Mujeres que luchan

07 Mar 2020 | 15:51 h
Conozcamos cinco historias de mujeres que luchan.

#8M Día de la Mujer.

L.C., Eulogia, Yefri, María y Cami. Quizá sus nombres no te resulten familiares, pero su valentía y perseverancia en búsqueda de justicia abrió las puertas de los derechos sexuales y reproductivos para miles de niñas, adolescentes y mujeres peruanas. Conozcamos sus historias.

Aborto terapéutico

L.C. (13 años)

L.C. quedó embarazada a los trece años, producto de violaciones sexuales de sus vecinos intentó suicidarse saltando desde el techo de una casa, lo que le causó lesiones graves en la columna. La cirugía que hubiera podido reparar el daño fue suspendida al conocerse su gestación. Su madre solicitó el aborto terapéutico y tres juntas médicas se lo negaron, privando a L.C. de la posibilidad de volver a caminar y condenándola a graves daños a su salud física y mental. Su caso permitió la aprobación de la Guía Técnica Nacional de Interrupción Legal del Embarazo y, doce años después, recibió disculpas públicas del Estado.

Violencia obstétrica

Eulogia (26 años)

Cuando sintió los primeros dolores de parto, acudió al centro de salud de Yanaoca (Cusco). Esperó media hora sin que la auxilien y comenzó a dar a luz en cuclillas, como lo había hecho con sus anteriores hijos. Una enfermera insistió para que dé a luz echada en una camilla, y en ese forcejeo, Sergio cayó de cabeza al suelo. Este incidente trajo daños irreversibles a su salud, que lo llevaron a una muerte temprana. Sufrió de violencia obstétrica por ser una mujer indígena, quechuahablante y pobre. Nadie ha sido sancionado por estos hechos, por lo que denunció su caso ante la CIDH.

Tortura a una mujer trans

Yefri (32 años)

Mientras regresaba a casa después de trabajar, fue agredida por cinco hombres que la torturaron física y psicológicamente y le desfiguraron el rostro con picos rotos de botella, ante la indiferencia de efectivos policiales presentes en la zona. Sus agresores y los policías testigos de la transfobia siguen impunes, por lo que Yefri seguirá buscando justicia en instancias internacionales.

Acceso a la AOE

María (19 años)

En marzo del 2014, fue abusada sexualmente por un grupo de hombres en Huánuco. Cuando la llevaron al hospital, la obstetra encargada le dejó una receta para adquirir la Anticoncepción Oral de Emergencia (AOE) o “pastilla del día siguiente”, sin darle mayores explicaciones. Cuando sus padres preguntaron por la AOE en la farmacia del hospital, no se la quisieron dar y tuvieron que buscarla sin una consejería adecuada. María ha denunciado al Estado peruano ante la CIDH por la violación de sus derechos.

Violencia

Cami (13 años)

Desde los nueve años, Cami -una niña indígena que vive en una zona rural del Perú – fue violada por su padre, quien la dejó embarazada cuatro años después. Su madre solicitó la interrupción legal del embarazo, pero el hospital tardó en emitir una respuesta y le exigió la presentación de un informe médico. Tuvo una pérdida espontánea, pero fue estigmatizada en su comunidad y criminalizada por una fiscal que la acusó de provocarse un aborto.

Mujeres que luchan. (Foto:Promsex)

Columna de opinión

Rossina Guerrero - Directora de Programas de PROMSEX.

No nos cansamos de apostar por el cambio

El reconocimiento de los derechos de las mujeres es un producto de la lucha de los diversos movimientos feministas en el mundo y ello no ha sido distinto en nuestro país. A esa lucha se han sumado niñas y mujeres que, siendo víctimas de vulneraciones de sus derechos, decidieron buscar justicia y desafiar a un sistema que no fue capaz de protegerlas de la violencia.

Este 8 de marzo, nos tomamos un tiempo para reconocer las luchas de niñas como L.C. y Cami, de adolescentes como María y de mujeres como Yefri y Eulogia quienes, a pesar de lo vivido, deciden por ellas, para ellas, y por otras mujeres, dar a conocer sus dolorosas historias y demandar justicia en un sistema que hasta ahora no se comporta a la altura de las mujeres.

Su búsqueda de justicia sexual y reproductiva ha permitido visibilizar a las miles de niñas que no deben ser obligadas a llevar un embarazo producto de una violación; a las niñas que no deben ser perseguidas por el Estado por un aborto; a las niñas y mujeres a quienes se les niega un aborto legal; a las adolescentes víctimas de violación a quienes se les niega la anticoncepción de emergencia; a las mujeres trans a quienes se tortura por su identidad de género; y a las mujeres que son víctimas de violencia obstétrica.

Ellas son una inspiración y nos recuerdan que hay que seguir apostado por cambiarlo todo, por ellas, por los miles de mujeres como ellas.

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