Diego Chiri: “He llevado a Ribeyro a Nueva York”

Actor y director de teatro puso en escena en el corazón de Nueva York dos obras de teatro del escritor peruano: Fin de semana y El uso de la palabra, con la que ganó el premio HOLA (Hispanic Organization of Latin Actor).

7 Dic 2017 | 6:50 h

En el 2004, Diego Chiri era un chico de colegio que actuó en una obra de teatro de Julio Ramón Ribeyro para conmemorar los diez años de partida del autor de La palabra del mudo. Diez años después, en Nueva York, convertido en actor y director, no solo llevó a las tablas dos obras de Ribyero –Uso de la palabra y Fin de semana–, sino que con la primera este año ganó el premio HOLA (Hispanic Organization of Latin Actors) a mejor actor de reparto con la actuación de Claudio Weisz (Uruguay). Ambas obras fueron estrenadas por la compañía de teatro Repertorio Español y SEA, consideradas compañía de teatro Off-Broadway.  También ganó el HOLA por su trabajo al dirigir la obra  Olvidadas, del venezolano Pablo García Gámez, y en el 2016 por el montaje La gran Semíramis, producida por  Repertorio Español.

Diego Chiri (Lima, 1989) se graduó con honores Cum Laude en las carreras de Cine y Teatro y como director en Bucknell University, en 2012. Actualmente forma parte de la compañía de teatro Repertorio Español, donde hace trabajo de actor y dirección.

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"Estaba en mi universidad, en Nueva York, cuando volví a encontrarme con el libro de teatro de Ribeyro y decidí hacer el montaje de dos de ellas", explica el joven director.

-Fin de semana es una adaptación del cuento "La piel de un indio no cuesta caro".

Sí, es una adaptación, pero hecha por el mismo Ribeyro.

¿Qué le llamó la atención de Fin de semana?

El tema del racismo en el Perú, que era el tema de la obra, donde se busca ocultar la verdad sobre la muerte de un niño indígena. Fue una obra que cuando la leí por primera vez me impactó, me dolió.

El tema sigue vigente...

Sí. La escribió en los años 60 y sigue siendo una historia tan vigente hoy en día como cuando fue escrita.

Marco Avilés con De dónde venimos los cholos ha abierto una ventana para el debate. El tema es el mismo.

Así es, sobre todo la situación que uno toma cuando ve escenas de racismo. La obra de Ribeyro trata no de la posición de la víctima, sino de la posición de alguien que tiene el poder de hacer algo y decide no hacerlo. Ribeyro tiene siempre personajes de clase media, frustrados, pero en este cuento y la adaptación al teatro Fin de semana es radical en reivindicar al desposeído. Ribeyro no era socialista ni comunista, pero rescata esa visión.

¿Intuición o convicción?

Yo creo que Ribeyro tenía el talento de identificarse con las personas más humildes del Perú. A través de sus cuentos y obras de teatro hace que el lector pueda conectarse con esas personas que no siempre tienen una voz y hace que sus historias sean accesibles. Esa fue una de las razones por las que me llamó la atención, porque yo siempre he vivido en Lima, en una burbuja limeña. Pero leer ese cuento cuando yo era un adolescente me impactó mucho, me hizo abrir los ojos, tanto así que esa historia se quedó conmigo desde el colegio y tuve la oportunidad de dirigirla diez años después.

Hay otro tema ahí: la verdad real y la verdad oficial, pues buscan ocultar cómo fue la muerte del niño.

Un poco los de George Orwell en su novela 1984, el poder controla las noticias, la verdad y manipular lo que es y no es real. Eso también sigue vigente aquí, en los Estados Unidos y en todas partes.

Aparte de Ribeyro, ¿qué otro autor ha trabajado?

Dirigí una obra del Siglo de Oro Español, La gran Semíramis de Cristóbal de Virués y con ella gané el HOLA a mejor director del año en Nueva York. La obra fue producida por la compañía Repertorio Español, para mí, el de mayor prestigio de teatro en español en los Estados Unidos.

¿Ahora, en su retorno a EEUU, qué hará?

Ahora que regreso a Nueva York estoy como director ejecutivo de una compañía de teatro que se llama "Corazon", que fue fundada con unos amigos hispanos allá con el propósito de hacer obras hispanas con una visión de justicia social. Siempre me gusta colaborar con otros artistas y Nueva York tiene la cualidad de ser una ciudad donde conoces a gente de todo el mundo. Me he unido a un artista venezolano, Pablo Andrade, quien tiene más o menos mi edad, mis intereses por el teatro, por lo que hemos creado esta compañía junto a otra artista también venezolana que se llama Jessie Hernández. Hemos descubierto que los temas que nos interesan, por la selección de obras que siempre filtramos, son los que tienen una perspectiva social desde la mirada hispana. Hemos hecho una obra que se llama Olvidadas, y con ella hemos ganado el premio de mejor director.

Es teatro independiente.

Sí. Es decir, he tenido la oportunidad de dirigir dos producciones en teatro Off-Broadway y hacer teatro independiente.

¿Lo de Off-Broadway sí es clásico?

Sí. La gran Semíramis y Fin de semana fueron puestas en teatro Off Broadway. Puedo decir que he llevado a Ribeyro a Off-Broadway. Luego, Olvidadas la presentamos en un teatro independiente. Este año, la compañía volvió a producir una obra llamada Seis, sobre las mujeres transexuales en Uruguay que son víctimas de violencia. Y hace poco participamos en el festival de microteatro en Nueva York con El uso de la palabra de Julio Ramón Ribeyro. 

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