Cine. Las malas intenciones

Retrato de una niña a inicios del terrorismo

Por Federico de Cárdenas

Egresada de la New York Film Academy, Rosario García Montero había llamado la atención por sus cortometrajes Locked (2002), Are you feeling alone? (2003) y Perfidia (2006) que mostraban aguda sensibilidad y riguroso acabado. De retorno al país, ha pasado 5 años en la plasmación de su ópera prima. La historia transcurre en Lima entre fines de 1982 y mediados de 1983, es decir, en el inicio del periodo de violencia que vivimos, y tiene como protagonista a Cayetana ( Fátima Buntinx), una despierta niña de 8 años, hija de padres divorciados de la burguesía acomodada, que recibe de su madre Inés (Katerina D’Onofrio) la catastrófica noticia de la ampliación de la familia. Cayetana vive con su madre y padrastro Ramón (Paul Vega, pintor como en Ella de Lombardi) en una casa situada en los alrededores de Lima  y no lo acepta, por lo que decide que morirá cuando su madre dé a luz. La cinta nos presenta su solitaria e imaginativa vida en la casa familiar, su educación en un colegio religioso, la relación frustrada con su padre, a quien aprende a llamar Francisco (Jean-Paul Strauss), su veraneo en Ancón con sus abuelos y Jimena, su prima favorita.

La puesta en escena pivota sobre Cayetana, ya que cuanto vemos está marcado por su presencia y afectos, terrores, imaginario y pequeñas o grandes travesuras. Es una historia de aprendizaje, en la que la protagonista tiene que aceptar compartir espacios y adecuarse a la nueva realidad que la rodea en el ámbito familiar, escolar, social y hasta político, aunque el impacto del terrorismo le llegue a través de signos externos (la hoz y el martillo en los cerros, los canes ahorcados, los apagones o ese robo a la casa que se traduce en lunas polarizadas del auto y un cambio del chofer de dos generaciones a un guardaespaldas).

Imaginativa y crédula, Cayetana tiene una lógica especial para acercarse al mundo adulto: o tomándolo al pie de la letra (como cuando en el colegio le dicen que los divorciados se irán al infierno y lo aplica a su mamá) o deformándolo a través de su adecuación a un imaginario patriótico gracias al cual, y a partir de láminas, convoca a nuestros héroes y próceres (Grau, Bolognesi, Ugarte, Olaya) para que vengan en su ayuda. RGM incorpora estos juegos a partir de la animación o de la actuación de estos íconos nacionales, ángeles guardianes de una Cayetana en apuros, como cuando su prima Jimena (personaje inspirado en Jimena Pinilla) enferma y ha de vencer con ellos las lomas de Ancón para que sane.No siempre estos episodios están logrados (el de los héroes en la clínica es excesivo), pero empatan bien con el humor juguetón y negro de la autora, y constituyen su anclaje peruano, pues sin ellos Las malas intenciones podría ocurrir –con pocos cambios– en cualquier país que hubiera conocido el actuar de grupos terroristas. La cinta tiene una gran deuda con Cría cuervos (Saura, 1976), con la que comparte esa visión de la infancia marcada por la muerte y la enfermedad, pero a la vez se distancia de su modelo por su humor secreto. La estructura trabajada por RGM, con base en pequeñas viñetas que se incorporan a un flujo narrativo clásico y forman unidad audiovisual con los motivos musicales de la banda sonora, temas populares y canciones infantiles, funciona con eficacia, logrando una adecuada fluidez que RGM refuerza por medio de armoniosos travellings y una planificación segura.

Además de los momentos con el chofer familiar (muy bien Melchor Gorrochátegui), un segmento muy logrado es el del veraneo en Ancón, allí donde Cayetana pasará de la burbuja familiar y escolar al contacto con un país distinto cuya presencia aprende. RGM demuestra una sensibilidad intimista y una mirada sutil sobre la infancia, ayudada por su gran pequeña actriz. Al final, al negar su invisibilidad, Cayetana muestra que ha crecido, aunque solo sea consciente de haber aceptado compartir su reino. Las malas intenciones, es  –luego del debut de Méndez, Llosa, Gálvez y los Vega– una buena noticia para nuestro cine y, lejos, la mejor ópera prima del año.

La ficha

• Título original Las malas intenciones

• Dirección y guion Rosario García Montero

• Fotografía Rodrigo Pulpeiro

• Música Patrick Hint • Cast Fátima Buntinx, Katerina D‘onofrio, Paul Vega, Jean-Paul Straus, Melchor Gorrochátegui


• Producción Perú/Argentina/Alemania, 2011

• Duración 106 minutos.

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Spielberg: Elogio de la película
 

Mi preferido y favorito pase entre imaginación e imagen es una bobina fotoquímica cuyas imágenes pueda oler, cambiar, archivar, mirar con el ojo desnudo o proyectar en una superficie para otros. Al ver su granulación, me gusta pensar que son moléculas visibles y erráticas de un nuevo lenguaje creativo. Después de todo, este conjunto de sueños, para mí el más original medio de comunicar de la humanidad, solo data de 1895. Hoy sus días están contados, pero permaneceré fiel a sus formas hasta que el último laboratorio haya cerrado.

Cartelera

1Dos estrenos: Contagio (Steven Soderbergh) y El guachimán, cinta peruana de Gastón Vizcarra. Cinéfilos, ojo  al Festival de Cine Europeo en el CCPUC y otros locales culturales. Analizamos Las malas intenciones, que ha sido puesta en horarios absurdos y ha visto retirado su material de las salas, en un claro caso de maltrato por el que protestamos.

2La teocracia que gobierna Irán confirmó la condena de seis años de prisión y 20 sin filmar dictada contra Jafar Panahi, una caricatura de justicia que solo merece repudio. También ha condenado a la actriz Marzieh Vafamehr a un año de prisión y 90 latigazos por encarnar a un personaje que ve su obra de teatro prohibida por el gobierno y quiere emigrar.


3Matt Damon, que pasa un buen momento como actor, debutará como director en un drama independiente aún sin título en el que encarnará a un vendedor que llega a un pequeño pueblo y vive hechos que lo hacen cuestionar la vida que ha llevado. Ha escrito el guion con el actor John Krasinski, que la producirá.

4Nos dejó Bárbara Kent (105), una de las pocas actrices del cine mudo que quedaban. Rodó 20 filmes entre 1926 y 1935, entre ellas La carne y el diablo (Clarence Brown, 1927) con Greta Garbo y John Gilbert. También fue dos veces pareja en el ecran de Harold Lloyd y protagonizó Indiscreta (Leo McCarey, 1931).

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