Derecho de paso. Entre demandas de comunidades, está el pago de servidumbre y compra de predios por vía donde pasan vehículos pesados de las mineras.

El Corredor Minero del Sur y los conflictos que lo amenazan

MESAS DE DIÁLOGO. Aunque el Ejecutivo y algunas mineras, que operan en las regiones de Apurímac y Cusco, se sentaron a conversar, el avance lento de las negociaciones podría quebrar la tranquilidad en esa ruta minera.

La República
15 Sep 2019 | 8:08 h

José Víctor Salcedo

Las mesas de diálogo suelen asegurar solo un periodo, generalmente corto, de tranquilidad. Es una tregua, mientras duran las conversaciones en que se suscriben compromisos. Sin embargo, pocas veces cumplen, vuelve el descontento y las protestas se reanudan. Ese es a menudo el ciclo de los conflictos en el país.

Corredor Minero del Sur

En el caso del Corredor Minero del Sur, la situación es más complicada. Por esta vía, la producción de diferentes operaciones mineras es conducida desde Apurímac, pasando por Cusco y Arequipa, hasta el puerto de Matarani.

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En el tramo de Apurímac, se produjo un enfrentamiento. La mañana del martes pasado, los comuneros del distrito de Mara, provincia de Cotabambas, chocaron con 200 policías que llegaron para desbloquear el corredor. Hubo dos heridos: una campesina y un policía.

Un sector de comuneros de Mara reclama el pago de derechos de servidumbre por el uso de sus tierras y la compra de otras. Los “afectados” plantean el pago de US$ 100 y US$ 200 por metro cuadrado (m²). Tras la intervención policial en Mara, dirigentes de Cotabambas anunciaron que intervendrán en las demandas de ese distrito. Por esto, el conflicto podría ampliarse y, por consiguiente, la interrupción de la vía.

Mientras que la comunidad campesina apurimeña de Fuerabamba (reasentada en Colquemarca, Cusco) tiene reclamos no resueltos, se encuentra en proceso de diálogo sobre el pago por el fundo Yavi Yavi. Si el avance es lento, revelan fuentes policiales, cabe la posibilidad de que se retomen los bloqueos en esa zona.

También hay peligro de cerrar el corredor en puntos de Cusco, como en los distritos de Ccapacmarca y Velille de la provincia de Chumbivilcas. Esto dificultaría más el diálogo e incrementaría las demandas, “poniendo en riesgo el orden público en dichas localidades”.

En Ccapacmarca, sus comunidades de Huascabamba y Ccapacmarca mantienen bloqueado el corredor con piedras en algunos tramos desde agosto. El tránsito de vehículos es posible por un carril. Algunos campesinos señalan ser propietarios de esos predios. No se descarta que interrumpan toda la vía.

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Más problemas

El Corredor Minero del Sur es una ruta de conflictos. Hay una decena de ellos entre Apurímac y Cusco.

En la provincia cusqueña de Chumbivilcas, hay expectativa sobre la próxima reunión de la mesa técnica del Ejecutivo por la entrega del informe de fiscalización ambiental, prometido por el Organismo de Fiscalización Ambiental (OEFA) para el 30 de septiembre. No tienen razones para protestar, pero ese panorama podría cambiar. Esto dependerá de las conclusiones del OEFA y de la propuesta económica que haga la minera MMG Las Bambas para el Fondo Social. Las autoridades plantearon S/ 100 millones para obras.

En el distrito de Velille (Chumbivilcas), la probabilidad de conflictividad es alta. El diálogo con MMG está suspendido. El Ejecutivo y la minera deberían convocar a la reinstalación del comité de diálogo y evitar que la chispa encienda todo.

En tanto, en la provincia de Paruro, es otra la situación. Es el único sitio donde hay bajo peligro de bloqueos. Allí, el Ejecutivo y el gobierno regional, así como las autoridades locales, están en diálogo y ya se atiende la mayoría de sus demandas.

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Caso Espinar

Espinar tiene una historia larga de conflictos, desde que la mina Tintaya era de propiedad del Estado, hasta hoy que está en manos de Glencore. Hubo cinco muertos. Actualmente, funciona una mesa de diálogo instalada desde el gobierno de Ollanta Humala. Hay avances en las submesas, pero no en la más importante, que tiene ver con el corredor minero y la implementación de la consulta previa.

Los gremios campesinos emitieron un pronunciamiento el 1 de septiembre. “Rechazamos las mesas de diálogo que el Gobierno instaló. (....) No han surtido efecto alguno en beneficio de los pobladores”, refieren. El riesgo de que los dirigentes pateen el tablero crece.

Otro asunto delicado es la demanda de las comunidades de influencia del proyecto Coroccohuayco, una ampliación de Antapaccay de Glencore. El dirigente Flavio Huanque señaló que el proyecto no avanzará si no hay consulta previa. Hay amenazas de paralizar las operaciones de Antapaccay con la toma del campamento minero y el bloqueo del corredor vial.

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