Michelle Bachelet se alista para volver a gobernar Chile

La ex presidenta mantiene un perfil bajo, pero en Santiago su nombre vuelve a ser invocado. Un vasto sector de la opinión pública ve en ella a la candidata ideal de la Concertación Democrática. Según un sondeo, Bachelet es quien más opciones tendría de ganar las elecciones previstas para el 17 de noviembre del 2013. Retorno a la moneda.

6 Nov 2012 | 2:14 h

Inés Flores/

¿Va o no va la candidatura de Michelle Bachelet para las presidenciales de Chile? La ex presidenta guarda silencio sobre sus pretensiones de volver a La Moneda, pero, según versiones de sus allegados y de la prensa chilena, desde Nueva York, donde radica por su trabajo al frente de la oficina Mujer de las Naciones Unidas, monitorea la aparición de las condiciones más favorables para ingresar a la carrera electoral que se definirá el 17 de noviembre del próximo año.  

Bachelet ha demostrado poseer el  temperamento y la firmeza que los chilenos suelen buscar en sus estadistas. Pero esta mujer, además, es dueña de un carisma que muchos políticos envidian: terminó su gestión con una aprobación por encima del 70%. De joven sobrellevó el exilio y la muerte de su padre, quien fue torturado durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Mientras ella gobernó en su país (2006-2010) en el Perú lo hizo Alan García. Fueron años en los cuales el Perú superó en crecimiento a Chile. García se había fijado esa meta y lo decía públicamente. Es más, el 2008, dos años antes de que Bachelet terminara su periodo gubernamental, el Perú presentó la demanda marítima ante el tribunal internacional de La Haya para obligar a Chile a definir límites marítimos.

De 61 años, Bachelet ha cobrado fuerza en la campaña electoral que ya calienta en Chile. Las expectativas alrededor de su postulación vienen desde las canteras de la Concertación, agrupación de partidos de centro izquierda que la llevaron al poder en el 2006.

Su figura es característica en Chile. Médico pediatra de profesión, su aspecto maduro,  su contextura gruesa y la fácil sonrisa que se dibuja en su rostro la han hecho popular entre los chilenos.

Su look también es constante: cabellera corta, rubia, con flequillos y anteojos de cristales rectangulares. Característicos son también sus sobrios y holgados sastres que sabe combinar con zapatos de taco bajo. La imagen de Bachelet está más asociada a la de personas como Margaret Thacher y Ángela Merkel, que a las sofisticadas Cristina Fernández y Michelle Obama.

Bachelet es la carta firme de la Concertación Democrática para las presidenciales de noviembre 2013. Esta alianza –una coalición de partidos que va desde la izquierda hasta el centro político– enfrenta fracturas internas que la debilitan de cara a las elecciones. Sus dirigentes consideran que la ex mandataria es la llamada a aglutinar nuevamente a esta debilitada coalición que gobernó Chile desde el 11 de marzo de 1990 al 11 de marzo del 2010.

Desde el oficialismo también hay expectativas. El presidente Sebastián Piñera ha dicho que no tiene dudas de que Bachelet va a ser candidata de la Concertación.

Al respecto, el politólogo de la Universidad Diego Portales, Patricio Navia, afirmó hace poco que  "el silencio de Bachelet dice más que mil palabras". "La evidencia más concluyente de que quiere ser candidata es que precisamente no ha dicho nada al respecto. Si hubiera decidido no ser candidata, ya lo habría anunciado".

La peruana Lucía Dammert, académica de la Universidad de Chile, cree que "en un marco de crisis institucional y política, Bachelet con sus silencios ha fortalecido su imagen", sin embargo, considera que la ex presidenta "tendrá que confirmar su regreso y redefinir el nuevo bloque opositor".

TERREMOTO BACHELISTA

Hay indicios muy sólidos de que Bachelet tiene posibilidades de ganar la contienda. Es considerada la política más popular de Chile, y en su gestión tuvo un activo importante: logró sortear con éxito la crisis económica mundial.

Los sondeos de opinión pública también la favorecen. Una reciente encuesta elaborada por el Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (Cerc) reveló que el 40% de chilenos cree que ella será la próxima presidenta.

En el mismo sondeo, el precandidato oficialista, Laurence Golborne, actual ministro de Obras Públicas, registra apenas 9%, a pesar de que este tiene a su favor ser el artífice del exitoso rescate de los 33 mineros de Atacama en 2010. Mucho más abajo asoman los dos precandidatos de la oposición. "Estamos ante un próximo terremoto 'bachelista' por el respaldo enorme que ella tiene en la ciudadanía", señaló el director de la encuestadora, Carlos Huneeus.

Además, juega a su favor el triunfo logrado por la Concertación en los comicios municipales de octubre. Ganó 168 comunas (21 más de las que tenía) mientras que el oficialismo bajó de 144 a 121 (23 menos). Esta elección era esperada como el barómetro de las presidenciales.

SUS CONTENDORES

Bachelet tiene plazo hasta marzo próximo para decidir su postulación. Para llegar a La Moneda tiene que ganar en dos frentes: primero, las elecciones primarias presidenciales de la Concertación y, después, derrotar a su contendor del oficialismo en los comicios generales.

 El 16 de junio debería presentarse a las elecciones primarias de la Concertación, aunque sus allegados señalan que ella aspira a ser la única candidata de consenso.

En el frente externo deberá competir, probablemente, con Laurence Golborne, quien postulará por el oficialismo. Aunque Golborne también se enfrentará a elecciones internas con el ministro de Defensa,  Andrés Allamand.

Los analistas chilenos consideran que el 2013 será un "año politizado" por la actividad de los movimientos sociales tan vigorosos en el país del sur, la conmemoración de los cuarenta años del golpe militar, el fallo sobre el diferendo marítimo con Perú en La Haya y las elecciones presidenciales de noviembre.

SUS ACTIVOS

Bachelet tiene qué exhibir en su campaña electoral. Son los logros de su gestión gubernamental haber enfrentado la crisis económica mundial.También impulsó las reformas en los sectores educación,  pensiones, laboral y electoral.  Entre los pasivos que le tocó asumir hasta ahora se recuerda la entereza que mostró cuando tuvo que enfrentar un terremoto y un posterior tsunami que dejaron más de 500 muertos.

 También enfrentó la llamada "crisis del Transantiago", que estalló por problemas de planificación y diseño del nuevo sistema de transporte público de la ciudad capital. Como se recuerda, su popularidad cayó en medio de gigantescas movilizaciones y disturbios.

EN CAMPAÑA

Bachelet guarda silencio, pero los medios chilenos han dado cuenta de que la ex mandataria estuvo más presente que nunca en las recientes elecciones municipales que se celebraron en Chile el 28 de octubre pasado. La misma noche de la elección llamó desde Nueva York a los alcaldes electos de la Concertación y del PC para felicitarlos.

Coordinó con sus colaboradores durante la campaña municipal. Uno de ellos fue su ex jefe de gabinete Rodrigo Peñailillo. Quien también trabaja para ella es su madre, Ángela Jeria, una mujer de 84 años que visitó 14 comunas para apoyar a los candidatos municipales de la Concertación.

En la víspera de las elecciones municipales, la prensa chilena sorprendió a Ángela en una humilde casa del barrio de Maipú, que se había convertido en un local de campaña. Su declaración dio una pista sobre el futuro político de su hija: "Por mucho que la eligieran, si es que se presenta, no puede gobernar sola. Tiene que crear desde las bases, desde los alcaldes y concejales de oposición, el respaldo que requiere para gobernar".

Bertha García, una seguidora de Bachelet, fue más explícita ante la prensa de su país. "Estamos trabajando para que se vuelva a presentar a las elecciones". Eso explica por qué la imagen de Bachelet destacó en los locales de campañas y en los afiches de los candidatos municipales. Una agencia internacional reveló que algunas de las seguidoras de Bachelet se visten como ella: pantalón negro y blusa blanca y una banda presidencial cruzada en el pecho.

DATOS

Centro de operaciones.  Según el diario La Tercera, el entorno de Michelle Bachelet contaba con una base de datos, preparada por la Fundación Dialoga y otros colaboradores de la ex mandataria, con los números de teléfonos de los candidatos de la oposición y sus jefes de campaña.

Campaña. La politóloga Lucía Dammert sostiene que Bachelet estuvo presente en la campaña municipal "acompañando a muchos candidatos con fotos y con su madre en representación personal".

ENFOQUE

Dos desafíos difíciles de su candidatura

Patricio Navia
Politólogo chileno

Michelle Bachelet tiene dos desafíos difíciles por delante. Si bien su enorme popularidad la convierte en la candidata presidencial mejor posicionada para la contienda de noviembre de 2013, la coalición que la acompaña y la poca claridad sobre la dirección en la que llevaría al país de ser nuevamente presidenta son sus dos puntos débiles más importantes. Bachelet es tan popular como la centroizquierdista Concertación es impopular. Mientras ella aparece como un globo de helio cuya popularidad desafía las leyes de la gravedad, la Concertación es un pesado lastre que amenaza la viabilidad de la candidatura de Bachelet.

Ya que ella actualmente trabaja en ONU-Mujer, Bachelet ha logrado distanciarse de los problemas que afligen hoy a su coalición. Pero apenas regrese al país como candidata, deberá hacerse cargo de esa disfuncional coalición que la proclamará como candidata presidencial. Parte del problema –y aquí la segunda debilidad de Bachelet– es que un sector de la Concertación quiere dar un golpe de timón hacia la izquierda. Después de las protestas estudiantiles de 2011 y debido a que el gobierno de Piñera fue mucho más centrista que derechista, algunos en la Concertación buscan ampliar la coalición para incluir al Partido Comunista. De hecho, en las municipales de 2012, el PC ya fue parte de una de las dos listas electorales de la Concertación.  Otros, en cambio, argumentan que las elecciones solo se pueden ganar desde el centro.

Como Bachelet ha mantenido silencio sobre sus propias preferencias, ambos sectores creen que ella volverá para impulsar un giro.  El problema es que si opta por ir hacia el centro, generará descontento y posibles candidaturas alternativas en la izquierda. Si en cambio se corre a la izquierda, perderá votos de sectores moderados. Ya que retrasará lo más posible su regreso, para no tener que hacerse cargo de los costos que implica ser líder de la impopular Concertación, Bachelet dejará que otros definan su campaña de 2013 y por lo tanto cuando finalmente regrese, inevitablemente decepcionará a muchos.

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