EL PRIMER ANIVERSARIO: 28 DE JULIO, 1822

Redaccionlr
20 08 2018 | 16:20h

En el primer aniversario de la independencia del Perú –en verdad medio Perú, pero es largo de explicar hoy– no hubo fiesta ni bailes, sino un ambiente muy crispado y una atmósfera cargada de violencia, parecida a lo que sentimos en estas vísperas. Entre el 24 al 30 de julio de 1822, los limeños se la pasaron expulsando al segundo hombre más poderoso después de San Martín, y primero en los odios de todos: Bernardo de Monteagudo, argentino tucumano. Su cargo oficial era ministro de guerra, pero como mano derecha del Libertador y principal ideólogo de la monarquía constitucional, era la cara desagradable del protectorado. Aprovechando la ausencia de San Martín de viaje en Guayaquil para entrevistarse con Bolívar, una coalición republicana liderada por Sánchez Carrión, Riva Agüero y muchos más aglutinó a casi todos los sectores contra Monteagudo. Lo acusaban de corrupción, crear redes de espías, arruinar a centenares de españoles, mantener la capital en un estado de terror y, en resumen, socavar los cimientos de una nación recién nacida oficialmente un año antes. El día clave fue el 26: el pueblo tomó el Cabildo, se temían estallidos de violencia, y la presión fue tal que el 29, Monteagudo se vio forzado a firmar su renuncia, y el 30 lo exiliaron. No corrió sangre, menos mal. Al regresar San Martín, no lo encontró. En septiembre, también dejó el Perú ya convencido del triunfo de los ideales republicanos, pero es otra historia.

¿Será que este primer aniversario es una premonición de que podemos pasarnos los 28 de julios previos al bicentenario protestando en las calles, para sacarnos de encima a tantos corruptos y abusivos?

(Busquen el brillante ensayo “El motín de las palabras” de Carmen Mc Evoy, que explica en detalle este episodio)

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