Cuando la decepción es hipocresía

Es absurdo decirse decepcionado por el caso de Alejandro Toledo

Es absurdo decirse decepcionado por el caso de Alejandro Toledo.

Jorge Bruce

@jotabruce

Es absurdo decirse decepcionado por las evidencias de corrupción en el caso de Alejandro Toledo. Más bien esta actitud indica una voluntad de negar lo que saltaba a la vista. Desde antes de ser elegido, en 1998, mostró la debilidad de su carácter con una sarta de mentiras para encubrir una juerga interminable y eludir los pagos de su tarjeta de crédito, realizados con prostitutas en hoteles que desde entonces se hicieron célebres (Federico Salazar: “Recuerdos de una Noche de Juerga”).

PUEDES VER: Ha llegado la hora de cambio.

Por otro lado, a su esposa Eliane Karp, al poco tiempo de ser primera dama, se le descubrieron cuentas offshore como Blue Bay y Pacha por el Cambio. Más tarde vino Ecoteva. Como ha recordado Alfredo Torres en El Comercio.

Me consta este comportamiento porque, si me permiten una alusión personal, Karp me denunció ante la Sociedad Peruana de Psicoanálisis y ante La Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA, en inglés). El motivo fue un artículo publicado en Perú 21 en donde analizaba una célebre foto, en donde ella levantaba el puño en una manifestación conmemorando la marcha de los 4 Suyos antes el Banco de la Nación, incendiado por Montesinos.

En dicho texto interpretaba el puño como una imagen anal retentiva, una en la que se desafía a los críticos a intentar retirarle los fondos mal habidos, como los diez mil dólares mensuales que le pagaba el entonces banco Wiese a cambio de consultorías inexistentes. Algo así como los trabajos “capilares” de Nadine Heredia.

Felizmente no me denunció ante el Poder Judicial. Siendo ella la primera dama, es fácil adivinar en qué habría terminado todo. En cambio, presenté mis descargos fundamentados ante el comité de ética de la API y todo quedó allí.

De modo que, si añadimos las reiteradas negaciones de paternidad y algunas cuentas oscuras como los 600.000 dólares que aparecieron en una cuenta en los EEUU para el financiamiento del partido Perú Posible, nunca explicados, nadie puede decir que no sabía ante quién nos encontrábamos. Se puede entender, eso sí, que el “malmenorismo” nos llevara a elegir a esa persona.

Pero hablar de decepción a estas alturas solo enfoca nuestro deseo de engañarnos. Nuestro deseo de creer. Alguien que deja una hora esperando a todos los invitados a la presentación del comité de la CVR, algo está diciendo acerca de la importancia que le adjudica a ese documento trascendental.

No, de quienes estamos decepcionados es de nosotros mismos.

Sabíamos lo que estaba ocurriendo, pero preferíamos hacer de la vista gorda. A mucha gente le ocurrió lo mismo con presidentes y alcaldes anteriores, Fujimori incluido. Lo nuestro viene de antiguo y esto, que recién comienza, es otro episodio más de nuestra resignada vinculación con la democracia. Para avanzar, es preciso, como en el psicoanálisis, comenzar por mirarnos sin complacencia.

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