17 Oct 2020 | 22:39 h

Una publicación de Facebook asegura que una incorrecta toma de muestras en la prueba moleculares perforó el cerebro de una mujer. Además, usuarios de las redes sociales sugieren que el caso es una muestra de lo peligrosas que pueden ser las pruebas.

“Una prueba PCR mal hecha perfora el cerebro a una paciente”, afirma. Sin embargo, esa información es falsa.

La publicación se difundió el 7 de octubre. Fuente: Captura de Facebook

Aunque es cierto que una mujer estadounidense de 40 años derramó líquido cerebral luego de realizarse una prueba PCR, los análisis realizados apuntan a que la causa fue una complicación de una condición médica preexistente.

De acuerdo con el estudio del caso publicado en la revista médica JAMA — “Fuga de líquido cefalorraquídeo después de la prueba de hisopado nasal para la enfermedad por coronavirus 2019” — la paciente presentó dicha condición, debido a que poseía un encefalocele, una afección en la que parte del encéfalo se sale de su ubicación, que no fue diagnosticado previamente.

Este paciente tenía un defecto de la base del cráneo no diagnosticado en la fóvea etmoidal que estaba presente en las imágenes que datan de 2017”, indican.

Además, la mujer tuvo intervenciones médicas en el cerebro anteriormente como una extirpación de pólipos nasales e hipertensión intracraneal idiopática. Por ello, los autores del informe señalan que el líquido derramado se debe principalmente a la afección previa y no a la muestra realizada.

“Teorizamos que el hisopo en sí mismo no resultó en una violación de la base ósea del cráneo, sino que la prueba invasiva causó un trauma en el encefalocele preexistente del paciente”.

Con ello, coincide Jarrett Walsh, médico que atendió a la paciente, quien manifestó al medio español Maldita que “esto pasó exclusivamente por un meningocele no diagnosticado. Esto se debió probablemente a años de hipertensión intracraneal no diagnosticada que finalmente fue tratada”.

Al respecto, el director médico del Instituto Peruano de Neurociencias, Nilton Custodio, explica que “este es un caso extraordinario de una persona que tenía ya un defecto congénito”.

El estudio también indica que los riesgos de padecer algún efecto adverso incrementan cuando el paciente presenta otras patologías. "Este caso ilustra que una intervención quirúrgica previa, o una patología que distorsiona la anatomía nasal normal, puede aumentar el riesgo de eventos adversos asociados con las pruebas nasales para patógenos respiratorios, incluido COVID-19″, concluyen.

Por ello, Custodio afirma que para evitar casos como este es necesario realizar preguntas adicionales para descartar que los pacientes han tenido sinusitis o algún traumatismo craneal que les haya debilitado esa zona.

Finalmente, Jarrett Walsh resalta que para las personas con estas condiciones se deben considerar métodos alternativos. “Las personas que se han sometido a una cirugía extensa de los senos paranasales o de la base del cráneo deberían considerar solicitar una prueba oral si está disponible”, dijo a la AFP.

Las pruebas moleculares no dañan el cerebro ni la barrera hematoencefálica

Anteriormente, se han difundido bulos que señalan que las pruebas moleculares dañan partes del cerebro. Sin embargo como explicamos en una nota anterior de Verificador, estas pruebas extraen una muestra de la superficie de la mucosa nasofaríngea.

El jefe de brigada de Epidemiología y Salud Ambiental del Hospital Cayetano Heredia, Carlos Medina, declaró a este medio que para afectar el cerebro se tendría que realizar una intervención quirúrgica.

“La única forma de que pueda atravesar es colocando un dispositivo que tenga que taladrar y que romper el hueso”, explica. “Eso se usa en cirugía, en procedimientos neuroquirúrgicos, pero no con las pruebas PCR”, enfatizó.

Con ello, coincide Nilton Custodio quien señala que los pacientes poseen una lámina cribosa, una placa de hueso que recubre el cerebro, que es difícil de quebrar con un hisopo. Además, recuerda que en el caso de la mujer que perdió liquido cerebral, ella no tenía esta capa y el hisopo dañó la parte del cerebro que estaba salida.

Conclusión

Una mujer de 40 años derramó liquido cerebral luego de realizarse una prueba RT-PCR. Los especialistas señalan que la causa de esa complicación se debe a una condición médica preexistente que no fue diagnosticada con anterioridad. Por lo tanto es falso que una prueba PCR mal hecha perforó el cerebro de una mujer.

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