El periodista Franco Lindner incursiona en los fueros internos de la mujer más poderosa de Argentina –a quien Maradona ya lanzó a una segunda reelección– para retratarla en la intimidad del poder y en sus horas de amores y furias.,Texto: Ángel Páez. Desde el arranque, el libro Los amores de Cristina es provocador. Tenía que ser así, tratándose de la jefa del Estado de Argentina: "Uno de los hombres que vieron desnuda a la Presidenta dice que su cuerpo es blanco y está salpicado de pecas infinitas. La describe como una bella mujer". Se han publicado títulos sobre el ascenso al poder de los Kirchner, del sorprendente enriquecimiento de la pareja, de los planes del kirchnerismo para perpetuarse en la Casa Rosada, pero ninguno hasta ahora había cruzado la línea de lo público y privado para ingresar en los fueros íntimos de la Jefa. "Cuando él la vio sin ropa, Cristina Fernández tenía nueve años menos que los 60 de hoy. Corría 2004 y el hombre no era un amante, sino un médico. Estaba operando a su paciente, que tenía un pólipo benigno en el útero que los profesionales le extrajeron en menos de treinta minutos. Cristina estaba recostada sobre una camilla del Hospital Argerich, sedada y desnuda, y sus pecas impresionaron al médico. El jefe del equipo, Donato Spaccavento, no pareció reparar en ellas, pero el colega que recuerda esta escena sí. 'Es muy distinta a la Cristina que uno ve por televisión', dice. 'Es hermosa'", escribe Franco Lindner, autor de Los amores de Cristina (Planeta, Argentina, 2013), cuyo título no necesariamente hace alusión a las parejas de la presidenta sino a sus pasiones más íntimas en el ámbito de los poderosos afectos. Lindner, jefe de Política de la revista bonaerense "Noticias", dedicó una década a investigar a Néstor Kirchner y a su esposa Cristina Fernández, así que cuando anuncia que en su libro abordará "los secretos jamás revelados de una presidenta apasionada", no promete que emulará a Corín Tellado. Sin embargo, los kirchneristas, los admiradores y aduladores de Cristina Fernández, incluso sin haber leído el libro, han reaccionado con encono, como si Lindner hubiese cometido una profanación punible. Hasta ahora la jefa de Estado, que suele estar muy atenta a lo que se publica, no se ha pronunciado, pero quizás lo haga pronto porque el título se ha convertido en uno de los más vendidos a una semana de su lanzamiento. Pero resulta que Lindner pudo incursionar en las intimidades del kirchnerismo con el apoyo de 70 personas del círculo más íntimo de la Jefa, a quienes entrevistó. Pícaros y atorrantes “Es un libro que describe a la presidenta tal cual es, tal cual se la ve en la intimidad, al menos de acuerdo con la opinión de aquellos que han tenido y tienen acceso desde su entorno”, declaró Franco Lindner a la radio Continental: "Abordamos a la Cristina patrimonial, a la Cristina psiquiátrica, a la Cristina emocional, y lo hacemos con el máximo intento de certeza". El prominente líder del Partido Justicialista y gobernador de la provincia del Chaco, Jorge Milton Capitanich, favorito de la pareja Kirchner, estaba seguro de que pertenecer al cerrado círculo de confianza de Cristina Fernández sería garantía de que ella lo elegiría como candidato a la vicepresidencia en la campaña por la reelección. Se equivocó. La Jefa prefirió al ex ministro de Economía de su primer gobierno Amado Boudou. Molesto por la decisión, Capitanich disparó contra Fernández: "Para mí es lógica la política. Pero esto no es lógico. Lo del vicepresidente que Cristina eligió no es lógico". Capitanich deslizó que la decisión fue emocional sino afectiva. Una vez en el cargo, Boudou con sus actos daría la razón a su competidor. El vicepresidente es hoy un dolor de cabeza para la presidenta. La grabación de una conversación telefónica de Bouudou dejó en evidencia el tipo de relación con la Jefa: "No te preocupes. Hoy mismo hablo con la mami y te arreglo el problema". Lindner escribe: Amado Boudou soltó la frase con un tono de complicidad que su amigo detectó perfectamente del otro lado de la línea. 'La mami' no era otra que Cristina Fernández de Kirchner, la Presidenta viuda y reelegida pocos días antes con el 54% de los votos. Y el amigo que escuchaba a Boudou y simulaba festejarle su desenfado era Jorge Brito, el banquero kirchnerista, ex menemista y dueño del Macro, la institución financiera a la que un sector del Gobierno acababa de culpar por la corrida cambiaria que le siguió al triunfo de Cristina en las urnas. Corrían los primeros días de noviembre del 2011 y Brito, el amigo de Boudou, era señalado como uno de los máximos responsables de la fuga de dólares del sistema bancario que le amargó la victoria electoral a la Presidenta". La "mami" se molestó mucho con Boudou. No sería la única vez. Boudou protagonizaría varios escándalos por presunta corrupción que zarandearon el régimen de la Jefa, la volcánica Cristina. Lindner relata un episodio que la retrata de pies a cabeza. El historiador y documentalista Osvaldo Bayer publicó que Karl Kirchner, el abuelo suizo del presidente, fue un comerciante a quien, durante una huelga de obreros, estos lo tacharon de "zángano de la colmena social". Y que un tío abuelo fotógrafo era contratado habitualmente por los militares para captar las imágenes de trabajadores fusilados. Un día Cristina y Bayer coincidieron en un canal de televisión. Linder relata el encuentro: "Escuchame una cosa, ¿vos sos Osvaldo Bayer?". "Sí, señora". "Vos tenés una tara mental. Cada vez que leo un libro tuyo hablás del abuelo de mi marido, te escucho por radio y hablás del abuelo de mi marido... ¡No tenés otro tema!". "Y, bueno, si el abuelo de tu marido era un atorrante". "No era un atorrante. Era un pícaro". Pero para escoger a sus principales colaboradores, o nombrar a funcionarios de importancia, el rigor no es precisamente lo que aplica la Jefa argentina. A ella solo le basta que la impresionen. El 17 de abril del 2012, al economista Axel Kicillof le correspondió defender la expropiación de la petrolera YPF ante el Senado. Según el relato de Franco Lindner, después de tildar de "perejiles", "papagayos", "tarados" y "guitarristas del libre mercado" a los presentes, ella sentenció: "Me encanta. Ese chico sí que es políticamente incorrecto". Se pavonea con el pomposo título de Secretario de Política Económica y Planificación del Desarrollo, lo que es incomprensible para sus detractores que minimizan su vuelo como economista. Si está en el poder es porque encadila a Fernández. Lindner lo explica: "Lo que Kicillof provoca en sus rivales es algo parecido a lo que le pasa a la platea masculina con los galanes de Hollywood como Brad Pitt, adorado por las mujeres. Su aire de niño prodigio, sabelotodo y encima carilindo los hace sentirse amenazados. (...) Sus amigos del Colegio Nacional de Buenos Aires, que no lo tratan de Axel, ni de Alec, sino de Ax, recuerdan lo que Kicillof les comentó días después de asumir su cargo en la cartera de Economía. (...) '¿Y cómo te llevás con ella?', le preguntaron. 'La tengo hipnotizada', dijo Ax. Y todos rieron". De haber estado vivo Néstor Kirchner, probablemente pudo haberle hablado fuerte a Kicillof por lo que pretendía decir. Kirchner era posesivo con Fernández y viceversa. "Cristina y Néstor se celaban. Él a ella, y también ella a él. (...) Una vez le preguntaron a ella qué haría en caso de una infidelidad de su marido. Respondió: 'Si me engaña, primero lo mato. Y después me divorcio", narra Lindner: Los antiguos colaboradores de Kirchner recuerdan el día en que habría tomado de las solapas a un custodio de la Presidenta, Diego Carbone, para gritarle: '¡Te volvés a acercar a ella y te mato!'. Kirchner creyó detectar alguna aproximación del custodio hacia Cristina y actuó en consecuencia". "Las peleas eran frecuentes. Chocaban todo el tiempo", dijo Lindner a radio Continental. Y lo grafica con un episodio que se registró en un vuelo privado. "Kirchner leyó algo que no le gustó nada en la sección 'La pavada' del diario 'Crónica': hablaban de una ostentosa gargantilla de 30 mil dólares que, según esa publicación, lucía su esposa Cristina. Kirchner enfureció. Alzó el brazo y le pegó a Cristina con el diario en la cabeza y le dijo: ¡Te dije que esas cosas no te las pongas nunca!". Eso era cuando estaba vivo Néstor Kirchner. Ahora nada detiene a la furia, a la Jefa argentina. Las veces que estalla un escándalo que afecta a su gobierno, suele hacer volar copar, periódicos, lo que encuentra. Y proclama, de acuerdo con Lindner: "¡Todos los días me tiran un muerto! ¡Yo me voy a la mierda y arréglense ustedes!". Donde hay amores, también hay furias.