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Un hombre llamado Ricardo Delgado desliza, mediante un video, que hay pruebas de que las vacunas —autorizadas para uso de emergencia contra la COVID-19— contienen grafeno. En el clip, él incita a las personas a reunirse físicamente y hacer un fondo común para denunciar este supuesto descubrimiento.

“Vamos hacerlo de forma masiva si queremos que esto se determine (...) Llevamos el ‘informe preliminar’ de la Universidad Pública de Almería donde se dice que hay evidencia (...) de que ahí hay grafeno en las vacunas, un agente tóxico”, se le escucha decir en el material audiovisual, publicado en Facebook el último 4 de julio.

El post ha alcanzado más de 500 interacciones y 9.000 reproducciones en la red social. Sin embargo, su afirmación sobre las vacunas es falsa.

Publicación viral. Foto: captura en Facebook.

La Universidad de Almería no ha realizado ningún “informe preliminar”. Las vacunas no contienen grafeno.

El informe provisional —al que se hace referencia en el video— es un documento titulado “Detección de óxido de grafeno en suspensión acuosa (Comirnaty)”, que fue publicado el pasado 28 de junio. Su objetivo es la detección microscópica de derivados de grafeno en una supuesta muestra de la Comirnaty —nombre comercial de la vacuna de Pfizer-BioNtech—.

“Informe provisional”. Foto: captura en web de la publicación.

Este lleva el sello de la Universidad de Almería y la autoría de Pablo Campra, quien —según el informe— es doctor en Ciencias Químicas y Licenciado en Ciencias Biológicas de la Escuela Superior de Ingeniería de esta casa de estudios.

En el documento se lee que fue Ricardo Delgado Martín —el hombre que expone en video viral— quien solicitó la prestación de servicios de investigación a Campra. El autor reconoce que llegó “1 vial”, pero que la “procedencia y trazabilidad se desconoce”.

En su conclusión, escribe que “el estudio microscópico de la muestra aporta sólidas evidencias de las presencia probable de derivados de grafeno”; sin embargo, indica que “la microscopía no proporciona una prueba concluyente” y que los análisis corresponden a una sola muestra.

“Es por tanto necesario realizar un muestreo significativo de viales similares para extraer conclusiones generalizables a muestras comparables, registrando origen, trazabilidad y control de calidad durante la conservación y transporte previas a los análisis”, se determina. Además, en el mismo se precisa que las conclusiones del supuesto “informe” no implican una postura institucional de Almería.

El 2 de julio, la misma universidad tuiteó un comunicado en el cual expresa: “Es rotundamente falso que la Universidad de Almería haya realizado un estudio científico con los resultados que están siendo publicados por esos medios (...) están tergiversando el contenido de un informe no oficial de un profesor de la Universidad sobre un análisis de una muestra de origen desconocido con ausencia total de trazabilidad”.

Aclara que no suscribe ni comparte el procedimiento ni los resultados al que llegó dicho documento. “Como institución académica, apoya sin fisuras las vacunas como instrumento científicamente incuestionable para luchar contra las enfermedades”, sentencia.

Comunicado. Foto: captura en web Almería.

Adolfo Bastida, profesor del Departamento de Química Física de la Universidad de Murcia, explicó al fact-checking español Maldita que un procedimiento de análisis ha de seguir “estrictos protocolos”. Esto para garantizar la fiabilidad de las conclusiones a las que se llega y su reproducibilidad —que permita a otros investigadores llegar a los mismos resultados—.

Por su parte, Alberto Nájera, vocal del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS), sostuvo al citado medio que la trazabilidad es un “requisito fundamental en cualquier investigación” y que el hecho de que el informe no cuente con esos datos de la muestra es un “fallo metodológico” que compromete la calidad del análisis.

En esa línea, Erika Castillo, PhD en Ciencias Médicas y fundadora de cienciagenerika, cuestionó el informe provisional en diálogo con Verificador de La República. “Ni siquiera es una publicación”, dijo.

La especialista sostuvo que existen pautas en general para hacer investigaciones de cualquier tipo: “Tienes que hacer el experimento con por lo menos tres o cuatro muestras (...) y por lo menos repetir tres veces (...) para ver si sus resultados son consistentes y si hay reproducibilidad. Entonces (este informe preliminar), con una sola muestra y un solo análisis, donde ni siquiera pueden concluir nada, (...) no sería aceptado en ninguna revista”.

Puntualizó, además, que el grafeno no es un componente de la vacuna de la vacuna Pfizer. “Pueden decir que contiene cualquier cosa (...) pero lo que está oficialmente en el reporte de la vacuna es lo que aparece en la lista (...) Ahí el grafeno no está”, precisó.

Descartó también que esta sustancia sea un componente de las otras vacunas que actualmente se administran,. “No. Ni para el COVID-19 ni para otra. Ese es un metal que no debe estar presente dentro de las vacunas”, sentenció. En efecto, esta sustancia no es parte de las fichas técnicas de las actuales vacunas como Pfizer, Aztrazeneca, Moderna, Sinopharm, entre otras.

Así también, Diego Peña, investigador del Centro Singular de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares, en España, señaló a AFP Factual que “el grafeno no es soluble, por tanto, un dispositivo de grafeno no se podría inyectar en disolución”. “Si hubiese grafeno, las vacunas serían suspensiones de color oscuro”, añadió como hipótesis.

De acuerdo a un informe proporcionado a este medio por José Alfonso Apesteguia, director del Cicotox (Centro de Información, Control Toxicológico y Apoyo a la Gestión Ambiental) en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), Graphene Flagship de la Unión Europea concluye que hasta el momento el grafeno no presenta o presenta una muy baja toxicidad por inhalación. Pero, esto dependerá de la cantidad a la que se expone una persona y del tipo de grafeno, ya que el óxido de grafeno (un derivado) presenta mayor toxicidad por inhalación.

Por otro lado, el autor del informe provisional es uno de los muchos “médicos” que defienden el uso del dióxido de cloro para tratar la actual enfermedad. En Verificador, hemos desmentido que haya evidencia que el dióxido de cloro sirva como tratamiento de la COVID-19 (1 y 2).

Sobre Ricardo Delgado

Ricardo Delgado Martín se presenta como graduado en Estadística por la Universidad de Sevilla y fundador de La Quinta Columna, una página web en el que se divulgan afirmaciones negacionistas y teorías de la conspiración sobre la pandemia, como lo anuncia una investigación de Maldita.

Además, el señor considera al grafeno como supuesto componente de las vacunas porque, según él, este sería la sustancia que produce el efecto magnético de la inyección. En este medio también hemos desmentido que las vacunas tengan la capacidad de producir ese efecto (1).

Conclusión

La Universidad de Almería descartó haber realizado este “informe preliminar” y no comparte los procedimientos ni los resultados del mismo. Esta casa de estudios apoya las vacunas como instrumento médico contra enfermedades. Además, de acuerdo a especialistas, las vacunas contra la COVID-19 no contienen grafeno. Por ello, calificamos esa afirmación sobre las vacunas como falsa.

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