Lizeth Román

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19 Dic 2020 | 8:22 h

Mediante un vídeo en Facebook, un supuesto científico peruano asegura que la ivermectina se usa de manera preventiva en casos de la COVID-19. Para respaldar su posición, hace referencia a investigaciones de Argentina y Egipto.

“Le preguntaron al Dr. Manolo Fernández y dijo que entre la vacuna y la ivermectina, me inclino por la ivermectina. Esto quiere decir que todas las personas tienen su fracción u dosis de ivermectina porque ya lo demostraron los argentinos y los egipcios. Los egipcios dicen que es preventivo en 10 días, los argentinos en 20, Manolo Fernández dice de 20 a 30 días”, afirma.

Sin embargo, esto es falso: estudios de Egipto y Argentina no comprueban el uso preventivo de la ivermectina. La utilización del medicamento para casos de la COVID-19 continúa en proceso de investigación.

En diálogo con Verificador de La República, el médico infectólogo Augusto Tarazona, presidente del Comité de Salud Pública del Colegio Médico del Perú (CMP), declaró que hasta la fecha existen más de 40 estudios en el mundo sobre la ivermectina que buscan demostrar tanto su eficacia clínica como su utilidad contra el SARS-CoV-2, pero que todavía no hay resultados.

En ese sentido, aseveró que todo lo que tenemos son reportes —comunicaciones de aquello que se ha observado—, los cuales no han sido validados o comprobados bajo una metodología científica. Por lo tanto, según el infectólogo, en la ivermectina, lo poco que se conoce es que “podría” tener cierto efecto en la fase de replicación viral, pero que no tiene ningún efecto protector, es decir, un uso profiláctico (preventivo).

Asimismo, Doris La Chira, médico neumóloga en el Ministerio de Salud (Minsa), señaló a este medio que el fármaco comprende propiedades antivirales demostradas en otros virus, pero que en el SARS-CoV-2 aún se desconoce. Indicó que todavía está en proceso de investigación, incluso no hay una dosis adecuada ni tampoco existen los estudios adecuados para afirmar que el medicamento se puede utilizar en el tratamiento o en la prevención de la COVID-19.

“A nivel mundial no hay un estudio comprobado (sobre ivermectina en casos de COVID-19). El problema es que en Sudamérica sí lo usan, porque la desesperación ha sido tanta que se ha tenido que utilizar por necesidad y para tratar de evitar las muertes”, contó.

Según La Chira, actualmente, no se podría asegurar su uso preventivo ante la COVID-19, ya que varios pacientes que tomaron el fármaco tuvieron efectos adversos, inclusive algunos fallecieron. Sentenció que los estudios de ivermectina no están completados en ningún país. A pesar de que algunas investigaciones mostraron resultados efectivos en poblaciones pequeñas, según la neumóloga, se requiere que el efecto se dé en poblaciones grandes.

Así también, en artículos recientes de Verificador (1 y 2), calificamos como falso el uso preventivo de la ivermectina en la COVID-19. Augusto Tarazona explicó que los estudios que se están realizando sobre la ivermectina son para evaluar su efectividad en casos leves. “Se verá si sirve o no sirve, pero básicamente para casos leves porque para hospitalizados se ha visto que no es útil, para casos severos no es útil y como preventivo tampoco es útil. Eso también ya ha sido puesto en evidencia”, aseveró.

Asimismo, el infectólogo Leslie Marcial Soto, médico de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), sostuvo que el fármaco se halla en estudios, por lo que tampoco se puede aseverar que tenga un uso preventivo (o profiláctico) en la COVID-19 ya que no está demostrado.

¿Estudios en Argentina y Egipto demuestran el uso preventivo de la ivermectina?

A través de una búsqueda en Google, encontramos que el vídeo viral de Facebook había sido publicado en Youtube el 7 de octubre de 2020. El supuesto médico no precisa la información del uso preventivo del medicamento, sólo atribuye como autores de sus afirmaciones a los “egipcios y argentinos”.

Estudio argentino. Foto: captura web Clinicaltrials.

De acuerdo al Instituto de Evaluación de Tecnologías en Salud e Investigación-Essalud, en Argentina estaba en investigación el estudio —“Ivermectin Effect on SARS-CoV-2 Replication in Patients With COVID-19”—, cuyo fin era demostrar la capacidad de la droga sobre el virus en etapas tempranas de la infección, mas no un uso preventivo. Los resultados de esta investigación se publicaron en un comunicado del Gobierno de Argentina el 23 de septiembre de 2020.

En el artículo argentino se concluye lo siguiente: “la administración de ivermectina a dosis de 0,6 miligramos por kilo de peso —el triple de lo usado habitualmente— produce la eliminación más rápida y profunda del virus cuando se inicia el tratamiento en etapas tempranas de la infección —hasta 5 días desde el inicio de síntomas—”.

Señala que la investigación abarcó a 45 pacientes con enfermedad leve o moderada en distintos centros hospitalarios, de los cuales solo a 30 pacientes se les administró ivermectina en altas dosis, al resto no. A este grupo se les “hicieron mediciones de seguridad del medicamento, cuantificación de virus en secreciones respiratorias y niveles de ivermectina en sangre”

Además, informa que el grupo de 30 presentaron una respuesta antiviral significativamente diferente a los no tratados. No obstante, sostiene: “a futuro deberá definir el mejor modo para determinar si el efecto identificado se traduce en una utilidad clínica y/o epidemiológica y, en tal caso, el modo de administración con las necesarias medidas de seguridad y eficacia”.

Ante esta información, el 10 de octubre del presente año, la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) mostró su posición al respecto en un artículo. Sostuvo que los “resultados preliminares (sin publicación ni revisión de pares)” produjo “una mayor eliminación del virus en secreciones respiratorias, pero sin correlación con mejoría clínica”. Y, resaltó que “se necesitan más estudios con mayor número de individuos para determinar este parámetro y otros asociados a eficacia clínica y seguridad”.

Recordó que el fármaco no es inofensivo y que aún a dosis terapéuticas puede ocasionar efectos secundarios adversos —desde leves a graves—. “Por todo lo anteriormente expresado, y mientras no existan evidencias de mayor calidad, SADI recomienda que no se utilice la ivermectina para el tratamiento y/o profilaxis del SARS-CoV-2 al margen de estudios bien diseñados, debidamente registrados, y que sean éticamente aceptables”, sentenció.

Verificador halló que, hasta el momento, el estudio no ha publicado sus resultados como lo demuestra Clinicaltrials.

Estudio egipcio sobre ivermectina. Foto: captura web Clinicaltrials.

Egipto, según la información de Essalud, cuenta con ocho investigaciones asociadas a la ivermectina, de los cuales solo uno hasta la fecha ha sido completado, siendo su primera publicación de resultados el 27 de agosto de 2020. Se trata del estudio —”Prophylactic Ivermectin in COVID-19 Contacts”— , cuyo objetivo es evaluar la ivermectina como profiláctico para las personas que mantuvieron contacto con un familiar con COVID-19.

Al respecto, Augusto Tarazona, presidente del Comité de Salud Pública del CMP, sostuvo a Verificador que efectivamente es un estudio que aparentemente redujo el virus en familias que han consumido de manera profiláctica. Sin embargo, precisó que solo es un reporte y que aún está en proceso de validación, lo que significa, que hasta la fecha, no tenemos un estudio completo validado.

También, comentó que, por el momento, es parte de los “estudios preliminares” que indican la posibilidad de que la ivermectina tenga un efecto profiláctico.

“Nosotros calificamos como reporte a una comunicación de algo que alguien observa. Pero para que sea válido el conocimiento, este tiene que ser sometido a comprobación, es decir, que otros estudiosos del tema la evalúen para ver si la metodología es la adecuada, porque si esta no es la adecuada entonces los resultados no son verdaderos. Luego, repiten la experiencia, si se repite y quedan los mismos resultados, entonces queda validado, es decir, queda confirmada la información”, explicó.

En una publicación de Ojo Público, Álvaro Taype, epidemiólogo e investigador de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), se refirió al estudio egipcio y sostuvo que su diseño fue un ensayo de etiqueta abierta (open label), es decir, que el investigador y el participante saben qué tratamiento se están administrando.

Según el medio, idealmente, los estándares de los ensayos clínicos establecen que dos grupos que pueden recibir el fármaco o placebo, pero tanto los expertos como los pacientes desconocen sobre su administración (doble ciego), por lo que, se reduce el riesgo de sesgo en la investigación.

Por otro lado, recordemos que en abril de 2020, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), a través de un comunicado, informa que el uso de la ivermectina en la prevención o tratamiento de la COVID-19 requiere de pruebas adicionales y, además, agrega que su utilización sea con intervención médico.

Así también, la Organización Mundial de la Salud (OMS) desaconseja el uso de la ivermectina para el tratamiento de la COVID-19 por falta de evidencia sobre su beneficio, mediante un documento publicado en junio de 2020.

“Los estudios sobre ivermectina presentan un riesgo elevado de sesgo, muy poca certeza de la evidencia y que la evidencia existente es insuficiente para llegar a una conclusión sobre sus beneficios y sus daños”, concluye.

En Perú, el Minsa incorporó a la ivermectina como parte del tratamiento de la COVID-19, pero el 12 de octubre retiró su utilización en pacientes hospitalizados. No obstante, el 22 de noviembre, la entidad emite un documento técnico en el cual se autoriza el uso del fármaco en pacientes en etapas iniciales y con factores de riesgo, que cuenten con intervención médica.

Afirmaciones falsas sobre la vacuna

Así también, el supuesto médico asevera, además, que existen problemas con los ensayos de la vacuna contra la COVID-19 y, por ello, induce a usar la ivermectina. Para sustentar su postura dice que la vacuna pretenden inocular ADN para producir anticuerpos y, ello ocasionará que las personas se conviertan en “humanos transgénicos”.

Seguidamente, asegura que buscan “vacunarnos un ARN mensajero” para producir el antígeno, pero que en el tiempo se va a desactivar y que los ensayos de las vacuna pretenden trabajar con un virus atenuado.

Alexis García, inmunólogo clínico del Instituto de Inmunología de la Universidad Central de Venezuela, explicó a Verificador que las vacunas que actualmente se desarrollan o fueron aprobadas en emergencia para COVID-19 utilizan ARNm (ARN mensajero) y no ADN.

Explicó que el objetivo es llevar un código que se lee por los ribosomas, unas estructuras del citoplasma —parte externa del núcleo—. Entonces, en este se produce una proteína (parte de la envoltura del SARS-CoV-2) y el sistema lo identifica como extraño (antígeno) y se produce una respuesta inmune, desarrollando anticuerpos.

Resaltó que el ARNm nunca entrará al núcleo, por lo tanto, no es capaz de producir ninguna alteración en el ADN del ser humano. Asimismo, Verificador en artículos anteriores (1, 2, 3, 4, 5 y 6), ha concluido que este tipo de vacuna “no modifica el material genético de los seres humanos”.

No obstante, Alexis García indicó que, respecto a las vacunas con plataforma ARNm, se puede determinar que pueden modificar el curso de la enfermedad, es decir, se comprobó que las personas vacunadas se infectaron menos o desarrollaron formas menos severas de la enfermedad.

Finalmente, señaló que las vacunas en desarrollo o aprobadas de emergencia contra la COVID-19, no utilizan el virus atenuado, sino ‘virus recombinantes sin capacidad de replicación’. Detalló que un virus atenuado es un virus original pero debilitado que se usa en las vacunas contra la rubéola, sarampión, entre otros, pero no para el nuevo coronavirus.

Conclusión

Estudios de Argentina y Egipto no comprueban el uso preventivo de la ivermectina en la COVID-19. La utilización del fármaco para casos del nuevo coronavirus hasta la fecha se encuentra en proceso de indagación. Las investigaciones generalmente giran en torno a si inhibe la replicación del SARS-CoV-2 en etapas iniciales de la enfermedad, más que en el empleo profiláctico.

*En caso desee saber si una publicación en las redes sociales es cierta o falsa, puede pedir a La República que compruebe la información. Envíe su solicitud al apartado Contacto o escríbanos a nuestro WhatsApp (+51 997 883 271).

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