Valeria Coca

A través de redes sociales está circulando un video de poco más de un minuto que muestra un supuesto experimento en grupos de personas vacunadas y no vacunadas. Según este clip, se detectó un aparente magnetismo en las personas que fueron inoculadas contra la COVID-19. También se identificó una supuesta emisión de señal Bluetooth en el organismo.

El video muestra una laptop que reconoce la señal del organismo de los individuos vacunados. Además, los protagonistas del clip enseñan cómo los objetos metálicos se adhieren a los brazos de las personas inoculadas.

El usuario que compartió esta escena cuestiona los resultados del aparente experimento. “¿A qué se debe este fenómeno? ¿Pueden sacar los dispositivos que les han implantado?”, pregunta.

Por medio de una búsqueda de imágenes de Google Lens, este medio identificó que el clip corresponde al documental francés Hold on - Primum Nocere, dirigido por Pierre Barnerias. Sin embargo, este material audiovisual es conocido por difundir información falsa sobre las vacunas contra la COVID-19.

Publicación viral sobre vacunas contra la COVID-19.

Hold-on y Hold-up: una saga de desinformación

El film francés se pronuncia en contra de las medidas adoptadas alrededor del mundo ante la llegada de la COVID-19. Este largometraje se estrenó el 23 de noviembre de 2021, así lo indicó el director Pierre Barnérias a través de su cuenta de Twitter. Sin embargo, este documental es el sucesor de una pieza llamada Hold-up. Desde la difusión de este documental, diversos medios han denunciado las afirmaciones falsas que comparte.

Uno de los temas más tocados en el documental es el uso de las mascarillas para evitar la propagación del coronavirus. El portal AFP Factual detectó dos afirmaciones falsas y una engañosa sobre esta medida. Según informó a través de su sitio web, en el documental, los protagonistas aseguran que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomienda el uso de la mascarilla.

También precisan que las especificaciones de la mascarilla no indican que fueron elaboradas para combatir la pandemia contra la COVID-19. Además, añaden que las máscaras son “nidos de microbios”.

De igual manera, el medio Le Monde desmintió diversas falsedades en el documental. A través de su página web, el diario francés descartó que el rechazo al uso de la hidroxicloroquina para tratar el SarS-CoV 2 sea parte de un plan estratégico para defender la industria farmacéutica, como menciona el material audiovisual.

No, no es posible incrustar un dispositivo Bluetooth en la vacuna

En el video viral, el supuesto experimento muestra un celular que detecta la aparente señal Bluetooth que desarrollaron las personas vacunadas. Esta marca se denomina “Dirección MAC (Media Access Control)” y es una dirección que emite un hardware que posee un adaptador de red, según el sitio Ionos. El portal informa que esta señal puede ser percibida por dispositivos como celulares o computadoras. Es decir, las direcciones que figuran en el documental detectan dispositivos móviles y no a personas vacunadas.

En comunicación con Verificador, Anthony Arista, ingeniero especialista en Telecomunicaciones, descartó la hipótesis que afirma que en la vacuna contra la COVID-19 se aplica un chip que emite señales Bluetooth. Según indicó el especialista, la forma de un dispositivo como tal impide que sea aplicable a través de una aguja. “No es posible porque los chips son componentes físicos sólidos, que se componen por circuitos electrónicos y dentro de estos circuitos hay una tarjeta que necesita tener un componente para recibir y transmitir, que es una antena”, precisó.

Arista mencionó que, a nivel técnico, las condiciones que tiene el cuerpo humano le impiden adaptarse a un chip que emite señal Bluetooth. “Esta tecnología de microondas utiliza un rango de frecuencia determinado, 2.4 Ghz, en el espectro y su longitud de onda electromagnética varía entre los 7 y 15 centímetros. Por esto es imposible traspasar un chip en el cuerpo humano”, aseguró.

El experto también explicó que, para lograr emitir una señal Bluetooth o WiFi, este dispositivo requiere una antena, la cual no es posible de implementar en el organismo. Además, el experto señaló que la condición física de estos materiales les impide ser incrustados a través de una aguja. “Para lograr ello, primero debería colocarse en estado líquido y de allí introducirlo en el cuerpo humano. Eso es casi imposible”, resaltó.

Las vacunas no contienen productos que desarrollen magnetismo en el organismo

De acuerdo a la Organización Mundial de Salud (OMS), el principal ingrediente de una vacuna son los fragmentos del organismo que produce la enfermedad a combatir. También se añaden otros productos que permiten la seguridad y eficacia de la vacuna.

La institución señala que uno de estos componentes son los antígenos, definidos por la OMS como “una pequeña parte del organismo causante de la enfermedad”. Sin embargo, ello se implementa en un estado inactivado.

Los conservantes también forman parte del listado de ingredientes de una vacuna. Según información de la OMS, estos son utilizados para evitar la contaminación de la vacuna cuando se abra un vial que se utilizará para aplicar más de una dosis. El organismo internacional afirma que el conservante que más se utiliza es el 2-phenoxyethanol.

Al respecto, el Centro Nacional de Información Biotecnológica de Estados Unidos indica que este material es un alcohol primario y está compuesto por fenol reemplazado en oxígeno por un grupo 2-hidroxietilo. Además, indica que se trata de un producto natural.

Otro insumo de las vacunas es el Coadyuvante y su función es mejorar la respuesta inmunitaria de la vacuna. Este producto está compuesto de bajas proporciones de sales de aluminio como hidróxido de aluminio, fosfato de aluminio, entre otros. Al respecto, la OMS asegura que este material no produce ningún tipo de daño perjudicial para la salud.

En tanto, la Administración de Alimentos y Medicamento (FDA por sus siglas en inglés) publicó la lista de ingredientes de las vacunas de los laboratorios Pfizer, Moderna y Johnson&Johnson. Este medio revisó la información proporcionada por la agencia estadounidense y detectó que ninguna de ellas cuenta con metales en su composición.

En el caso de la vacuna Sinopharm y Coronavac, estas incluyen en sus ingredientes hidróxido de aluminio. Pero, anteriormente, el biólogo y biotecnólogo Ruy Chacon, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) precisó a este medio que estos metales no son riesgosos para la salud.

Por su parte, la bióloga Jully Jesús De La Cruz explicó a Verificador que la vacuna contra la COVID-19 no contiene ninguna sustancia que pueda desarrollar magnetismo en el cuerpo humano.

Según indicó la especialista, muchos de los insumos que se utilizan en las vacunas están presentes en el organismo. “Algunas vacunas llevan ARN mensajero en su composición. Esto es resultado de una transcripción del ADN. Luego, el ARN se transcribe para una proteína. Y esas proteínas son las que tenemos y se encargan de cumplir funciones biológicas en nuestro cuerpo”, aseveró.

Afirmaciones falsas sobre COVID-19 y señales Bluetooth, microchips y metales

Sin embargo, no es la primera vez que usuarios de redes sociales desinforman sobre este tema. Anteriormente, este medio ha verificado una serie de publicaciones que difundían información falsa acerca de la vacuna contra la COVID-19.

A finales del año 2020, una cuenta de Facebook publicó un posteo donde afirmó que mediante la vacunación se implantará un microchip. Al respecto, este medio verificó que se trató de una afirmación falsa. Diferentes especialistas internacionales señalaron que la tecnología no podía desarrollarse de tal manera.

Por otro lado, en mayo de 2021, un usuario compartió un mensaje donde aseguraba que junto a las vacunas se aplicaban chips. Según la persona, el celular identificaba la señal Bluetooth de todas las personas que se encontraban presente en el lugar. Pero, esto no es cierto. La dirección que reconocía los teléfonos celulares hacían referencia a los equipos móviles y no al reconocimiento de los ciudadanos.

Conclusión

La vacuna contra la COVID-19 no produce energía magnética en el cuerpo humano. Tampoco desarrolla una señal Bluetooth en quienes la reciben. De acuerdo a especialistas consultados por este medio, los insumos que se emplean para la fabricación de vacunas no causan daño en el organismo.

Además, a nivel técnico, es imposible implantar un dispositivo móvil a través de una solución acuosa como la vacuna. Teniendo en cuenta esto, Verificador concluye que la publicación viral es falsa.

Podcast Verificador LR

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