05 de Abril de 2013 | 11:04 h

The Killers en Lima: una muerte llena de éxtasis

The Killers realizó una increíble actuación ayer en el "Estadio Nacional". Las 15 mil personas reunidas en el recinto explotaron con los temas más conocidos del cuarteto.
Lucero Chávez ( @ruloza
El Estadio Nacional grita: “¡Olé, olé, olé, olé! ¡Killers, Killers!”. La multitud se desespera por los 20 minutos de retraso. Ya queremos verlos.

De pronto, se asoman tres figuras conocidas: Dave Keuning, Mark Stoermer, Ronnie Vannucci Jr y después la que todos esperábamos: Brandon Flowers. El tema “Mr. Brightside” desata el éxtasis colectivo. La gente salta, se empuja hacia delante y atrás. Se convierte en una ola de furor. “Spaceman” nos impulsa a seguir vibrando. Flowers, vestido íntegramente de negro, como los demás miembros del grupo, nos contagia su simpatía. “BRANDON, TE AMO” – gritan unos chicos al unísono. El vocalista, padre de tres hijos, lo tiene todo: simpatía, talento y pasión.

El público se para y toma un respiro en “The way it was”. Brandon, que conoce a su audiencia, interactúa con ella. “¡LIMA! Have you missed us?”, y luego dice en spanglish: “Nosotros también. It’s been too long”.

La noche continua con “Smile like you mean it”, Flowers se hace del teclado y comparte protagonismo en escena con David Keuning, el guitarrista. Después interpretan tres éxitos de su nuevo álbum “Here with me”, “Bling” y “Miss Atomic Bomb”, canciones que nos hacen recordar algún amor pasado y frustrado. 

Los acordes de guitarra encienden a Lima, que siempre vuelve por más, y The Killers nos anima a seguir saltando con “Somebody Told me” . La iluminación, la pantalla de fondo, donde se proyectan diferentes escenas de la banda, y el icónico rayo, símbolo de los matadores, combinaban a la perfección con la vibra del concierto. “For reasons unknown” y “From here and out”, nos recuerdan que son una banda con sentimiento y lo asombroso es que saben proyectar eso a su audiencia, ya sea en sus canciones o en el escenario. Sentimos esa deliciosa presión en el pecho que experimentas al vivir algo inolvidable. 

La música es imparable. Los matadores se lucen con toda su experiencia en el escenario. Brandon comienza a hablarnos. Nos dice que de donde él viene, el refrán es “Lo que pasa en Vegas, se queda en Vegas” y que quiere cantarnos algo que habla sobre sus padres y su ciudad natal. “A Dustland Fairytale” comienza a sonar. Las 15 mil almas entonan a viva voz el tema que relata la historia de una cenicienta en espera de su príncipe y de los peligros a los que se enfrenta mientras pasa el tiempo.

“Read my mind” y “Runaways” son infaltables en el show. Flowers hace suyo el escenario . Se sube a los parlantes y nos alienta a gritar más, a saltar más. Nos cae papeles de colores del cielo. “Gracias, Lima”, anuncia y se retiran de escena. ¿Volverán? Tienen que. Aún queremos más.

El escenario se queda desierto. Los técnicos se asoman para limpiar y ordenar los instrumentos. The Killers vuelve a la tarima y la histeria a nuestra sangre. No podemos tener suficiente de ellos. Queremos más. Nos regalan los tres clásicos “All these things that I’ve done”, “Jenny was a friend of mine” y “When you were young” para complacernos y sentir un golpe final en el corazón. Nuestros pies nos duelen, el cuerpo ya no quiere responder, el agotamiento y el sudor se respira en el aire, pero más fuerte es el ímpetu y la pasión por la banda.

Así que, Lima no para. Se mueve, salta, baila, grita y estalla. Brandon se baja al escenario para saludar a sus fans y darles la mano. La gente se empuja para alcanzarlo. Ronnie lanza sus palillos de batería. No podemos ser más felices. Nos mataron, pero para eso precisamente existen: para "asesinar".