Bolivarianos 2017

Oro para el remo peruano

Medalla de oro en los últimos Bolivarianos en Santa Marta, el cuarteto peruano de remo se acerca a Lima 2019 con entusiasmo: se aprobó la construcción de una pista olímpica en Cañete. El desafío: ampliar el universo de remeros y descentralizar La Punta.

Renzo Gómez

Domingo, 26 de Noviembre del 2017

Hasta tres días antes de la regata de cuatro pares masculino, en Taganga, un pueblito de pescadores en Santa Marta, Colombia, la selección peruana de remo era un cuarteto inacabado, en suspenso.

Álvaro Torres (24), habitual doblista, estaba sentido por la deshidratación de los discos de su espalda -fue el último en llegar-, y Ángel Battons Sosa (17), habitual singlista, carecía de mayor experiencia en el remo colectivo. Salvo aquellos días previos en las aguas del caribe colombiano, Eduardo Linares (30), Gonzalo Del Solar (20), Torres y Sosa nunca habían compartido el mismo bote.

En la modalidad donde más entendimiento y horas de remo se requiere, el entrenador cubano Yoennis Hernández (39) apostó por la agresividad y la buena onda.

Removió a Salvatore Salpietro, joven puntal. Ubicó a Battons como Stroke, el comandante del bote, el encargado de imponer el ritmo. Mantuvo a Linares y Del Solar, por ser los más pesados, en medio de la embarcación e incluyó de 1, en el otro extremo, a Álvaro Torres por ser el más ligero.

Después de remar un kilómetro con sincronizada violencia, el cuarteto peruano concluyó la regata sin saberse ganador. El trámite había sido ajustadísimo: después de todo Chile, Venezuela y Paraguay se repartían el favoritismo.

Tras hundir sus pies sobre la arena, Del Solar, totalmente agotado, vomitó. El resto se tumbó como pudo. Diez minutos tardó la impaciencia. El jurado resolvió por foto finish: el cuarteto peruano que competía por primera vez marcó 2m57s37c contra los 2m58s11c de Chile. Más atrás, pero pegado, Venezuela hizo un tiempo de 3m 00s12c.

Por los parlantes se escuchaba fuerte lo impensado: el cuarteto peruano que competía por primera vez había superado por milésimas a Chile, una de las potencias sudamericanas.

A la postre, la gran conquista de Santa Marta 2017. Tres medallas de plata y cuatro de bronce en singles, dobles y cuádruples femeninos y varones completaron una participación más que aceptable: tercer lugar en el medallero por debajo de Chile y Venezuela y por encima de Paraguay y República Dominicana.

Cosa de chalacos

Cuarteto de tres el de este miércoles que despierta.

Son las seis de la mañana en la playa Cantolao, a las espaldas del Regatas Lima, insigne club donde se ubica la Federación Peruana de Remo.

Ángel Battons Sosa, Gonzalo Del Solar y Álvaro Torres, en lycra, pelándose de frío, prestos para las fotos frente a dos reporteros legañosos.

Eduardo Linares, el abanderado del equipo, es el ausente. Mal no la está pasando: se encuentra en Hong Kong, en un viaje de paseo y exhibición.

"La verdad, hermano, así como hemos quedado primeros hemos podido quedar cuartos", se sincera Gonzalo Del Solar, el más bromista y tardón. Tiene cómo justificarse: es el único que no vive en La Punta. Vino desde Miraflores.

Es un sacrificio que conoce desde la primaria, cuando un tío, remero aficionado y socio del Regatas, lo inició en este deporte milenario de cortar las aguas.

Sobrellevó el deporte en la infancia con más facilidad, eso sí. Un carro de El Regatas lo recogía de su casa en la madrugada para traerlo a entrenar. Luego lo llevaba al colegio para recogerlo en la tarde después de clases y dejarlo de nuevo para su segundo entrenamiento del día.

Aunque su universidad lo ayuda con los cursos, el esfuerzo es mayor. Después de una sesión de dos horas remando a todo vapor, a los brazos les cuesta cargar con muchos libros. La mayoría suelta los remos al arrancar la universidad.

"Perú es la selección de La Punta, y la gente de Lima que maneja hasta La Punta. Salvo por un equipo en Piura, todo se concentra aquí", asegura Gonzalo Del Solar.

En efecto, La Punta, la porción aristocrática de El Callao, acoge a nuestros remeros más valiosos. Es casi una saludable obligación. Battons Sosa se mudó hace cinco años, mientras que Linares y Torres crecieron en este barrio colorido y artificial, que más parece un set de televisión en medio de la realidad más gris.

Como gris se le presentó el destino a Álvaro Torres. Delantero colegial, el médico le prohibió muy temprano el fútbol por sufrir de espondilitis. En limpio: artritis crónica. Aunque la rigidez de su espalda no tiene contemplaciones con él, sus articulaciones no sufren en el agua, como seguramente sufrirían con el básket o el vóley.

"El doctor me dice que practique deporte para fortalecer la zona abdominal y lumbar para que mi columna reciba menos esfuerzo", dice el último en integrarse al cuarteto.

Pista olímpica

A diferencia de otros deportes no tradicionales que están abandonados a su suerte, el remo en el Perú cuenta con una infraestructura envidiable: una flota de botes Empacher, afamada marca alemana.

La holgura en cuanto a botes es tal que Paraguay y Chile nos alquilaron botes para participar en los Bolivarianos.

El inconveniente es otro: igual o más importante. No contamos con una pista olímpica. Las prácticas son en la playa Cantolao. Aunque sus aguas se perciban tranquilas desde la orilla, no son las ideales para remar por su oleaje.

"Chile obtiene mejores resultados que nosotros porque crearon un Centro de Alto Rendimiento y una pista maravillosa. Si tuviéramos una pista mejoraríamos en un 90%", apunta el entrenador Yoennis Hernández, noveno en Atenas 2004, seis veces Oro en Panamericanos, y tres veces bronce en Copas del Mundo.

Para alcanzar un pico de rendimiento -asegura Hernández- un remero debe bordear los 9 mil kilómetros al año. Nuestros deportistas apenas rozan los tres mil 500 kilómetros.

Las mansas aguas del humedal La Arenilla, en La Punta, son ideales. Pero sus 400 metros resultan insuficientes y solo provocan mareos.

Los siete kilómetros de la Albúfera de Medio Mundo, en Huacho, son apaciblemente perfectos, pero quedan descartados por ser una zona turística.

El logro abrió las persianas del IPD, el Copal y la Federación, y hace una semana, de forma muy oportuna, se aprobó la construcción de una pista olímpica de remo y canotaje en Cañete, en un terreno de 45 hectáreas en "Puerto Viejo".

"Ahorita tenemos lo justo, y eso. Si alguien se lesionaba no teníamos a quién llevar a los Bolivarianos. Todo cambiaría", dice Gonzalo Del Solar.

"La pista es necesaria para llegar en las mejores condiciones a Lima 2019. Si con dificultades obtenemos buenos resultados, imagínate. Más gente practicaría y elevaría el nivel", agrega Battons Sosa.

Yoennis Hernández se reserva los pronósticos de los Panamericanos, pero tampoco se inquieta: la corriente empieza a correr a nuestro favor.

Cada vez que salimos del agua nos quejamos, pero seguimos, porque nos gusta el dolor”. Gonzalo Del Solar, remero. “Perdemos muchos remeros porque estudian o viven fuera de La Punta. Dependemos de su voluntad”. Yoennis Hernández,técnico.

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