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Exponer el dolor para sanar: “El hijo que perdí” de Ana Izquierdo Vásquez

En 2018, Ana Izquierdo Vásquez publicó El hijo que perdí; su regreso actual nos permite corroborar su plena vigencia, evidenciada tanto en su discurso literario como en la empatía que transmite.

Ana Izquierdo Vásquez. Foto: Difusión.
Ana Izquierdo Vásquez. Foto: Difusión.

Un sueño recurrente de todas las personas es que algún día puedan escribir un libro. Los temas pueden ser diversos y rara vez esos deseos se materializan en una obra, ni siquiera en esbozo; es solo un deseo. Pero cuando se aterriza la determinación de escribir un libro, cuando el potencial autor ya ha definido sus tópicos a desarrollar, sin importar si hablamos de ficción o no ficción, pueden estar todos, menos el de escribir sobre la muerte de un ser querido, mucho menos desde la parcela de la no ficción, rica en posibilidades expresivas, pero que a la vez te marca un camino único: exponer el mundo interno tal y como es tras la tragedia que acaeció.

Las tragedias de la vida pueden adquirir muchas formas, pero creo que ninguna se compara con el hecho de perder un hijo. Esta es una tragedia que suele llevarse en silencio. En cuanto a su presencia, la muerte del hijo, en la literatura, tenemos, en el imaginario en castellano, un puñado de títulos inscritos fuera de los terruños de la ficción, como el híbrido Mortal y Rosa (1975) de Francisco Umbral, el registro autobiográfico de La hora violeta (2013) de Sergio del Molino y el testimonio de Piedad Bonnett en Lo que no tiene nombre (2013).

Siempre me he preguntado por qué la no ficción es el espacio en el que mejor se desarrolla esta experiencia dolorosa. Quizá se deba a que el dolor es tan fuerte que la ficción resulta insuficiente para transmitir lo que el autor quiere transmitir en la reconfiguración de los hechos. Es muy probable que Ana Izquierdo Vásquez (1951-2019) haya tenido esta inquietud para escribir el testimonio sobre la muerte de su hijo Renzo a los 27 años. El hijo que perdí fue publicado en 2018 bajo el sello Animal de Invierno. Y ocho años después, tenemos una nueva edición a cargo de Seix Barral.

 

"El hijo que perdí" (Seix Barral). Precio: S/ 69.90. Imagen: Difusión.

El hijo que perdí

En “Nota de la autora”, Izquierdo Vásquez dice lo siguiente: “La primera vez que garabateé algunas ideas sobre mi proceso de duelo, no quise que nadie las leyera. Sentía pudor, pero sobre todo miedo de que me juzgaran”. Y líneas más adelante señala que la escritura de los textos que conforman el libro valió la pena porque, al exponer su experiencia, acompañaba a madres y padres que habían perdido a sus hijos y ayudaba asimismo a hijos que querían consolar a sus padres.

La nueva lectura de El hijo que perdí permite tener más luces sobre cómo fue tejiendo Izquierdo Vásquez su duelo. Nos habla de las virtudes de Renzo, pero del mismo modo de su lucha contra la depresión y del refugio que hallaba contra ella, por ejemplo, en la música. Se trata de una exposición fina en donde la epifanía aparece en la sugerencia, no en el detalle del dolor; donde no hay sugerencia, en cambio, es en la descripción de la propia autora de sus enfermedades. Cuando escribió el libro, no solo estaba con ella el vacío que había que compensar con palabras, sino igualmente el extremo dolor físico.

¿De dónde se sacan fuerzas para escribir un libro así? Esta es una pregunta válida porque una impresión que deja este nuevo acercamiento es que El hijo que perdí no pudo existir. Su existencia obedece a un propósito.

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