Lizeth Román

En Facebook, aún circulan bulos sobre la protección que brindan las vacunas contra la COVID-19. En esta ocasión, un post realiza varias preguntas y respuestas para poner en duda la seguridad de estas soluciones y finalmente concluir: “La inyección no genera ninguna inmunidad comprobada”.

Sin embargo, este contenido es falso. Las vacunas contra el nuevo coronavirus sí protegen a las personas.

Es falso que las vacunas no producen “ninguna inmunidad comprobada”. Foto: captura en Facebook.

El post no especifica a qué vacuna se refiere, pero actualmente varias soluciones fueron autorizadas con uso de emergencia por entidades reguladoras nacionales en distintos países. Entre ellas están las de Pfizer-BioNTech, Moderna, Johnson & Johnson’s, Astrazeneca, Gamaleya y Sinopharm.

¿La vacuna no genera ninguna inmunidad?

Juan More Bayona, PhD en Inmunología, afirmó a Verificador de La República que las vacunas contra la COVID-19 presentan una inmunidad comprobada. “Sí está demostrado que las vacunas ofrecen una protección de la enfermedad, lo que no se sabe es por cuánto tiempo genera esa protección. (Aún no sabemos) ¿Hasta cuánto dura? Es decir, ¿voy a estar protegido por un año, dos, cinco o de por vida?”, sentenció.

Aunque aseveró que, por una infección natural del nuevo coronavirus, las personas pueden presentar una inmunidad por casi 8 meses, indicó que con las vacunas se podría lograr una protección mayor.

More detalló que la inmunidad, producida por la propia enfermedad, es muy heterogénea, es decir, aquellos que la superaron en forma grave tienden a tener una protección más fuerte y amplia, a diferencia de los que se recuperaron de una más leve, incluyendo a los asintomáticos.

Ante ello, el doctor en Inmunología precisó que con las vacunas se pretende “normalizar y homogeneizar esa respuesta”. “Hacerlo mucho más homogéneo y que todos a nivel poblacional tengan un grado más homogéneo de inmunidad, que se mantenga lo más prolongado posible. Ahora, ¿cuánto es ese tiempo? Eso no se sabe, es muy prematuro hacer un estimado”, sentenció.

Erika Castillo, PhD en Ciencias Médicas y fundadora de Cienciagenerika, declaró a este medio que “lo comprobado recae” en los resultados del ensayo clínico. Detalló que estas soluciones pasaron los ensayos preclínicos (con cultivos y animales) y están en la fase 3 de los ensayos clínicos, que incluye un estudio de mayor número de personas que la 1 y 2.

Además, comentó que mostraron un porcentaje de eficacia mayor al 60%, el cual se requiere. “Ninguna es el 100% porque ningún tratamiento es el 100%”, afirmó.

Asimismo, explicó que al ser vacunas autorizadas por “emergencia” es básicamente por el contexto de la pandemia. Por una cuestión de excepción, se obviaron algunos procesos como “terminar la fase 3 por completo” o “hacer un reporte detallado” de los resultados.

Por su parte, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, señalan, a través de su sitio oficial, que “las vacunas contra el COVID-19 ayudan a nuestro organismo a desarrollar inmunidad contra el virus sin que para ello tengamos que contraer la enfermedad”.

Explicó que estas soluciones actúan de distinta manera para proteger al individuo, pero que todas permiten que el organismo presente “un suministro de linfocitos T de ‘memoria’, además de linfocitos B, que recordarán cómo combatir ese virus en el futuro”.

“Por lo general, después de la vacunación, el organismo demora algunas semanas en producir linfocitos T y linfocitos B. Por consiguiente, es posible que una persona se infecte con el virus que causa el COVID-19 justo antes o después de vacunarse, y que se enferme porque la vacuna no tuvo suficiente tiempo para generar protección”, indican.

Información sobre vacunas contra la COVID-19. Foto: captura de web OPS.

Así también, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) asegura, por medio de su página web, que las vacunas crearán una “inmunidad sin los efectos nocivos asociados a la COVID-19, incluidos los efectos a largo plazo y la muerte”. Pero, explicó que, hasta enero del 2021, aún se desconoce “cuánto tiempo dura la protección que brindan”.

La seguridad de las vacunas contra la COVID-19 es una de las más altas prioridades, según la OPS. “Todas las vacunas pasan por fases de estudio clínico antes de que puedan ser aprobadas para su uso en la población. Estos ensayos tienen por objetivo garantizar la seguridad y la capacidad de la vacuna para proteger contra la enfermedad”, afirmó.

En ese sentido, la entidad alienta a las personas a vacunarse “con cualquier vacuna que les ofrezcan las autoridades nacionales de salud en el momento en que cumplan los criterios establecidos”.

Los vacunados deben continuar con las medidas de prevención

El post pone en duda la eficacia de las vacunas, porque luego de inmunizadas las personas continuarán usando mascarillas y seguir otras medidas de protección. Incluso, incita a las personas a no vacunarse, al indicar que muchas personas han pasado la enfermedad sin necesidad de las vacunas.

La OPS niega que sea mejor obtener una respuesta inmunitaria por la propia enfermedad que al vacunarse. Advierte que “permitir que la enfermedad se extienda hasta alcanzar la inmunidad colectiva podría causar millones de muertes y un número incluso mayor de personas con los efectos a largo plazo de la enfermedad”.

En tanto, More aclaró que “en general las vacunas” autorizadas han tenido como fin primario “reducir la enfermedad severa y muerte. Entonces, independiente del porcentaje de eficacia, estas soluciones tienen una probabilidad elevada de que los inmunizados no enfermen gravemente o mueran”.

Asimismo, Castillo explicó que la inmunidad de la vacuna producirá una mejor respuesta frente a alguien que no se inoculó. “Entonces su cuerpo va a responder mucho mejor, lo más probable es que ya no llegue a presentar la enfermedad o si por ahí presenta un síntoma, van ser síntomas leves. Previene a que llegue a síntomas graves y se pueda morir”, dijo.

Aclaró que esto tiene que ver más en cómo responde el organismo, no significa que la vacuna “prevenga la infección”. Una cosa es infectarse, otra cosa es enfermarse. Cuando una persona se infecta es cuando el virus ingresa al cuerpo y obviamente este se multiplicará y empezará a atacar el organismo. Si una persona no está vacunada o su sistema inmune o inmunidad no se activa lo suficiente, entonces ahí empieza a presentar síntomas graves y se llega a enfermar o presentar cuadros graves”, detalló.

Sostuvo que los inmunizados tienen una “inmunidad preparada para una infección”. Cuando el virus infecta a las personas, su sistema inmunológico se activa, es más fuerte y lo elimina y “ya no llega a las siguientes fases”. Por lo tanto, indicó que los vacunados deben continuar con las medidas de protección ya que puede tener el virus y transmitir a otra que no está inmunizada.

Asimismo, el médico infectólogo Augusto Tarazona, presidente del Comité de Salud Pública del Colegio Médico del Perú (CMP), comentó en una verificación anterior que las vacunas son para proteger de que la persona no se enferme o haga formas graves de la COVID-19. No obstante, precisó que estas no impiden que el SAR-CoV-2 ingrese al organismo o se reproduzca ni evita que el vacunado contagie.

En ese sentido, según el especialista, recomienda que los inmunizados deben continuar con las medidas de prevención del nuevo coronavirus, como el uso correcto de los cubrebocas, el distanciamiento social, el lavado de manos, entre otras.

Además, Tarazona agregó que estas soluciones producen “una reacción de anticuerpos mucho más fuerte que una enfermedad”. También, Godofredo Talavera, presidente de la Federación Médica Peruana (FMP), explicó: “Lo que pasa es que con las vacunas se ha visto que la cantidad de anticuerpos es más del doble, hasta el quíntuple de los que produce la enfermedad”.

Efectos secundarios de las vacunas de COVID-19

Las vacunas con autorización presentan distintos efectos secundarios similares. Por ejemplo, de acuerdo al informe del Ministerio de Salud (Minsa), la vacuna de Sinopharm no presenta registro de “reacciones adversas severas”, solo algunas leves, las cuales pueden presentarse o no, como dolor, ligera hinchazón o enrojecimiento en el lugar de aplicación.

Agrega que también existen reportes de dolor de cabeza, malestar general, dolor muscular o cansancio, pero precisa que las reacciones mencionadas “no son permanentes y se resuelven o pasan rápidamente”.

Así también, los CDC informa que las vacunas Pfizer-BioNTech producen comúnmente dolor, hinchazón y enrojecimiento en el brazo vacunado, en tanto, en el cuerpo, la persona presenta cansancio, dolor de cabeza, dolor muscular, escalofríos, fiebre y náuseas. También, especifica que estos desaparecen en pocos días.

Efectos secundarios de Pfizer. Foto: captura web de CDC.

Es falso que las vacunas ARN mensajero modifican el ADN

Finalmente, el post ha señalado que las vacunas con plataforma ARN mensajero no son vacunas, sino que “estamos hablando de una terapia genética que modificará nuestro ADN”. Pero, esto es falso.

En distintos artículos de Verificador (1, 2, 3, 4, 5 y 6) hemos desmentido informaciones que aseguraban que esta vacuna “degenera el ADN o el genoma humano” y que “modifica los genes” o representa un crimen contra la humanidad.

Expertos explicaron que “el ARNm se ha modificado en el laboratorio para que solamente sea reconocido” en el citoplasma de la célula y que el ADN está en el núcleo. Por lo tanto, el ARNm, físicamente, “no puede llegar al núcleo”. Además, indicaron que no va a transgredir el ADN humano “porque para eso se necesitaría mucha tecnología de manejo biomolecular”.

Conclusión

En los ensayos clínicos, está demostrado que las vacunas autorizadas para uso de emergencia contra la COVID-19 producen inmunidad. Estas soluciones permitirán que los individuos presenten una mejor respuesta inmunitaria para no desarrollar una enfermedad grave o morir. Por ello, calificamos el post como falso.

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