Ruth Shady denuncia robo de sus trabajos científicos en Caral

Investigadora señala que los arqueólogos norteamericanos Jonathan Haas y Winifred Creamer publican en revistas los hallazgos científicos del Proyecto Caral como si fueran suyos. Han creado proyecto paralelo en el norte chico para recibir financiamiento.

ACUSADOS. Los arqueólogos Jonathan Haas y Winifred Creamer, esposos norteamericanos denunciados por apropiarse de investigaciones de Caral.

Textual

Ruth Shady, arqueóloga, descubridora de la ciudad de Caral:
"Se presentaron como arqueólogos amigos, por eso los invité a Perú para que visiten el Proyecto Caral".


DEFENSA • Investigadora señala que los arqueólogos norteamericanos Jonathan Haas y Winifred Creamer publican en revistas los hallazgos científicos del Proyecto Caral como si fueran suyos.
• Han creado proyecto paralelo en el norte chico para recibir financiamiento.

Pedro Escribano.

La arqueóloga Ruth Shady, descubridora de la ciudad de Caral, no cabe en su indignación. Ha levantado la voz para denunciar a dos arqueólogos norteamericanos, los esposos Jonathan Haas y Winifred Creamer, quienes, según ella, “en diversas publicaciones académicas en su país están haciendo pasar como suyos los resultados de nuestras investigaciones”.

Ella ha presentado la denuncia en el Instituto Nacional de Cultura y ha remitido cartas a instituciones científicas internacionales.

“Una muestra de robo de los resultados de nuestras investigaciones es la publicación que ambos han realizado en la revista Nature, volumen 432, de diciembre del 2004. En su artículo se atribuyen haber descubierto que “el desarrollo de la complejidad social en Perú se remonta al Arcaico Tardío, entre 3,000 y 1,800 a.C, y que éste proceso se dio en el norte chico, en sociedades agrícolas y pesqueras. En ningún momento citan o consignan nuestras investigaciones a pesar de que las venimos difundiendo desde años atrás”.

“Además –agrega Ruth Shady–, la revista American Way, publicación de la compañía de aviación American Airlines, en un artículo difunde que las investigaciones que se están llevando a cabo en Caral son asistidas por el Field Museum de Chicago e investigadores de la Universidad Northern Illinois, es decir, la universidad de Creamer”.

Reciben financiamiento

“Pero hay un hecho más –manifiesta Shady–. Tenemos información fehaciente de que la directora de la American Anthropological Association se ha presentado ante la Cámara de Diputados de los Estados Unidos y ha sostenido que, con fondos de la National Science Foundation, han financiado una investigación, de Haas y Creamer, de la Northern Illinois University y del Field Museum, respectivamente, sobre los orígenes de la civilización en la costa norte del Perú, y que allí, entre otros sitios arqueológicos, está el sitio de Caral, ‘la ciudad más antigua del nuevo mundo’”.

“Ellos han creado un proyecto paralelo a Caral, a través del cual, y con los resultados científicos de nuestras investigaciones, están recibiendo financiamiento”, afirma.

Eran amigos

Ruth Shady conoció a la pareja Haas-Creamer, en Chicago, Estados Unidos, cuando fue a dictar una conferencia sobre Caral en 1999. “Se presentaron como arqueólogos amigos, por lo que después invité a que vengan a Perú, a visitar Caral”, narra la investigadora.

La pareja de arqueólogos llegó al año siguiente y le propusieron ser socios para agenciarse de fondos puesto que ellos trabajan en la Field Museum de Chicago y en la Universidad Northern Illinois.

“Me ofrecieron un proyecto binacional a constituirse pero, mientras, les pedí que me ayuden con algunas muestras de carbono, a lo que accedieron y se llevaron la muestra”, cuenta Shady.

Meses después, con el buen resultado de la muestra, Haas, según Shady, le propuso escribir un artículo en conjunto para Time porque “con esos resultados va a ser facilísimo conseguir dinero, me dijeron”.

“Cuando apareció el artículo en 2001 –dice Shady– solo figuraban ellos y de quienes se decía que habían descubierto la ciudad más antigua de América. Ellos no mencionaban que era un trabajo de investigación de San Marcos”.

“Si bien hicieron la corrección, me volvieron a proponer un convenio en el que ellos eran los jefes. No acepté y no los volví a ver”, sostiene la arqueóloga.

“Después me enteré de que, cerca de Supe, han creado un programa de investigación sobre los orígenes de la civilización en el norte chico. Y como principal colaborador tienen a Álvaro Ruiz Rubio, arqueólogo peruano a quien apoyé y brindé trabajo en el Proyecto Caral”, arguye Ruth Shady.

“Pero ni Haas, ni Creamer ni Ruiz Rubio han descubierto nada nuevo. Todo lo que ellos exhiben y muestran como hallazgos suyos ha sido investigado y difundido en publicaciones por el Proyecto Arqueológico Caral”, concluye la arqueóloga de la ciudad de Caral.

El INC se pronuncia

Ante la denuncia presentada por la arqueóloga Ruth Shady sobre la apropiación intelectual de sus hallazgos científicos en Caral por parte de Haas-Creamer, el INC ayer hizo público un comunicado en el que “desea manifestar su solidaridad con el trabajo intelectual de la doctora Shady, que forma parte del personal del Instituto Nacional de Cultura, y manifiesta su rechazo ante cualquier intento de apropiación de una propiedad intelectual, falta que merece una sanción de carácter ético”.

Asimismo, hace conocer que “está enviando una carta a la Society for American Archeology, institución competente para que se sancione cualquier falta de estos dos investigadores. En dicha misiva, el instituto deja en claro que no sólo conoce sino sigue de cerca, en tanto Proyecto Especial del INC, el trabajo que la doctora Shady y su equipo desarrollan en el valle de Supe hace ya 10 años”.


Imperialismo académico

A raíz de su denuncia, Ruth Shady ha empezado a recibir sólido apoyo de colegas y personalidades de la comunidad científica. Cartas, e-mails, unos dirigidos a su persona, otros a instituciones, llaman la atención sobre la conducta de la pareja Jonathan Haas y Winifred Creamer. Por ejemplo, Betty Meggers, reconocida arqueóloga de Smithsonian Institution, ha hecho pública su solidaridad con Shady. Ella afirma que lo de Haas-Creamer “es una usurpación no ética de los hallazgos de la arqueóloga peruana”.

Asimismo, toda vez que Haas-Creamer están haciendo pasar como suyos los resultados científicos del Proyecto Caral, advierte a la comunidad científica internacional de que esta pareja de arqueólogos podrían sorprender al solicitar financiamiento para hallazgos que no son suyos.

El arqueólogo Michael E. Moseley, de la U. de Florida, sostiene en carta solidaria a Shady que lo de Haas-Creamer es muestra de “imperialismo académico”.

Síguenos en Facebook