La unidad de estado sólido en la PS5 podría generar que cambien nuestros hábitos de juego.

PS5: El gran problema de la unidad SSD en la PlayStation 5 que pocos mencionan

Usuarios y especialistas señalan que la unidad de estado sólido en la PS5 podría acarrear un grave problema de diseño. Nuestros hábitos de juego podrían cambiar radicalmente.

Benjamin Marcelo
11 Oct 2019 | 12:35 h

Con la llegada de PS5 y Xbox Scarlett, la industria recibirá nuevas pautas estándar que se mantendrán en la ya confirmada novena generación de consolas. Los discos SSD son una de estas, pero ¿acaso solo nos trae beneficios?

Mucho se ha hablado de las bondades de las unidades de estado sólido, y vaya que se han ganado la aceptación de casi todo sector relacionado a la computación en los últimos años.

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Las unidades SSD y el gran problema para las consolas.

El espacio, un problema desde la PS3

Sin embargo, tenemos que tomar con pinzas la implementación de un nuevo patrón para algo tan importante como el almacenamiento en las consolas, lo que tampoco nos señala mucha consistencia en la historia.

Obviando lo que ya todos conocemos, eso de que los SSD son rápidos, nos es necesario agregar que la intimidad en la que trabajarán estas unidades con el resto del hardware de la PS5 y Scarlett, son un gran beneficio, pero también puede representar un gran problema.

El gran dilema de la capacidad de almacenamiento es el padecimiento de las videoconsolas desde la séptima generación. Más o menos, el momento en el que la expansión dejó de ser algo práctico.

¿Cuántos juegos podremos instalar?

Ya se confirmó que los discos Blu-Ray de PS5 rondan los 100 GB. Sin sorpresa. Es ese el tamaño promedio de un título AAA hoy en día, lo confirma la versión de PC de Red Dead Redemption 2.

Con matemática bastante simple, podemos adelantar que nuestra querida unidad SSD en PS5 se quedará sin espacio con entre 6 o 10 juegos instalados, y esto solo si Sony nos provee de un disco de 2 TB, aunque lo más seguro es que solo sea de 1 TB para reducir costos.

Quizá no suena a un problema muy serio, ni nuevo. La falta de espacio nos atormenta desde la PlayStation 3. ¿Cómo lo solucionábamos? Con un disco externo.

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Un disco externo resuelve todo ¿no?

Y es ahí donde habita el problema con las unidades de estado sólido (SSD). El diseño de la PS5 reside en la confluencia entre sus componentes y la relación del SSD y la memoria RAM es lo que asegura las velocidades tan rápidas que hemos observado (0.5 para cargar Marvel’s Spiderman).

Si al momento de quedarnos sin espacio, optamos por conectar un disco duro externo a la PS5, lo más probable es que este nunca pueda estar a la altura del ancho de banda necesario para ejecutar un juego, pues su data viaja a través de USB y no como Sony lo ha diseñado. Instalar juegos en un disco externo y que funcionen sería imposible.

Los hábitos de los gamers de consola podrían cambiar como consecuencia.

Cambio de hábitos

Sin embargo, no podemos culpar a Sony. La nueva generación y los nuevos juegos ya no pueden desempeñarse en discos duros ópticos, es simplemente tecnología muy anticuada para seguir soportando la gran cantidad de ‘assets’ en la fluidez necesaria para estándares actuales.

Existe la percepción de un problema, puesto que Sony ya ha propuesto soluciones. La interfaz de usuario de PlayStation 5 nos brindará opciones para optimizar el espacio, como opciones para solo instalar modos multijugador y borrado automático de modos de un jugador y campañas que ya completemos.

Aun así, en la figura grande, con todo lo que puede ocupar espacio en un almacenamiento que ya consideramos pequeño (1 TB) como partidas guardadas, DLC’s y otro tipo de media, la solución de Sony no parece ser suficiente.

Una incómoda ley de Moore

Todo esto nos dibuja un escenario que ya podríamos haber predicho desde hace al menos una década, con la adopción de los discos duros y unidades de almacenamiento, el mundo de las consolas, simplemente repitió un síntoma que ya ocurría en las PC’s.

Algo similar ocurrió con las computadoras personales a finales de los años 80. En algún momento, las tareas cotidianas exigieron que se trabajara con aplicaciones y archivos más grandes. Y así pasamos de tener una caja de disquetes a un disco duro de 1 GB dentro de la máquina.

Porta disquetes, la manera común de correr programas en los inicios de la computadora personal.

Si alguna vez viste imágenes donde los usuarios comparan sus catálogos de juegos entre una generación y otra, sobre todo con juegos de PlayStation, notarás una tendencia similar.

Comparación de catálogos de PS1, PS2, PS3, PS4.

La respuesta para esto es obvia: los juegos necesitan cada vez más espacio y tal cual como sucedió con los disquetes, la expansión del formato físico se comienza a limitar por lo que sea capaz de entrar en nuestro hardware.

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Las infames alternativas

¿Qué generará esto? Pues bien, la expansión en una PC no es problema alguno, puesto que contamos con opciones, pero en las consolas podría no ser tan fácil.

Sony y Microsoft seguirán buscando el lado positivo, probablemente trabajando en reducir dichas limitaciones como ya lo hace Nintendo con Nintendo Switch y algunos juegos bastante pesados.

Pero lo más crucial es que nuestros hábitos, al menos como gamers de consolas, puedan cambiar de manera forzosa. Ya lo han hecho antes y seguirá sucediendo. Acostumbrarnos a desinstalar una campaña porque ya la completamos puede ser regla. El valor de la rejugabilidad podría mermarse.

'Cloud gaming'

Finalmente, ampliando el panorama, quizá encontremos más respuestas que duda. Sony está apostando fuertemente por su servicio PS Now al igual que Microsoft con Xcloud. Stadia está a la vuelta de la esquina. Solo diremos, cuando el río suena es porque piedras trae.

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