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Una publicación de Facebook reúne diversas afirmaciones falsas sobre las vacunas contra la COVID-19 para asegurar que son “tóxicas” y que están ”programadas para dañar el organismo” en los primeros días o meses. Reproduce bulos antivacunas como el uso de nanotecnología para “activar sustancias tóxicas” o el supuesto plan para reducir la población mundial.

Sin embargo, este contenido es falso. Los actuales proyectos de vacuna, así como las ya aprobadas, deben atravesar rigurosas pruebas para demostrar que son seguras y eficaces. Pese a ello, el texto ha sido compartido más de 200 veces en las redes sociales.

Foto: captura en Facebook

Las vacunas contra la COVID-19 deben ser seguras y eficaces

La publicación viral no especifica a qué vacuna contra el coronavirus hace referencia. Es importante precisar esto, ya que los proyectos en fases clínicas avanzadas no son iguales, sino que utilizan diferentes plataformas o tecnologías como el ARN mensajero, virus inactivado o vector viral, entre otras.

De manera general y sin presentar fundamentos, el post alega que las vacunas “están programadas para dañar el organismo en los primeros días o meses”, supuestamente entre dos y cuatro meses después de la inoculación, y que la supuesta intoxicación sería irreversible. Esto es falso.

Durante su desarrollo, los proyectos de vacuna contra el nuevo coronavirus deben demostrar de manera prioritaria su seguridad y eficacia mediante una serie de rigurosos ensayos clínicos. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, desde la primera fase de ensayos (con menos de 100 adultos) se evalúa la seguridad y los efectos biológicos de los proyectos de vacuna.

En la medida en que avanzan las etapas de prueba y aumenta el número de voluntarios, la evaluación de la seguridad de las vacunas es más completa y se siguen monitoreando los posibles efectos adversos. Hasta la fecha, según el reporte de la Organización Mundial de la Salud, existen 82 proyectos de vacuna que realizan ensayos clínicos en humanos, de los cuales 19 han alcanzado la Fase 3.

Las vacunas no integran componentes tóxicos

Asimismo, no es cierto que las vacunas sean “tóxicas”. A través de un artículo, la OPS explicó que los diversos “ingredientes” de las vacunas son seguros y no resultan nocivos para la salud humana. Esto se debe a la ínfima cantidad de algunos componentes, como las sales de aluminio, o su “muy baja toxicidad”, como el conservante 2-phenoxyethanol.

Los mitos sobre la presunta toxicidad de las vacunas han sido ampliamente difundidos por agrupaciones antivacunas, y Verificador ha desmentido estos bulos en situaciones anteriores.

No obstante, sí es posible que algunas personas presenten reacciones adversas a la vacunación. En una verificación anterior, el PhD en Inmunología Comparada Juan More Bayona explicó a este medio que estos efectos se deben a una respuesta exacerbada del cuerpo ante los estímulos que produce la vacuna. “En la mayoría de los casos, estos son efectos transitorios”, como malestar corporal, fiebre, dolor de cabeza o en el sitio de inyección.

En caso de que la sintomatología se torne moderada, indicó More, esta suele tratarse con antiinflamatorios, como paracetamol u otro fármaco genérico. Solo en situaciones muy raras se produce un problema grave, el cual requiere hospitalización o el uso de medicamentos específicos para tratar dicha reacción adversa.

Es preciso recordar que los bulos sobre los daños “irreversibles” de las vacunas contra la COVID-19 suelen asociarse a las soluciones desarrolladas con la tecnología de ARN mensajero (1 y 2). Sobre tales vacunas, este portal ha desmentido que pueda “degenerar” el ADN humano o controlar las funciones celulares y biológicas de las personas.

Es falso que las vacunas incluyen nanotecnología para “activar sustancias tóxicas”

La publicación viral afirma que las vacunas —nuevamente, sin especificar cuál de todas— incorporan nanotecnología que serviría para “activar las sustancias tóxicas después de meses de haberse inyectado”. Esta afirmación es incorrecta.

Por un lado, sí es cierto de que la nanotecnología está presente en algunas vacunas desarrolladas contra la COVID-19. Sin embargo, es falso que su función sea liberar sustancias tóxicas.

Un artículo de The Conversation publicado en setiembre de 2020 detalla, por ejemplo, el uso de ‘nanoconchas’. Estas son cáscaras hechas de lípidos con una delgadez de 5 nanómetros de diámetro que encapsulan el material de la vacuna para evitar su descomposición prematura.

Estas nanopartículas de lípidos son un “componente vital” en las vacunas de ARN mensajero de Pfizer/BioNTech y Moderna, ya que son piezas claves “en la protección y el transporte del ARNm de manera eficaz al lugar correcto en las células”. Así lo detalla una entrada del organismo CAS, división de la American Chemical Society.

La publicación viral se basa en teorías de la conspiración

Finalmente, la publicación reproduce la especulación de que las vacunas son parte de un plan para reducir la población y que el nuevo coronavirus fue creado en China. Estas teorías conspirativas ya han sido desmentidas, pero suelen ser difundidas para dar sentido a afirmaciones sin sustento. También es el caso del presunto Nuevo Orden Mundial o el bulo de la “plandemia”.

Conclusión

La publicación que afirma que las vacunas contra el coronavirus están “programadas” para dañar a las personas es falsa. Los diversos proyectos de vacuna atraviesan diversas fases de ensayos clínicos para garantizar la seguridad y efectividad. Por lo tanto, calificamos esta publicación como falsa.

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