La pena capital y el concurso

Redacción LR

Domingo, 5 de Noviembre del 2017

#Penademuerte. ¿Sabe usted que ahora mismo hay un zafarrancho en el Congreso por un proyecto impulsado por el fujimorismo para dar beneficios tributarios a las compañías aéreas que operan en el país? ¿Y que esa pretendida exoneración de impuestos ha logrado unir en su contra a voces tan disímiles como la izquierda, el Ejecutivo y Roque Benavides, el mandamás de la Confiep, el gremio empresarial más grande del país? ¿No lo sabía? Si es así, no lo culpamos. El gran debate mediático de esta semana, también promovido por el fujimorismo (y respaldado en su momento por el ministro de Justicia, Enrique Mendoza), ha sido la aplicación de la pena de muerte para las personas que incurran en el delito de "violación contra menores de edad de siete años, seguida de muerte".

Ese tema y no la exoneración de impuestos a las compañías aéreas ha dominado la escena política. De nada ha servido que se recuerde que el Perú tiene compromisos internacionales que hacen imposible la aplicación de una medida como esa. Tampoco que se señale que esa disposición no tendría ningún efecto disuasivo real en los sujetos que cometen ese tipo de crímenes execrables. Lo que importa, al parecer, es que se suban los decibeles y el debate continúe, aunque sea a los gritos, en el espacio que sea. Venga, esta discusión es artificial. Y ya conocemos cuál es el objetivo de esos debates estériles: que otros temas, esos que afectan la recaudación y los bolsillos de los ciudadanos, pasen bajo el radar. Advertido está.

#MissPerú. ¿Es un concurso de belleza la mejor plataforma para promover la discusión sobre las alarmantes cifras de violencia que se ejercen sobre las mujeres peruanas? La noche del domingo 29 de octubre, las candidatas a ganar el Miss Perú 2017 sorprendieron con todas las escalofriantes estadísticas que ya conocemos sobre la violencia de género en nuestro país. Si su objetivo era que estos datos traspasaran nuestras fronteras, no se puede negar que tuvieron éxito. Pero la duda queda. Algunas voces advierten que estos mismos concursos encasillan a las mujeres en estereotipos caducos. La discusión sigue abierta. Y la violencia contra las mujeres, lamentablemente, no se detiene.

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