Mariana de Althaus

“No tengo anticuerpos con el Papa, pero (el gasto) es una incongruencia”

Estreno. Este jueves 16 llegará a nuestras salas "El sistema solar", adaptación de la obra de Mariana. La película, producida por Señor Z, se estrenó primero en España el 3 de noviembre

Renzo Gómez

Domingo, 12 de Noviembre del 2017

La visita del Papa Francisco en enero próximo, y los millones que destinará el Estado para su cobertura en Lima, Puerto Maldonado y Trujillo, han polarizado el país. La semana pasada la habitual columna de los jueves de la dramaturga Mariana de Althaus, en el fanpage de la Fundación BBVA Continental, inflamó las redes sociales. En ella discutía la "inversión onerosa" en el máximo representante de la iglesia católica. Dos días después, en acuerdo con la autora, la columna fue retirada y luego difundida en sus cuentas de Facebook y en este diario. Conversaremos de eso y el reciente estreno de El sistema solar, la primera de su infinidad de obras que llega al cine.

¿Dónde están los valores cristianos?

En muchas actitudes y acciones que veo a mi alrededor, pero no necesariamente en algunas personas vinculadas a la Iglesia. La compasión, el respeto por los derechos ajenos, la verdad, la honestidad, son valores incompatibles con algunas de las luchas que encabeza la Iglesia, como la demonización del enfoque de género y la prohibición del aborto, que le da la espalda a miles de niñas y adolescentes, muchas veces violadas, que se ven obligadas a practicarse abortos clandestinos.

Dices en tu columna que “no concibes un espíritu menos cristiano que el de la Iglesia”. ¿Alguna vez creíste ciegamente en ella?

No, no vengo de una familia religiosa. He ido muy pocas veces a misa en mi vida. No he tenido esa formación. Conozco muchos católicos practicantes que actúan guiados por valores cristianos diariamente. Pero curiosamente estas personas no son fanáticas, más bien son bastante críticas con ciertas posturas de la Iglesia y tienen una mente más abierta que el Monseñor del Río o Cipriani, por dar dos ejemplos de personajes que, honestamente, me parece que le hacen daño al país y no le hacen ningún favor a su institución, solo la desprestigian y alejan de ella cada vez más a los creyentes más reflexivos.

¿En qué crees?

Son cosas personales en las que no me gustaría entrar. Tengo mi Dios, y una conexión espiritual con una fuerza creadora que tiene que ver, más bien, con nuestros impulsos positivos, que nos atan de la mejor manera con los demás. Pero no creo necesariamente en el Dios de la Iglesia Católica.

¿Le reconoces algo a la Iglesia Católica?

Por supuesto. Para muchas personas es importante. Les permite sentir que son parte de algo, una especie de familia, les da tranquilidad emocional, les ayuda a encontrar un sentido en la vida.Pero no necesariamente me identifico con todo lo que hacen.

Has mencionado que escribes sobre lo que te perturba. ¿Escribirías una obra sobre la Iglesia o el Papa?

No, no estoy obsesionada con la Iglesia. Tengo otras obsesiones. No utilizo el teatro para hacer activismo o denunciar, sino para enfrentarme a mis preguntas más personales que tienen que ver más con mis dificultades para relacionarme con los demás, encontrarle sentido a la vida o reconciliarme conmigo misma. No es el espacio para cambiar el mundo.

Rosa María Palacios explicó que los 37 millones de soles que gastará el Estado por la visita del Papa no se transferirán a la Iglesia. Y que el gasto no tiene que ver con su visita pastoral sino por una cuestión de imagen, por ser un jefe de Estado, que generará muchas ganancias...

Justificaciones hay varias. No me convencen. No tengo anticuerpos especialmente con el Papa, pero como representa a una institución en la que no creo, me resulta extraño que mi país gaste tanto dinero en eso. Sobre todo porque todavía hay muchos damnificados por los huaicos y porque tenemos hospitales con gente moribunda en los pasillos, atendidas de mala manera. Siento que hay una gran incongruencia en esa inversión.

Una inversión que busca dar una imagen que después de esos cuatro días seguirá siendo la de un país de violaciones y feminicidios. Que termina siendo una cáscara.

Si viera a los miembros de la Iglesia en una lucha frontal contra la violencia hacia la mujer y los niños, si los viera comprometidos a enfrentar ese problema de raíz diría que venga el Papa. Es hermoso creer. Para nada el error es creer en Dios. Me siento creyente, y me parece ‘mostro’ buscar maestros. Eso me parece no solamente hermoso sino necesario, pero no siento que eso esté encarnado en estas personas de la iglesia católica.

¿Por qué se sataniza el enfoque de género?

Es un miedo conservador y absurdo a que las estructuras de la familia tradicional se tambaleen. Durante siglos la mujer ha cargado sobre sus hombros las tareas domésticas, y sin ese trabajo los hombres no hubieran podido construir sus grandes carreras y obras. Todo eso está sentado sobre la base de una injusticia.

¿Por qué aceptaste la censura?

¿Qué censura? No fue censura. Ya lo he explicado bastante en mi Facebook personal. Si quieres lo puedes citar de ahí.

Lo he leído.

¿No te quedó claro que no fue censura? Carlo Reyes (director de la Fundación BBVA) y yo lo decidimos. Las reacciones empezaron a ser muy violentas. Antes había escrito otras columnas que habían desatado furias, como las referidas al feminismo. Pero en este caso empezó a volverse algo tan incontrolable que distorsionó la naturaleza de la página de Facebook de la Fundación que no es un medio periodístico ni un lugar de denuncia. Estuve de acuerdo con Carlo en que lo mejor era sacar la columna y ponerla en un lugar en el que pudiera continuar el debate.

¿Eso no te hace cómplice de la censura?

No. Bueno, entonces me autocensuré. ¿No tiene uno derecho a autocensurarse? En todo caso, si esa columna la hubiésemos quitado de circulación sería una censura. Pero no solo no la quitamos sino que la puse en mi Facebook personal, en mi página pública y en el diario La República. Invité a todos a compartirla.

Pero salió del muro de la Fundación BBVA...

Sí, pero ahora los medios son múltiples, ¿no? Censura es evitar que algo se difunda. Aquí hicimos todo lo contrario. Hicimos las acciones necesarias para que se difunda más.

Le dijiste a Diego Salazar que retiraste la columna porque el Facebook de la fundación no es un espacio para la "discusión política". Él hizo notar que Renato Cisneros, en su columna "Matar", para la misma fundación, encendió una polémica a propósito de la pena de muerte. ¿No es esa una discusión política?

Político al final es casi todo. Pero ese no es el asunto sino que la respuesta fue tan violenta que empezó a abrumarnos. La Fundación BBVA tiene todo el derecho del mundo de tener una página de Facebook en la que el debate sea alturado. Cuando yo hago un post en mi Facebook y la gente empieza a insultarme, tengo todo el derecho a sacarlo.

¿Te ha ocurrido?

Sí, alguna vez lo he hecho. Simplemente porque a uno le provoca zanjar conversaciones. ¿Por qué no puede existir esa posibilidad? Eso no quiere decir que diga: Se acabó. Dejemos de hablar de esto.

El tenor de una columna es exponer una idea y abrir el debate...

¿Pero si uno quiere decir: este no es el lugar adecuado para seguir la discusión? Pienso que es mejor publicarlo en un medio periodístico que, además, va a tener una difusión mucho mayor.

¿Por qué has decidido continuar escribiendo en el Facebook de la Fundación BBVA?

Porque no veo ninguna razón para dejar de hacerlo. Es un lugar en el que me siento cómoda. Hay una permanente comunicación con las personas que lo administran. Creo firmemente que la Fundación le hace bien a la cultura del país. Que sus beneficios son enormes, y quiero seguir colaborando con ellos.

Juan Manuel Robles decía que los bancos son instituciones abusivas, y que los escritores no tendrían que aceptar ser usados en sus estrategias de marketing porque les estarían lavando la cara. ¿Es así?

Bueno, es su opinión. No voy a entrar a esa discusión. Cada uno es libre de trabajar donde quiera.

¿No es un dilema ético?

¿Por qué va a serlo? ¿Acaso ellos son delincuentes? Es la fundación de un banco. No creo que las personas que trabajen en un banco sean unos delincuentes. Jamás trabajaría para un lugar donde piense que le hacen daño al país.

Pero, digamos, no buscan lectores, sino clientes.

¿Y cuál es el problema? ¿Está mal tener clientes?

Pero ellos no entienden el oficio. Tienen otros intereses. Por eso pasó lo que pasó.

No digo que ellos no entiendan. Es su opinión, y me parece respetable. Me parece válido trabajar para la fundación de un banco. Incluso me parecería válido trabajar para un banco. Es un trabajo digno.

Hablemos de El sistema solar. Es tu primera obra que llega al cine. ¿Qué significa para ti que haya saltado de lo íntimo a lo masivo?

El teatro raramente se lleva al cine, porque se escribe de otra manera. Es una suerte que Bacha (Caravedo), Chinón (Higashionna) y el Señor Z hayan encontrado una película en mi obra de teatro. Es un honor.

La obra de teatro se repondrá por solo seis funciones en diciembre y ya no volverá. ¿Por qué el adiós definitivo?

Ya son cinco años de hacer la obra todos los años. Es momento de dejarla descansar. Hemos decidido juntarnos por última vez para despedirnos del público y dejar que la película tome la posta.

¿Fue difícil tomar esa decisión? Al fin y al cabo es un hijo más.

Sí, pero tengo más proyectos. La obra sigue viva. Lo que me interesa es que otros directores la pongan.

¿Volverás a tocar el tema en una próxima columna?

De todas las columnas que he escrito es la primera vez que hablo de la Iglesia, y la verdad tengo otros temas de los cuales hablar. Lo mío es el arte, no la discusión política. No estoy hecha de ese material.

Te lo decía porque se ha trazado una línea que en un futuro difícilmente podrás cruzar.

Sí, porque si quiero hablar de la Iglesia tengo muchos lugares para hacerlo.

Pero no allí.

De repente también allí. ¿Por qué no? No me han censurado ningún tema. La columna tocó una fibra que desató una furia que de repente la siguiente vez tendrá que ser de una manera diferente. Soy una creadora. Siempre estoy probando diferentes maneras.

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