Xilena Pinedo

XilenaPinedo

22 Dic 2020 | 20:41 h

“Los monstruos entre nosotros tomaron el virus del resfrío común y lo ‘modificaron’ añadiendo fragmentos de VIH, para hacerlo más infeccioso. Y luego, por supuesto, cualquier vacuna también tiene que tener fragmentos de VIH en ella, para sensibilizar el sistema inmunológico de la víctima”, se lee en un artículo web que menciona la reciente suspensión de un ensayo en Australia.

Otras publicaciones en Facebook compartieron ese enlace y aseguraron que el gobierno australiano abandonó el proyecto Vacunas COVID-19 porque estas contienen “VIH (Sida) y otros venenos diseñados para que las mujeres ya no puedan tener hijos”. Sin embargo, la información compartida es falsa.

Un post fue compartido más de 190 veces. Foto: captura de Facebook

Las publicaciones circulan desde quincena de diciembre. Foto: captura de Facebook

¿Se utilizó restos de VIH para “crear” el coronavirus?

La idea de que el virus SARS-CoV-2 fue creado y que contiene secuencias genéticas del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) circula casi desde el inicio de la pandemia. El origen de esta desinformación se halló en un artículo publicado como preprint en el que se aseguraba que el nuevo coronavirus tenía 4 inserciones genéticas similares a las que posee el VIH.

Aunque en el texto original los autores no afirmaron explícitamente que se usó genes del VIH para crear al nuevo coronavirus, sí sugirieron dicha relación. “Es poco probable que el hallazgo de 4 insertos únicos en el 2019-nCoV, todos los cuales tienen identidad/similitud con los residuos de aminoácidos en proteínas estructurales clave del VIH-1, sea de naturaleza fortuita”, mencionaron.

No obstante, esta “teoría” se descartó rápidamente en febrero del 2020, luego de que un estudio publicado en la revista de microbiología “Emerging microbes and infections” analizó el preprint y explicó que las similitudes halladas entre ambos virus son escasas y que existe una mayor semejanza genética (96,3%) con un coronavirus de murciélago RaTG13.

Para determinar ello, revisaron las secuencias del SARS-CoV-2 —disponibles desde el 12 de enero—, las de otros virus como el CoV y VIH-1, y la base de datos GenBank.

“Nuestros resultados no demostraron evidencia de que las secuencias de estos cuatro insertos sean específicas del VIH-1 o de que los virus 2019-nCoV obtengan estas inserciones del VIH-1”, concluyeron.

Ante esta aclaración, los autores del preprint optaron por retirarlo. “Este artículo ha sido retirado por sus autores. Tienen la intención de revisarlo en respuesta a los comentarios recibidos de la comunidad investigadora sobre su enfoque técnico y su interpretación de los resultados”.

Fue retirado el preprint que sirvió de argumento para sugerir que "el nuevo coronavirus fue creado a partir del VIH". Foto: captura de pantalla

Otras de las razones que influyeron en la propagación de este bulo fueron las declaraciones de Luc Montagnier, reconocido por ganar el Nobel de Medicina en el 2008 por su descubrimiento del virus del VIH. “Ha habido una manipulación del virus: al menos una parte, no la totalidad. Hay un modelo, que es el virus clásico, que proviene principalmente de los murciélagos, pero al que se han agregado secuencias de VIH”, aseguró en una entrevista al canal CNews. Sin embargo para argumentar su afirmación citó al preprint que fue desestimado por la comunidad científica.

Además, sus colegas franceses descartaron la posibilidad de la creación del virus en laboratorios. “SARS-CoV-2, el virus que causa la enfermedad COVID-19, no fue creado en el laboratorio. Esto lo vemos al estudiar el patrimonio genético del virus, que ha sido secuenciado por equipos chinos y luego verificado en muchos otros laboratorios, incluido el Instituto Pasteur, que fue el primero en Europa en hacerlo”, enfatizó Olivier Schwartz, jefe del departamento de virus e inmunidad del Instituto Pasteur de Francia, al medio francés L’Obs.

Finalmente, este bulo también ha sido descartado con las publicaciones realizadas en las revistas científicas Nature Medicine, The New England Journal of Medicine y Journal of Medical Virology, las cuales apuntan a que el origen del virus es natural.

“Científicos de varios países han publicado y analizado genomas del agente causante, el SARS-CoV-2 y concluyen abrumadoramente que este coronavirus se originó en la vida silvestre, al igual que muchos otros patógenos emergentes”, señalaron un grupo de científicos y profesionales de la salud en la revista The Lancet.

Asimismo, alertaron sobre los riesgos de la desinformación. “Las teorías de la conspiración no hacen más que crear miedo, rumores y prejuicios que ponen en peligro nuestra colaboración global en la lucha contra este virus”.

¿La vacuna descartada en Australia tiene restos de VIH para que sea más infecciosa y sensibilizar el sistema inmunológico?

Al seguir la idea de que el virus lleva restos genéticos del VIH, el artículo de internet afirma que las vacunas también contienen estas secuencias. Además, asegura que el fin es hacerlas “más infecciosas y sensibilizar el sistema inmunológico”.

La publicación hace énfasis en la vacuna australiana desarrollada por la Universidad de Queensland y la empresa de biotecnología CSL, que de acuerdo a información de la OMS se encontraba en la fase 1 de las pruebas clínicas.

Aunque es cierto que estas vacunas fueron retiradas de Australia porque arrojaron resultados falsos positivos de VIH en algunos voluntarios, no es verdad que el fin fue hacerlas más infecciosas o provocar la enfermedad. Brendan Murphy, secretario del Departamento de Salud de Australia, aclaró en una conferencia de prensa que la principal razón para suspenderlas fue por la desconfianza que podría generar en las personas.

“Claramente, la descontinuación de la vacuna Q fue por mutuo acuerdo. Probablemente sea una vacuna prometedora y probablemente funcionaría, pero sabíamos que no queríamos tener ningún problema con la confianza, y estas pruebas falsas positivas pueden haber causado cierta confusión y desconfianza”, aseguró.

Además, desde la Universidad de Queensland también informaron que ninguno de los voluntarios desarrolló la infección por VIH. “No hay posibilidad de que la vacuna cause infección, y las pruebas de seguimiento de rutina confirmaron que no hay presencia del virus del VIH”, indicaron.

Los científicos indicaron que el motivo por el que usaron dos fragmentos de una proteína (GP41) que se encuentra en el VIH fue para estabilizar los picos que rodean al coronavirus y permitir que el sistema inmunológico responda de manera más eficaz a la vacuna.

El uso de la proteína del VIH no representó ningún riesgo de infectar a los voluntarios con ese virus, pero la pinza generó la producción de anticuerpos reconocidos por las pruebas del VIH en niveles más altos de lo que esperaban los científicos”, informó The New York Times.

El PhD en inmunología comparada Juan More Bayona declaró a Verificador que el uso de esta glicoproteína (GP41) no significa que los voluntarios hayan sido infectados con el virus porque no se utilizó todo el genoma, sino solo una porción.

Para ilustrarlo mejor, el experto hizo una analogía con usar una parte del cuerpo humano para crear una vacuna. “Es como si el virus del VIH fuera un cuerpo humano y le coges un dedo y a ese dedo le pones la proteína del virus SARS-CoV- 2 y eso lo inoculas. No significa que a partir de este dedo, va a crecer un humano”.

Además, More explicó que los falsos positivos se deben a que al poner esa combinación el sistema inmune del individuo comenzó a generar una respuesta contra la proteína S del SARS-CoV-2, pero también contra la proteína GP41. Por lo que, al realizar los tests del VIH, estos detectaron la respuesta inmune a la proteína GP41.

“Entonces cuando le toman muestra a estos individuos, la prueba les sale positiva no porque hayan sido infectados sino porque al administrar esta pequeña proteína se generó una respuesta y esa es la que se detecta en la prueba contra el VIH”, concluyó.

¿Las vacunas contra la COVID-19 tienen fragmentos de VIH?

Como no es cierto que el SARS-CoV-2 fue creado a partir del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), tampoco es verdad que “cualquier vacuna tiene que tener fragmentos de VIH en ella”, como se aseveró en el portal web.

Existen diferentes tipos de vacunas basadas en otras proteínas como la fabricada por Novavax que utiliza toda la proteína de pico Sars-CoV-2.

Además, también existen otras vacunas experimentales hechas a partir de otros compuestos como los adenovirus (como la de Oxford) o a partir de genes virales (como la de Moderna que utiliza ARN-m).

Juan More Ballona manifestó a este medio que usar la proteína GP41 presente en el virus del VIH fue la estrategia que la Universidad de Queensland y el laboratorio CS para desarrollar su vacuna, pero esto no se repite en otros casos. “Ninguna de las otras candidatas utilizan la proteína del VIH”, enfatizó.

Conclusión

El nuevo coronavirus no fue creado a partir del virus del VIH, el preprint que lo sugirió fue retirado por sus autores tras recibir críticas de la comunidad científica. Aunque la vacuna desarrollada en Australia fue suspendida por presentar casos de falsos positivos de VIH, esto no significa que los voluntarios hayan sido infectados con la enfermedad. Además, no todas las vacunas usan partes del virus VIH para ser elaboradas. Por lo que es falso que el coronavirus y todas las vacunas han sido creadas a partir del virus del VIH.

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