Grietas en la cumbre del Huascarán [VIDEO]

Peligro en las alturas. Investigadores peruanos participaron en una expedición científica en Áncash. Estuvieron a 6.756 metros de altura y encontraron un desnivel que podría generar un derrumbe ante un fuerte sismo. Además hallaron contaminación, vegetación, insectos y nidos de aves en zonas altas y frías. En 54 años se han perdido 18,7 km2 de masa glaciar. El cambio climático gana terreno.

12 Nov 2017 | 6:10 h

Todo lo que veían arriba era un manto blanco, hostil, que golpeaba y que no permitía intrusos. Pese a los mareos, los dolores de cabeza y el intenso zumbido en sus oídos, los ocho integrantes peruanos de la expedición científica –la primera que se realiza en la cumbre del nevado Huascarán tras más de 50 años– continuaban con sus labores a más de 6 mil metros de altura. Permanecieron así por cuatro horas, tiempo suficiente para obtener hallazgos que demuestran los severos avances del cambio climático que sufren el Perú y el mundo.

Luego de siete días de labores de escalamiento, desde el centro poblado de Musho, en la provincia ancashina de Yungay, hasta la cumbre sur del nevado (Cordillera Blanca), los especialistas del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem), adscrito al Ministerio del Ambiente, descubrieron indicios de dos grietas de considerable tamaño, referencias de contaminación por carbono negro (hollín) y por residuos sólidos, así como presencia de vegetación, insectos y nidos de aves en zonas frías donde antes no existían.

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Entre el domingo 6 y el sábado 12 de agosto pasado, todos ellos recogieron valiosos datos que servirán como base para futuras investigaciones.

"Hay información sobre el comportamiento de las cumbres de algunos nevados del Perú, pero aún es insuficiente, sobre todo en el actual contexto de cambio climático", se lee en una de las conclusiones que dejó el equipo integrado por meteorólogos, ingenieros y especialistas de alta montaña que llegaron al Huascarán, que en quechua ancashino significa "nevado mellizo".

Grietas por investigar

El hallazgo de las grietas les llamó mucho la atención ni bien llegaron a la cumbre sur del Huascarán, cuenta el ingeniero Óscar Vilca Gómez, experto en Hidrología y Glaciología del Inaigem, ya que se supone que esos resquebrajamientos suelen verse en la parte baja de los nevados (zona del frente glaciar) y no en las cimas donde se entiende que la masa de nieve siempre está consolidada. "Esto es un indicador de que en el fondo del terreno existe un comportamiento extraño. Y eso puede traer un riesgo porque es como una torta. Si se caen las bases, se cae todo".

El meteorólogo Ricardo Durán Mamani, quien también formó parte de la expedición científica, explica que se percibió un desnivel de entre 30 y 40 centímetros en la parte alta de la cumbre del Huascarán, como si se tratara de una grada. "En el futuro va a ser una grieta y es lo más probable que si hay un sismo de intensidad puede ocurrir un derrumbe, el cual podría afectar además a la comunidad de Musho ubicada en el Callejón de Huaylas. Por eso hay que continuar las investigaciones en los próximos años".

Al respecto, el director de Investigación Glaciar del Inaigem, Ricardo Villanueva, asevera también que en la cumbre se encontraron trazos de potenciales grietas transversales con un leve desplazamiento de 5 centímetros, ubicados al lado este y con dirección norte-sur.

"Lo que vemos es que hay un fraccionamiento de los glaciares en todo el mundo. Antes eran solo un bloque y ahora se están partiendo en el contexto del cambio climático. Acá, como es la primera expedición científica en esta cumbre, debemos hablar de hipótesis y lo que vemos es que hay grietas y se deben realizar estudios".

Los tres especialistas coinciden en que las posibles causas pueden ser los temblores en el área y la desglaciación del nevado producto del calentamiento global. "La idea es estudiar el estado de la cumbre del nevado, prevenir o alertar".

Tanto Vilca, Durán como los otros seis expedicionarios (Juan Gonzales Caldúa; Ítalo Oropeza Chinchay; Julio Bartolomé Oropeza; Francisco Ostos Ramos; y los hermanos Romaldo y Justiniano Santiago Cabello) tuvieron que escalar hasta la cima cargando más de 25 kilos de instrumentos, ropa, comida y carpas. Allí, con los zapatos mojados, los pies helados y el estrés, lograron también registrar de forma directa la altitud de la cumbre sur del nevado Huascarán, luego de cerca de 50 años (la última vez fue en 1972). Por medio de un GPS diferencial se precisó que se encuentra a 6.756 metros sobre el nivel del mar (msnm). Esta es una medición exacta, ya que se procesó con información de los satélites.

"También se realizó una excavación de un pozo de un metro de ancho y dos metros de largo, con ingreso escalonado de 1,69 metros de profundidad, para evaluar la acumulación de nieve en una zona libre de grietas. Así vimos que la capa de nieve es compacta y congelada en la cumbre", afirma Vilca.

Más descubrimientos

Al equipo de expedicionarios peruanos le tomó cinco días ascender a la cima del citado nevado de la Cordillera Blanca y dos para descender. En toda esa travesía recogieron más hallazgos que demuestran que el cambio climático tiene un gran impacto.

El director de la expedición, Ricardo Villanueva, indica que se hallaron anidamientos de aves, insectos y vegetación en las zonas frías del nevado (entre los 3 mil y 5 mil metros de altura) donde antes no existían, lo que revela el retroceso glaciar.

"Las especies se adaptan a las nuevas condiciones. Tal vez en años anteriores no se concentraban en zonas altas, pero a medida que se pierde masa glaciar, van ganando terreno", acota Durán.

En tanto, Óscar Vilca agrega que esta es una relación lógica, ya que al aparecer vegetación aparecen también insectos y arañas y al haber estos aparecen las aves. Los animales viven según el alimento. "Lo que me sorprendió es que las aves formen nidos en zonas inestables como la nieve, seguro porque no querían bajar y dejarlos lejos. Este es un caso particular y debe ser investigado por biólogos y botánicos".

Todos estos hallazgos, sumados a la contaminación por carbono (hollín ocasionado por incendios forestales y el precario parque automotor) y por residuos sólidos (plástico que agiliza el derretimiento de la nieve cuando se expone al sol), evidencian el retroceso de los glaciares. En los últimos 54 años (entre 1962 y el 2016) el sistema Huascarán (que incluye al nevado Chopicalqui) ha experimentado una reducción de su área blanca de 18,7 km2 (de 65,6 km2 a 46,9 km2).

"Una prueba objetiva se vio en noviembre del 2016 cuando se tuvo una sequía total en la Cordillera Blanca, sin ninguna precipitación. Pese a ello, las lagunas estuvieron colmadas en su capacidad", aclara el director del Inaigem.

"Otra explicación es la relación directa del calentamiento del mar (por el fenómeno El Niño costero) con la desglaciación", añade Villanueva.

Todos los expedicionarios señalan que esta primera llegada a la cumbre sirve como base, por lo que solicitaron a las autoridades no detener estas investigaciones.

El próximo año piensan volver a la cumbre para hacer las comparaciones y ver qué se debe hacer ante los estragos del cambio climático. Vilca, Villanueva y Durán se preparan.

La clave

Según un estudio de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), desde 1995 hasta el 2016, el nevado Pastoruri perdió más del 50% de su cubierta glaciar y durante julio del 2015 y el 2016 su retroceso alcanzó uno de los picos más altos de retracción: 31,4 metros cuadrados. Otros nevados presentan la misma situación crítica.

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