En Curahuasi, Abancay (Apurímac), Rumbos encontró unas tierras con esencia a anís, a tan solo dos horas del Cusco. ¿Será posible resistir su aroma?,Marquiño Neyra / Revista Rumbos El anís es una de las primeras plantas medicinales de la historia, Sus infusiones no se hacen esperar luego de un gran banquete familiar. Es la opción en cualquier avión o bus interprovincial. Pero no todos conocemos el anís de Curahuasi (Apurímac), una tierra que posee “el mejor anís del mundo”. PUEDES VER: Cañón del Apurímac: un coloso de la profundidad Curahuasi tiene muchos significados: Curac Huasi (casa mayor) o Ccora Huasi (casa de las hierbas). Según Francisca Costas Ovalle, dueña de la Destilería San Antonio, dice que Curahuasi significa casa de los curas. Es más que una coincidencia. Curahuasi es un sitio supersticioso y esto lo une al origen del anís (2 000 años antes de Cristo), ya que desde entonces se rumoreaba que ésta planta curaba de los malos espíritus, como si fuese una superstición curahuasina. Francisca Costas, dueña de una de las destilerías más conocidas en esta localidad, señala que la esencia del anís se debe al atenol que, debido al microclima especial de esta zona, le confiere el olor y sus propiedades hipnotizantes que tanto la caracteriza del resto. Francisca Costas Ovalle, dueña del local más conocido de anís, Destilería San Antonio. Foto: Jorge Calderón Pero claro, no es el mismo anís que bebemos en nuestras cenas para bajar el estómago o las que nos ofrecen en el avión. La destilería, fermentación o maceración hacen que esta planta sea utilizada también en licores como las del famoso anís Nájar, cuyos granos son extraídos desde Curahuasi. De trabajo Universitario a Empresa Francisca recuerda que su padre tenía vastas tierras de anís en grano. Ser casi propietaria y estra en contacto con estos cultivos le animó a participar en un concurso cuando estudiaba Química en la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (UNSAAC), a dos horas de Curahuasi. Su padre decidió incentivarla a realizar el proyecto que luego llamó “Los licores de San Antonio de Abad del Cusco”, el cual fue acreedor de un premio y éste le brindó el capital para hacerlo realidad. Estudiar química le ha ayudado para poder sacar licores con cualquier tipo de planta aromática que se pueda destilar, macerar o fermentar. “Depende de la fruta y la materia prima, cuyos aceites esenciales se pueden arrastrar”, revela. Acá, en Curahuasi, siembran el anís en enero y la cosechan en junio, julio o agosto. Pero solo se produce una vez al año. Antes solo se producía anís Nájar, recuerda Francisca. No había otro tipo de anís. “Recuerdo que mi padre llevaba todas sus cosechas a Arequipa, donde ellos lo vendían. Nuestro anís es incomparable con cualquier otro en el mundo”. Si nos remontamos a los noventa, el famoso anís Nájar se hizo famoso como “el whisky de Arequipa”. Este anís no solo acompañaba los rocotos picantes y el adobo, sino también las charlas más inflamables. El anís Nájar, que ya es parte de una enraizada tradición en Arequipa, tiene muchas historias en las faldas del volcán, y todo gracias a la “capital mundial del anís”. Dicen que los arequipeños Abimael Guzmán y Vladimiro Montesinos, luego de la captura del líder terrorista en el 92, mantenían sus conversaciones bajo la calidez y calidad del anís Nájar y chocolates de La Ibérica, ambas hijas de la Ciudad Blanca. Francisca Costas, dueña de la Destilería San Antonio (una de las más conocidas en Curahuasi), tiene más de 7 años en este mercado y conoce la realidad de éste. Admite que no todo es anisado. También venden licor de maracuyá, vino de sauce, licor de huanarpo, ron de limón, entre otros. Más que solo anisados. En Curahuasi también encontramos el delicioso ron de limón. Foto: Jorge Calderón Cuando escuchamos la palabra vino, anisado o ron, todos pensamos que está fuertemente involucrado con el alcohol, por lo que aleja a los intolerantes y abstemios. Sin embargo, todos estos productos tienen propiedades medicinales, que van desde el alivio de los bronquios, el dolor de estómago, la migraña, así como regular las vías urinarias o hasta mejorar la disfunción eréctil, en el caso del huanarpo. Los que pasan por Curahuasi para ir al cañón del Apurímac, uno de los más profundos del mundo, optan por llevar un anisado para combatir el soroche o entregarlo como ofrenda. Sin embargo, a pesar de ser la bebida bandera, no lo beben como hacen los cañetanos con el pisco o los pozucinos (Oxapampa) con la cerveza. Se controlan. En los bares la gente prefiere cerveza. La suerte de su tierra no ciega a los pobladores. Inclusive, cuando tratas de beber de más de este anisado (para ejecutar tu travesía hacia el cañón), te censuran. Es como algún tipo de elixir que se debe beber con responsabilidad y sabiduría. Tenemos que aprovechar sus propiedades con mucha educación. Así que lo mejor en esos momentos es acercarte a la Destilería San Antonio (al frente de la avenida Panamericana, S/N Curahuasi – Apurimac), y comprar secretamente sus productos que tienen las propiedades más puras, debido a su calidad de destilado y purificador de agua. “Mis productos son transparentes. No encuentran burbujas ni nada”, señala Francisca, la dueña de este local. Es cierto. Desde el primer sorbo figuras que es tan rico como potente: te exorciza. El antídoto perfecto para alejar, así como hace más de 2000 años, los malos espíritus.