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Hernando De Soto y el camino difícil para llegar a Palacio

Wilder Pari

De Soto cerró su campaña electoral en Arequipa.
De Soto cerró su campaña electoral en Arequipa.

Perfil. Es arequipeño cuya familia proviene de las élites mistianas. Desde los ochenta este economista pretendía convertirse en presidente del Perú. En 2001 lanzó su candidatura pero no pegó. Ahora parece que se queda fuera de la 2da vuelta.

Nacido en una tradicional familia de Arequipa, economista y autor de bestsellers, sobreviviente a un atentado terrorista, exasesor de dictadores, adversario de Mario Vargas Llosa. A sus 79 años, Hernando de Soto Polar busca la presidencia del Perú.

Las primeras proyecciones de Ipsos lo colocaban junto con Keiko Fujimori con opciones de llegar a la segunda vuelta. Aunque en el conteo rápido de Ipsos, difundido al borde la medianoche, la figura de Fujimori parecía más consolidada.

De Soto es autor de El otro sendero, un libro que plantea la formalización de la propiedad para salir de la pobreza. El bestseller recibió el espaldarazo del también arequipeño, el escritor Mario Vargas Llosa. Corría la década de los ochenta y el país atravesaba una de sus peores crisis económicas.

“Lo hice porque pensaba que Hernando (de Soto) sería un buen presidente del Perú. Él lo creía también”. En su libro de memorias Vargas Llosa desliza que De Soto, desde esa época, soñaba con la presidencia del Perú.

De Soto nació el 3 de junio de 1941. Según el historiador Mario Rommel Arce Espinoza, desciende de las élites locales. Su padre fue Alberto Soto de la Jara, un diplomático de carrera y su madre, Rosa Polar Ugarteche. Por la vena materna, hay una fuerte presencia en la política nacional. Su tío Mario Polar Ugarteche, fue vicepresidente del primer gobierno de Fernando Belaunde y fundador del Partido Popular Cristiano (PPC). Y su bisabuelo Juan Manuel Polar y Carasas, ocupó un ministerio del gobierno de Pedro Diez Canseco, en 1868.

El aspirante presidencial nació en una casona de Santa Catalina 206 de la familia materna. El predio, tiene una placa otorgada por la Municipalidad de Arequipa en honor a su tío abuelo, Juan Manuel Polar Vargas, un querido maestro de escuela. “El más querido maestro de escuela de todos los tiempos”, recalca Mario Rommel Arce.

Por la carrera diplomática de su padre, la estancia de Hernando de Soto en Arequipa resultó breve. Incluso en sus memorias, su tío Jorge Polar, rememora que el actual candidato y su hermano Álvaro, de niños, llegaban a la casona de Santa Catalina en visitas ocasionales, durante sus vacaciones. En 1948, la familia de Hernando de Soto partió al exilio, luego del golpe de Manuel Odría a José Luis Bustamante y Rivero. Su padre, era embajador en la gestión del último presidente arequipeño.

A la vida pública

En 1979, Hernando de Soto ingresó a la vida pública peruana. Luego de retornar del extranjero lo nombraron miembro del directorio del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), a los 38 años. Por entonces, fundó el Instituto Libertad y Democracia (ILD), con el que realizó investigaciones sobre la economía informal. Para sus estudios, el ILD obtuvo financiamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Ahí germinó El otro sendero (1986) escrito a dos manos. El título, era una sugerente respuesta al grupo maoísta Sendero Luminoso, que mediante la violencia pretendía tomar el poder.

El libro daba cuenta de las trabas del Estado para formalizar las viviendas o negocios. Fue prologado por Vargas Llosa, quien consideraba que -a pesar de su vanidad- De Soto podría liderar una reforma liberal en el Perú. Eran cercanos. Incluso el economista acompañó a Vargas Llosa en su mitin contra la estatización de la banca propuesta por el presidente Alan García en 1987. Pero según el Nobel de Literatura, un día antes del evento, De Soto se reunió con Alan García y luego terminó asesorándolo desde 1988. Así empezó la ruptura entre ambos arequipeños (el punto máximo sería el insulto del economista al escritor por televisión nacional).

Hernando de Soto se transformó en el principal asesor de Alberto Fujimori, una suerte de premier en la sombra. Se atribuye varias reformas económicas.

Aunque dejó de ser su asesor principal, continuó trabajando con él, incluso le elaboró el discurso que el dictador leyó en mayo de 1992 ante la OEA, para justificar el autogolpe del 5 de abril. Años después, se reveló que parte del discurso, lo copiaron de un texto en inglés del académico Michael Coppedge. Los párrafos originales, se referían a Venezuela.

Con Alberto Fujimori sobrevivieron a un atentado. Según la Comisión de la Verdad, el 20 de julio de 1992, Sendero Luminoso explotó un coche bomba en los exteriores del ILD, donde estaban reunidos los dos. Murió un vigilante e hirieron a otras 20 personas.

Idea capital

En 2001 Hernando de Soto tentó la presidencia con el partido Capital Popular. Sin embargo, no consiguió las firmas para la inscripción. Un año antes, publicó el Misterio del Capital, un éxito en ventas. Insiste que la formalización de la propiedad es el instrumento para la creación de riqueza.

Esta idea le generó críticos, quienes lo acusaban de una visión simplista. Por ejemplo, el 2009 a raíz del Baguazo (conflicto en la Amazonía que terminó con 33 muertos), propuso como solución la titulación de tierras de comunidades nativas, cuando el problema tenía otras aristas como el tema ambiental. El 2014, mencionó que la formalización determinó la derrota de Sendero Luminoso en el campo y la ciudad. En un artículo, Eduardo Dargent respondió que los campesinos no defendían la propiedad sino sus vidas, y que obvió el trabajo de la inteligencia policial en la captura del líder senderista Abimael Guzmán. En el 2011, en una entrevista, De Soto, llegó a señalar que la titulación permitió la captura del terrorista Osama Bin Laden.

Juntas presidenciales

Hernando de Soto suele presumir de sus contactos con jefes de estado, como el expresidente de Estados Unidos Bill Clinton. También ha tenido relación con otros mandatarios, aunque no los reivindica como amigos, sino como asesorados. Es el caso de Muammar Al-Gaddafi, exdictador de Libia asesinado en la guerra civil, o el exdictador de Egipto Hosni Mubarak.