Paola Ferrer

Usuarios de Facebook compartieron un extracto de una entrevista al genetista Luis Marcelo Martinez, considerado un desinformante por Salud con Lupa. Él aseguró que dentro de los líquidos de las vacunas contra la COVID-19 hay “múltiples metales que son utilizados en la ingeniería pesada como el vanadio, el titanio, el bismuto, aleaciones, acero inoxidable”.

A su vez, el también miembro de la organización negacionista Médicos por la verdad de Argentina aseveró que supuestamente se han constatado emisión electromagnética en los inoculados. También se han detectado, según Martinez, la activación de señales Bluetooth, es decir “se están inyectando dispositivos rastreadores”, dijo.

El video tiene más de 16.000 reproducciones desde el 31 de diciembre de 2020. Ha sido compartido 3.000 veces, y logró más de 920 interacciones de los usuarios entre comentarios y reacciones.

Sin embargo, de acuerdo al prospecto, las principales vacunas contra el coronavirus no contienen ningún tipo de metal. Además, los especialistas aseguran que no se puede inyectar ningún tipo de dispositivos rastreadores.

Video viral en el que se desinforma sobre los componentes de la vacuna contra la COVID-19. FOTO.Captura Facebook.

Ingredientes de las vacunas contra la COVID-19

Verificador de La República revisó los componentes de las principales vacunas aprobadas para su uso de emergencia contra la COVID-19, las cuales fueron puestas a disposición del público por la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos(FDA).

En ese sentido, este medio corroboró que las vacunas de los laboratorios de Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Johnson & Johnson no tienen como ingredientes algún tipo de metal.

Para una nota anterior, el biólogo y genetista Ruy Chacon detalló que estas vacunas contienen aminoácidos, sales, ácidos (con acidez parecida al vinagre), lípidos y azúcares que son indicados para estabilizar el principio activo y las condiciones de almacenamiento.

No obstante, las vacunas Sinopharm y Coronavac contienen hidróxido de aluminio, que es una sal en estado no metálico ni magnetizable, según explicó Chacón. Además, precisó que este componente se ha usado desde tiempo atrás en otras vacunas destinadas a otras enfermedades como el tétano o la hepatitis.

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En comunicación con Verificador, el decano nacional electo del Colegio Médico del Perú (CMP), el doctor Raúl Urquizo, refirió que es cierto que los metales producen daño, pero los metales puros y en otras presentaciones. Cuando se trata de medicamentos, se habla de versiones que no son perjudiciales para la salud, precisó el especialista.

Por su parte, el médico Edén Galán-Rodas, secretario del Interior del CMP, indicó que “puede existir sustancias que se suele usar para la conservación del principio activo de las vacunas, pero que estás no causan daño porque son revisadas y estudiadas”.

“En los 90 salió una corriente fuerte de los antivacunas que relacionaban al timerosal —que era sustancia que contenía una porción pequeñita de mercurio, y que se utilizaba para la conservación de las vacunas— con el desarrollo del autismo en niños”, contó.

Esta idea surgió de un estudio que, años más tarde, “fue rectificado porque los datos fueron fabricados”, puntualizó Galán-Rodas.

Los vacunados no generan emisión electromagnética ni señales de Bluetooth

En verificaciones anteriores (1 y 2) este medio desmintió que las vacunas puedan inocular algún dispositivo que sea rastreado por Bluetooth o electromagnéticos.

En primer lugar, los únicos metales que pueden provocar el efecto de atracción son el cobalto, el hierro y el níquel. Sin embargo, ninguno de estos tres elementos son parte de los ingredientes de las vacunas contra el SARS-CoV-2.

De acuerdo al médico epidemiológico de la UNMSM Sergio Recuenco, “la sangre tiene hemoglobina y esta tiene componentes de fierro”, lo que evita que los imanes se adhieran.

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Edward Hutchinson, profesor del Centro de Investigación de Virus de la Universidad de Glasgow en Escocia, declaró a Snopes que para que exista el efecto atracción se necesitaría introducir un gran trozo de material magnético debajo de la piel, lo cual sería imposible introducir en las pequeñas dosis que reciben las personas, de acuerdo a los médicos de Health Desk.

En relación al bulo sobre el Bluetooth, el físico Alberto Nájera, profesor de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Castilla-La Mancha, explicó a Chequeado que no era posible insertar un dispositivo detectable por Bluetooth en una vacuna. Además, para que este pueda funcionar es necesario un dispositivo con la tecnología y circuitería adecuadas, “algo que no es invisible o microscópico”.

Por su parte, el ingeniero y threat research Marco Maysundo señaló a Verificador que, asumiendo que se pueda insertar un chip por medio de las vacunas, “la tecnología no podría ser identificada por medio del Bluetooth” porque eso solo podría hacerse con una tecnología que aún no se conoce.

Conclusión

Es falso que mediante la aplicación de las vacunas contra la COVID-19 se pueda insertar dispositivos rastreables por Bluetooth o que emitan señales electromagnéticas, como afirma el médico argentino y antivacuna Marcelo Martinez. De acuerdo a los especialistas consultados, estos dispositivos no son invisibles a los ojos, y no se podrían colocar mediante una dosis tan pequeña como el de la vacuna. Con respecto a los componentes de las vacunas, Verificador corroboró que ninguna de estas contienen metales pesados o destinados a la ingeniería.

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