Lizeth Román

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En Facebook continúa circulando desinformación sobre las vacunas contra la COVID-19. En esta ocasión, un post alerta que estas son experimentales, provocan daños y muertes y no garantizan la inmunidad.

Sin embargo, esto es engañoso. Las actuales vacunas contra el nuevo coronavirus son experimentales, pero no provocan muertes ni efectos graves. Además, según los estudios clínicos, ofrecen protección a las personas.

Viral señala que las vacunas producen efectos adversos y no garantizan la inmunidad. Foto: captura en Facebook

La publicación no especifica a qué vacuna se refiere, pero actualmente varias fueron autorizadas con uso de emergencia por entidades reguladoras nacionales en distintos países. Algunas de estas son de las farmacéuticas Pfizer-BioNTech, Moderna, Johnson & Johnson, AstraZeneca, Gamaleya y Sinopharm.

Las vacunas autorizadas son experimentales, pero son seguras y funcionan

Erika Castillo, PhD en Ciencias Médicas y fundadora de Cienciagenerika, declaró a Verificador de La República que las vacunas autorizadas continúan en proceso de experimentación porque no terminaron la fase 3 del ensayo clínico. Pero sostuvo que esto no es una situación escondida y que es de conocimiento público.

También, explicó que estas fueron autorizadas por la urgencia de controlar la pandemia del nuevo coronavirus, pero que antes de esta modalidad de aprobación, cumplieron ciertas condiciones. Entre ellas, es que se encuentren en la fase 3 y que reporten datos de estudios validados sobre eficacia, la capacidad de “desarrollar una respuesta inmune” y que los riesgos no sean severos.

Especificó que si una vacuna hubiera sido capaz de comprometer el organismo al grado de matar a las personas, “definitivamente” no se aprobaría. “El criterio es que cualquier efecto que pueda tener la vacuna tiene que estar dentro de lo esperado, de que se haya presentado antes. Por ejemplo, puede presentar dolor en la zona (de inoculación), poca fiebre, fatiga y otros, pero que realmente que estos efectos o el riesgo no sean mayores que el de la (propia) enfermedad”, detalló.

Además, indicó que otro de los requisitos es que no haya un tratamiento alternativo probado para el nuevo coronavirus. “Si en este momento hubiera un tratamiento contra COVID-19 que ya estuviera confirmado o que ofrezca menos riesgo comparado con una vacuna, entonces tal vez se preferiría optar por ese medicamento y dejar que las vacunas terminen sus ensayos”, dijo.

Como lo señala The New York Times, aunque las farmacéuticas logren una autorización de uso de emergencia, estas deben seguir recopilando información sobre la seguridad y eficacia de la vacuna, y, además, solicitar la licencia, que es el paso final del proceso de aprobación.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) informa que las vacunas contra la COVID-19 cumplen con las fases de estudio clínico para garantizar “la seguridad y la capacidad de la vacuna para proteger contra la enfermedad”, antes de su aprobación final.

“La OMS solo autorizará su inclusión en la lista para uso en emergencias cuando haya analizado todos los datos de los ensayos. Una vez que las vacunas contra la COVID-19 se aprueban, el seguimiento de la seguridad continúa. Este seguimiento es un componente habitual de los programas de inmunización y se realiza con todas las vacunas”, comunica.

Estas vacunas no reportaron daños severos ni muertes en los estudios

Castillo refiere que, en realidad, todos los tratamientos e intervenciones médicas, como las vacunas, tienen efectos secundarios, desde dolor, picazón, fiebre hasta un shock anafiláctico —una respuesta exagerada e inmediata de un organismo alérgico o muy sensible a cierto medicamento—. Precisó que la producción de esos efectos está más asociado a la reacción del cuerpo de una persona ya que no todos lo presentan.

En ese sentido, recalcó que las vacunas se han usado por mucho tiempo y que las reacciones en su mayoría fueron usualmente leves. Sin embargo, especificó que pueden existir personas con algún problema inmune, quienes podrían presentar un efecto grave.

“Por eso se sugiere que cuando te pongan la vacuna, esperes 20, 30 o 40 minutos para que vean justamente que no vayas a tener ese shock anafiláctico. Si lo tienes se te inyecta las medicinas específicas y se controla. Si no, obviamente, te podría causar la muerte. Pero eso es más cómo responde (el organismo) de la persona, no porque las vacunas pueden causar la muerte”, especificó.

Además, aconsejó que las personas con cáncer o enfermedades relacionadas con el sistema inmunológico deben tener ciertas consideraciones para inocularse para evitar un reacción adversa severa.

Así también, la OPS indica: “Algunas personas pueden experimentar efectos secundarios leves como dolor en el lugar de la inyección, dolores musculares o fiebre, pero estos desaparecen rápidamente. Estos efectos secundarios son consecuencia de la respuesta del sistema inmunitario a la vacuna y no son un signo de que se haya contraído la enfermedad”.

Artículo de The Conversation sobre la eficacia y efectos secundarios de vacunas. Foto: captura en web The Conversation

Incluso en el artículo de The Conversation, investigadoras científicas indagaron sobre los efectos de las vacunas autorizadas de Pfizer/BioNtech, Moderna, Johnson and Johnson/Janssen y AstraZeneca/Oxford y confirmaron que son seguras y funcionan. Comentaron que se ha visto que estas reducen los casos de enfermedad grave, los ingresos en UCI y decesos, pero “conviene ser prudentes y esperar a los datos que vayan surgiendo de las campañas de vacunación”.

Manifestaron que estas producen reacciones adversas muy similares y que “no difieren esencialmente de las observadas para las vacunas que hemos recibido desde que nacimos”. “En ninguna vacuna se han observado reacciones de intensidad severa”, indican.

Sí se han llegado a observar reacciones alérgicas que, por ser extremadamente infrecuentes, se clasifican como de frecuencia desconocida. Estas, afortunadamente, han remitido tras intervenciones rápidas. Por eso es recomendable reposo y vigilancia unos 15-30 minutos posteriores a la administración”, dijeron.

Resaltaron que el estudio de los efectos adversos de las vacunas no culmina una vez aprobadas, porque la vigilancia tiene como finalidad detectar cualquier efecto en el proceso de vacunación.

Las vacunas ofrecen una inmunidad probada en estudios clínicos

En una anterior verificación, concluimos que las vacunas autorizadas presentan una “inmunidad comprobada”, producto de los estudios en los ensayos clínicos, pero que, hasta el momento, no se sabe cuánto dura esa protección. Además, estas protegen a las personas de desarrollar cuadros graves de COVID-19 y el posible riesgo de fallecer.

Asimismo, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos señalan que estas vacunas “ayudan a nuestro organismo a desarrollar inmunidad contra el virus sin que para ello tengamos que contraer la enfermedad”. Así también, la OPS asegura que estas crearán una inmunidad sin esos efectos nocivos, incluidos los efectos a largo plazo y la muerte.

Castillo sostuvo que el propósito de las vacunas no es evitar la infección o el contagio, sino prevenir la enfermedad. Asimismo, aclaró que estas hacen que el sistema inmunológico del cuerpo “responda mucho mejor o mucho más rápido” contra el virus.

Así también, Deborah Fuller, docente de microbiología en la University of Washington, Estados Unidos, determinó en una investigación publicada en The Conversation que la mayoría de los vacunados están protegidos contra las enfermedades, pero no necesariamente contra infecciones.

“La vacunación no evita las infecciones al 100%, pero en todos los casos le confiere al sistema inmune una gran ventaja frente al coronavirus. Ya sea una protección completa contra la infección o, si desarrolla algún nivel de enfermedad, siempre estará mejor después de recibir su dosis de vacuna que si no la hubiera recibido”, resaltó.

Sostuvo que, aunque la inmunización en general no previene de manera completa la infección, podría reducir significativamente la transmisión o contagio, pero esto aún está en estudio. En ese sentido, recomendó que todas las personas, incluido los inmunizados, continúen con las medidas de prevención: uso de mascarillas, distanciamiento social, lavado frecuente de manos y ventilación natural.

Conclusión

Las vacunas autorizadas son experimentales, ya que no culminaron la fase 3 de los ensayos clínicos. Sin embargo, estas son seguras porque no presentaron efectos graves ni muerte durante los estudios. Además, según los reportes, también funcionan, ya que ofrecen una inmunidad y protegen a las personas de sufrir cuadros severos de COVID-19 y morir. Por ello, calificamos el post como engañoso.

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