capacitación laboral. Tenemos que mejorar en qué se capacita para que el trabajador tenga mejores instrumentos para generarse una mayor empleabilidad.

Usted es un ministro político. ¿Qué puede aportar al gobierno más allá de la labor en su sector?

En un consejo de ministros no solo opinamos de temas de nuestro sector, hay una agenda transversal y todos aportamos nuestra mirada técnica, política. Los consejos de ministros no son compatimentos estancos. Todos colaboramos a los temas de Estado. La vocería política la lleva la primera ministra.

Ha dicho que volverá al Apra para reclamar ser admitido nuevamente

Eso lo veremos al final de mi gestión. Por mis obras me conocerán. Yo no voy a negar que tengo una emoción aprista y un corazón aprista, pero ahora estoy en otra cosa. Volveré si los compañeros me dan la bienvenida. En absoluto me arrepiento de haber asumido esta responsabilidad.

¿Es amigo de Alan García? ¿Ha sido amigo de Alan García?

Soy amigo de todos los apristas de buena fe. La fraternidad aprista es una emoción especial que se genera por años de militancia, eso no se borra por más actitudes duras que pueda haber de una u otra parte. La fratermidad nos la enseñó Haya de la Torre y en esa fraternidad uno tiene que asumir los golpes que recibe. No voy a negar una larga militancia y nunca me voy a arrepentir de los días y horas y noches que le entregué a esa causa. Ha sido una causa de toda mi vida, pero Haya de la Torre enseñó a todos que primero es el país y después el partido.

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