Rosa Hidalgo

La primera directora de una escuela para policías

Hay equidad de género en la Policía Nacional. La comandante Rosa Hidalgo es la primera directora de la escuela femenina de suboficiales de San Bartolo, un cargo ocupado por años por sus colegas varones. No descarta llegar a ser general.

Juana Gallegos

Domingo, 3 de Septiembre del 2017

La comandante Rosa Hidalgo está rodeada de hombres. En las paredes de su oficina cuelgan, expectantes, las fotografías de: el Presidente de la República, el Ministro del Interior, y el Director General de la Policía Nacional. Todos son hombres, hasta los héroes retratados son hombres, y ella es la única mujer.

Pero cuando deje de ser la Directora de la Escuela Técnico Superior Femenina de San Bartolo, ella será la primera mujer en colgar su fotografía en esta galería dominada por la testosterona.

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Hidalgo, de 51 años, es la primera mujer a cargo de este centro de instrucción y ese es un hecho histórico.

Considera que su nombramiento en febrero de este año es una muestra de los nuevos aires que quieren soplar en la Policía Nacional, un ámbito lleno de bigotes y patillas.

La comandante no se conforma, aspira a más: "Fui suboficial –dice–, y me hice oficial porque quiero ser general. Considero que tengo las condiciones, no conozco de límites".

¿Cuota de género?

Hidalgo no se ha ganado el puesto por ninguna cuota de género, el cargo no se lo han dado solo por ser mujer sino por sus méritos.

Uno. El 2009 se convirtió en una de las primeras mujeres comisarias de Lima Metropolitana. Asumió el puesto de mando en la comisaría de Maranga, primero, y más adelante cumplió la misma función en La Ensenada, Puente Piedra. Tiene una anécdota al respecto. No olvida que el coronel que la presentó como comisaria la primera vez dijo, con cierto sexismo, que ella estaba allí por "cuestiones políticas" y no por el reconocimiento de sus superiores.

Dos. Sabe de bestias; fue policía de tránsito. Por ocho años, blusa blanca impecable y tacones altos, domó a la gran bestia de Lima, el tráfico vehicular.

Tres. Lo más notable: es ruda, mucho, se ha abierto un lugar en un mundo de hombres.

Conejilla de indias

El tiempo también ha jugado a favor en su nombramiento como directora, pues es una de las pocas mujeres egresadas de la Escuela de Oficiales que tiene el rango de comandante.

Hidalgo es de la promoción 1992, de la primera camada de oficiales mujeres en la historia del Perú. No fue hasta ese año que el fortín androcéntrico de la PNP abrió sus puertas a las cabelleras largas.

Su otro gran mérito fue el haber sorteado con éxito esta etapa. "Nos querían aburrir. Nos sacaban el ancho. Fue como si hubiéramos invadido su propiedad. No éramos aceptadas en la escuela. Habíamos entrado a un mundo donde habían solo baños para hombres y donde los cánticos decían: Esta escuela es para hombres/ para hombres de verdad...".

Eran 32 mujeres contra más de mil varones entre instructores y cadetes. Fueron las conejillas de indias de la escuela. Hidalgo tuvo que hacer el doble de trabajo para ser aceptada. Más polichinelas y más planchas que sus compañeros, tuvo que ser la más aplicada para que la tomaran en serio.

Nuevos aires

La comandante salió de esta escuela y ahora ha regresado como su directora. Ha implantado la cercanía y la política de puertas abiertas como regla. Eso y los manteles impecables y las flores en el comedor y un rancho más balanceado, libre de grasas.

Su condición de mujer la hace más accesible, dicen las alumnas. Si una de ellas sale embarazada, se procede a aplicar el protocolo aprobado el 2009, "no se les da de baja –dice–, se las separa de forma temporal y tienen dos años para reincorporarse a la escuela". Se están dando charlas motivacionales de igualdad de género.

El aporte mayor es su presencia. Hidalgo se ha convertido en un referente para las aspirantes a suboficiales. Queda su ejemplo para que las alumnas se proyecten a tener un puesto de mando, y, por qué no, ambicionen llegar a ser generales.

El coronel que la presentó como comisaria dijo que había sido nombrada por “cuestiones políticas” y no por sus méritos.

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