30 de Enero de 2017 | 20:41 h

Gabriela Larralde: "Es mucho mejor vivir como lectora que como escritora"

La escritora argentina conversó con La República sobre sus relatos, publicados en 2015 por la editorial Zona Borde

La escritora argentina le concedió una entrevista a La República.

La escritora argentina le concedió una entrevista a La República. .

Luis Condori
Lo maravilloso de un libro de cuentos no solo es la diversidad, también es la elección. El lector puede empezar desde el último y creer que ese puede ser el primero. O quizás el tercero. 
 
Y en esa situación se encuentra "Soluciones quirúrgicas", de la escritora argentina Gabriela Larralde. La secuencia de los relatos nos interna en personajes que se transforman en guías de la propia memoria, cumpliendo funciones que ayudan al lector a encontrar partes de un rompecabezas. 
 
El primer cuento es una secuencia rápida pero eficaz. Eso no es fácil de realizar. ¿Cómo se encuentran esas conexiones en un relato? 
 
Escribo a partir de un entendimiento profundo de mis personajes y sus motivaciones. Al principio entiendo más a mis personajes que a sus conflictos. Comprenderlos y confiar en su recorrido es encontrar esas conexiones. Una especie de revelación más que un conocimiento mío previo. 
 
No ubico a los cuentos en un orden establecido. Pude empezar del final y pensé que era el inicio. ¿Es como quiere que le lean?
 
De alguna manera todos los cuentos se hablan porque parten de una búsqueda personal específica que tiene que ver con el título. ¿Qué son las soluciones, cuáles son, para todos son las mismas? ¿Existen en verdad, quién las dictamina? ¿Las soluciones siempre resuelven? De ese modo creo que la lectura puede alternarse como decís, pero el último cuento creo que debe ser el último. En este caso es Elyseo Ryazan que viene a relativizar todos los cuentos anteriores y pone en jaque a la protagonista que se llama como yo, o sea que me pone en jaque a mí y a la obra. 
 
En una entrevista aseguraste que la novela que preparabas tenía momentos de tu vida. Y claro, puede abarcar más cosas, pero ¿cómo es la distribución en los cuentos?
 
Todo lo que escribo tiene momentos de mi vida, aunque esos momentos aún no hayan pasado o no pasen enteros. A veces me encuentro en momentos futuros donde alguien dice una frase de un cuento mío o me cruzo con una persona que me recuerda a un personaje. Pueden ser juegos de mi mente, pero lo que seguro es evidente que no puedo, ni quiero, escaparme de cómo mi vida se espeja en la literatura porque para mí la literatura empieza por conocerme más a mí misma. Después se transforma en otra cosa. Pero comienza ahí.
 

El título de "Soluciones quirúrgicas" me pareció muy borgeano. Siempre ponía títulos diferentes al cuento. 
 
No lo había pensado. Es en realidad la bajada de una marca de prótesis que existe acá en Argentina. En el cuento, el padre de la protagonista lleva la marca y su bajada en el casco de automovilista. El libro se llamó previamente “La altura perfecta”, pero no pude mandarlo a ninguna editorial con ese nombre. Me faltaba encontrar eso que cruzara todos los cuentos. Lo encontré demorándolo, pensando mucho en los doce cuentos como unidad.  
 
A propósito, ¿es posible escribir sin pensar en Borges? ¿O crees que es necesario? 
 
No creo que los consumos literarios tengan relación exclusivamente con el lugar donde naciste. Por eso creo que es posible escribir sin pensar en Borges, de la misma manera que es posible para mí escribir sin pensar en Clarice Lispector o en Hemingway. Ahora, es mucho mejor vivir pensando en los poemas de Borges, casi como un mantra. En la literatura que te aporta. Es mucho mejor vivir como lectora que como escritora. 
 
 
¿Poesía o narrativa? ¿Dónde te sientes más cómoda? 
 
En las dos. Como también me siento cómoda cuando dibujo. Son formas distintas de expresarme. Un poema nunca podría ser un cuento, vienen de distintos lugares. Si el cuento es pregunta, la poesía para mí es respuesta. 
 
Me gustó ese diálogo entre Ernesto y Miguel. Me imaginaba las historias que se tejen en un bar. Quién tuviera un micro para grabarlos, ¿no? 
 
Las charlas en bares son muy específicas. Citarse en un bar lo es. ¿Por qué no en una casa? ¿En una plaza? Hay una intimidad que se juega en esos lugares. Algo críptico. Parejas se citan en un bar para cortar una relación y así nadie grita ni llora. Hermanos charlan sobre una herencia. Socios. Amantes. Los bares funcionan como mediadores arquitectónicos de pequeñas tragedias en las ciudades.
 
Voy a citarte: "Esa noche, después de hacer el amor, me quedé boca arriba mirando los pequeños rectángulos de luz distribuidos en mi piel". Siempre la poesía te acompaña, aunque sea prosa. 
 
Sí, supongo que no es posible alejarse de la forma en la que uno percibe el mundo. El otro día una amiga fotógrafa estuvo en casa. Me pedía que pose para ella en ciertos lugares. Cuando vi las fotos entendí su entusiasmo. Donde yo veía un living vacío, ella veía lianas de luz que se cruzaban, armaban formas geométricas sobre las paredes. Ahí entendí, Laura ve la luz. De la misma manera, mi mirada necesariamente viene de la poesía porque es mi origen. 
 
 
¿La literatura es para quienes saben hacerla o para quienes en cada libro intentan descubrirla? 
 
Descubrirla. Mi último libro de poesía se armó con poemas que descarté durante dos años. Creía que esos poemas no servían. Pero tampoco los borraba. Hasta que descubrí que ese era el libro de poemas, el descarte, lo que no estaba claro, lo que venía a decirme algo. Tenía, tengo, otro libro de poemas que cerraba más con el primero que había escrito, pero repetir una fórmula hoy para mí sería matar mi propia escritura. Si estoy por algo acá, es para descubrir.
 
¿Qué piensas de la originalidad? Siempre entra en discusión cuando terminamos de leer un libro. 
 
Creo en los estilos más que en la originalidad de una historia. Todos podríamos volver a escribir Rayuela. Le das a diez escritores los mismos personajes de esa obra, las situaciones, los lugares y van a hacer diez novelas distintas. Seguro que alguna mejor que la Rayuela de Cortázar.
 
¿En qué momento se encuentra la literatura argentina?
 
Se encuentra de luto y por lo tanto también en pleno movimiento. En el último mes murieron Alberto Laiseca, Ricardo Piglia y Andrés Rivera. Tres referentes de distintos estilos y con distintos tipos de lectores, pero tres de los grandes. Eso necesariamente genera movimientos porque hay escritores más jóvenes que ocuparán lugares que antes no ocupaban. No es que eso sea necesariamente bueno o malo, es algo que pasa. Creo que a eso te referías con literatura argentina, la de los diarios, ¿no? 
 
 

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