Emisiones del Ubinas afectaron a más de 4 mil 600 pobladores

Enfermos. Según la Región Moquegua, las cenizas expulsadas causaron cefaleas e infecciones respiratorias en los habitantes del distrito homónimo al volcán. Además, 77 mil 844 cabezas de ganado fueron dañadas por el creciente proceso eruptivo.

Arlen Palomino.
Ubinas, Moquegua. 

Ubinas se convirtió en un pueblo plomizo desde hace más de una semana. El incremento en la actividad del volcán homónimo a este distrito moqueguano ha hecho que los habitantes respiren ceniza a diario y soporten ensordecedoras y constantes explosiones provenientes del cráter. Según el padrón que manejan las autoridades del Gobierno Regional de Moquegua (GRM), existen 4 mil 621 personas afectadas por estas emisiones, además de 77 mil 844 animales.

Ante ello, la mayoría de pobladores han agregado a su vestimenta una mascarilla y lentes de protección. Sin embargo, esto no les evita el temor de que a menudo una nube gris cubra el sol, oscureciendo al pueblo.

El volcán Ubinas es catalogado por los geólogos como el más activo del Perú. En los últimos ocho años despertó dos veces (2006 y 2013). Orlando Macedo, del Instituto Geofísico del Perú (IGP), explica que el último proceso eruptivo empezó el 14 de febrero pasado. Desde esa fecha el magma asciende por el cono volcánico y la emisión de cenizas es constante.

Debido a que el distrito se sustenta en su ganadería y agricultura, el daño es más evidente. Solo en el anexo de Querapi, ubicado a escasos cuatro kilómetros del cráter, el manto de ceniza llega a un espesor mayor a 1 centímetro. Sembríos de papas y habas están cubiertos por el material volcánico.

Este polvo provoca afecciones respiratorias y conjuntivitis. Además, vivir en estas condiciones genera estrés. Según la coordinadora de Emergencias y Desastes de la región Moquegua, Carmen Farfán, solo durante el 18 de abril pasado se atendió 44 casos de cefaleas (dolores de cabeza) e infecciones respiratorias en Ubinas, Sacohaya y Sancaye. En estos dos últimos sectores se instalaron los albergues provisionales para los habitantes de Querapi y Tonohaya, respectivamente. 

CONVIVIR CON UN VOLCÁN

Keysi Valdez es una joven madre de dos niñas de 2 y 1 año. Las tres padecen constante flujo nasal desde hace una semana. Keysi vivía en Querapi antes de ser evacuada al campamento en el sector de Sacohaya, el pasado 17 de abril. A pesar de que se alejaron del volcán (su nuevo refugio está a una hora en bus), el agente municipal de Querapi, Pedro Valdez, explica que la situación no ha cambiado. "Estamos más lejos, pero la ceniza llega con la misma intensidad", refiere.

Pero eso no es todo. Los miembros de las 37 familias evacuadas además sufren las inclemencias del frío. Cuentan con un módulo de madera, pero la temperatura no es la misma. "Tenemos muy poco abrigo", dice la autoridad.

La expulsión de ceniza, según Defensa Civil de Moquegua, llegó a los pueblos de Ubinas, Querapi, Sacohaya, Anascapa, Escacha, San Miguel, Santa Rosa de Phara y San Carlos de Titi (San Juan de Tarucani, Arequipa). Incluso, en una explosión de la mañana del sábado, se registró la caída de rocas incandescentes a 2 kilómetros del cráter. 

El adiós de las familias

"Ya viene la explosión", vaticina uno de los pobladores, sentado en la calle principal de Ubinas. Es la noche del miércoles 16 de abril. ¿Cómo sabe?, lo interrogamos. El lugareño argumenta que desde hace varios minutos el volcán no expulsa fumarolas. La convivencia con el macizo fue vital para que diera esta explicación. Varias horas después se cumplió su pronóstico.

Sin embargo, muchos otros pobladores de Ubinas no guardan similar armonía con el coloso y decidieron resguardar a sus familias. Así, gran parte de ellos enviaron a sus hijos a Arequipa, ciudad más cercana. Ese es el caso de Noemi Valero, quien tiene dos hijos de 18 y 14 años. Ambos partieron a Arequipa sin un pasaje de retorno. "Allá están más seguros", dice la mujer, quien se dedica a cosechar papas. 

Antes de Semana Santa también se podía observar a madres que viajaban con sus hijos. "No lo voy a volver a traer", cuenta una de ellas mientras toma la mano de su niño de 7 años.    

Pobladores de Querapi retornan a diario para trabajar en el campo

Los pobladores del anexo de Querapi evacuaron la zona por miedo al coloso, pero no pueden olvidar sus cultivos. Cada día regresan muy temprano a su pueblo para trabajar en el campo.  Para facilitar esta actividad, la Municipalidad Distrital de Ubinas destinó un camión de traslado. Al respecto, el dirigente del poblado, Pedro Valdez, pide al Gobierno Regional que cumpla con sus compromisos y envíe un bus para que los habitantes viajen más seguros. 

Al caer la tarde, los agricultores regresan a su campamento provisional en Sacohaya para reunirse con sus familias. Allí también se encuentran sus animales, a los que trasladaron hasta este lugar para evitar que coman pastos con cenizas.

La responsabilidad de su alimentación es compartida con el Gobierno Regional de Moquegua.

 

CLAVES

El distrito de Ubinas se ubica en la provincia moqueguana de General Sánchez Cerro. Es un valle interandino ubicado literalmente en las faldas del volcán.

La geografía es accidentada; los anexos del distrito se encuentran en una pendiente de camino serpenteado. El más cercano al macizo es Querapi. Cuesta abajo, tras una media hora de viaje en camioneta, se llega al Ubinas. 

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