Juan Solis

Este viernes 5 de agosto se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Cerveza, una festividad para relajarse y consumir con moderación este tradicional brebaje aurífero. De acuerdo con los datos de Statista, esta bebida alcohólica es la más consumida del planeta: en el 2020 se tomaron aproximadamente 174.300 millones de litros a nivel global. En el Perú también ocupa el primer lugar en consumo: al año, las personas beben 46,90 litros en promedio, según cifras de Euromonitor.

En Verificador, desmentimos algunos de los mitos más comunes que se esparcen en nuestro país sobre la popular chela.

La cerveza engorda (IMPRECISO)

Depende de cuánto tomemos. Según Medline Plus, el servicio de información online de la Biblioteca de Medicina de los Estados Unidos, una cerveza regular de 355 ml tiene en promedio 153 kilocalorías (kcal). Tres cervezas (459 kcal) equivaldrían casi a un cuarto de la ingesta calórica que la OMS (de acuerdo a El Mundo) recomienda consumir al día a las mujeres (2.000 kcal) y casi a un quinto de lo que recomienda para los hombres (2.500 kcal).

Todos los alcoholes, además, poseen “calorías vacías”, es decir, aportan bastante energía, pero pocos nutrientes, como fibra, vitaminas y minerales.

Para la nutricionista Nathaly Aguilar, con MBA en Salud por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), si este brebaje engorda o no depende de la cantidad ingerida: “La cerveza se encuentra en un punto medio si hablamos del aporte calórico de las bebidas alcohólicas (45 kcal por cada 100 ml); en consecuencia, se tendría que medir el consumo total”. Claudia Agüero, MS en Nutrición Pública por la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), añade que este licor, por ser líquido, es más fácil de consumir y, por lo tanto, se pueden producir excesos que conlleven al aumento de grasa corporal.

Por su parte, Ascensión Marcos, profesora de Investigación en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN), declara para La Vanguardia que no existe relación entre el consumo de alcohol y el aumento de peso siempre y cuando la ingesta sea baja. La especialista recomienda, conforme a lo que ha hallado en sus estudios, tomar menos de 400 ml de cerveza (un vaso y medio) en cada ocasión a las mujeres y menos de 700 ml (casi tres vasos) a los hombres.

El problema ahí estaría en el consumo al que estamos habituados los peruanos. Edinson Sánchez, especialista en Nutrición Clínica por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), señala que el compatriota promedio “normalmente no toma solo un vaso de cerveza en una reunión, sino entre una, dos y tres botellas”. Agrega que a veces lo hace, aunque en menor cantidad, de manera frecuente. Por ejemplo, después del trabajo, acompañando comidas o viendo el fútbol.

Añade que en la acumulación de grasa también influyen los alimentos que generalmente se consumen junto con esta bebida, como frituras, piqueos y snacks, “que son ricos en grasas saturadas y sodio”.

Además, el especialista agrega que el consumo excesivo de alcohol junto con estas comidas puede conducir a complicaciones como enfermedades metabólicas tales como sobrepeso, hígado graso, dislipidemias, entre otros.

Por último, hace la aclaración de que generalmente las personas alcohólicas, dedicadas casi exclusivamente a beber licor, de manera contraria a lo que uno pensaría, son más delgadas porque tienen largos periodos de ayuno y están desnutridas. Es decir, una dieta solo a base de este brebaje difícilmente engorda.

Tomar mucha cerveza produce la tradicional ‘panza chelera’ (IMPRECISO)

Depende de muchos factores. Según la nutricionista clínica Giuliana Saldarriaga, el exceso de calorías (consumir más de las que gastamos) es lo que hace que acumulemos grasa. Sin embargo, cuenta la especialista, “el área específica donde se acumule este exceso no depende del alimento, sino de la forma del cuerpo de la persona, así como de su genética y sexo”.

Claudia Agüero añade que ninguna comida puede hacer que ganemos grasa en una sola parte del cuerpo, pero “se le atribuye el incremento del perímetro abdominal a la cerveza dado que es una de las bebidas con alcohol de mayor consumo y que está relacionada con el hígado graso y la cirrosis hepática”.

Para Saldarriaga, estas condiciones, junto al envejecimiento (se calcula que a partir de los 35 años empiezan estas carencias), hacen más difícil la metabolización del alcohol por parte del hígado, por lo que, con el aumento de edad, este brebaje engordaría un poco más. La especialista además señala que los hombres tienen mayor tendencia a acumular grasa en la zona abdominal, observación con la que coincide Nathaly Aguilar.

La cerveza ‘embota’ (IMPRECISO)

Depende de cómo se tome y de las condiciones del consumidor. La expresión coloquial ‘embotar’ se refiere a hinchar o constipar la barriga. De acuerdo a Aguilar, este efecto puede suceder cuando se toma la bebida de la misma botella en la que vino e inmediatamente después de haberse abierto, pues también se consumirían los gases propios de su maduración. “Es una sensación similar al tomar una gaseosa apenas destapada”, señala la experta.

Giuliana Saldarriaga añade que, debido a que la cerveza es una bebida carbonatada, “puede hacer que el estómago se distienda, generando flatulencias y/o eructos”. Claudia Agüero agrega que, al ser los cereales parte de sus ingredientes, el brebaje es alto en gluten, proteína que puede causar la inflamación del intestino, gases y distensión abdominal, pero precisa que solo el 1% de las personas es reactiva a esto.

Conclusión

En suma, un consumo moderado de alcohol no hará que engordemos o que aumente el volumen de nuestra barriga. Incluso una persona puede sobrealimentarse y la distribución de la grasa no necesariamente llegará a ese punto del cuerpo. Esto depende de muchos factores. Por último, es posible que el brebaje ‘embote’ por su contenido de gluten, por ser una bebida carbonatada, y si es que la consumimos apenas abrimos su envase, por los gases típicos de su maduración.

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