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En Facebook, un post desliza que, según el médico italiano Stefano Montanari, los niños “corren el riesgo” de presentar infartos cardíacos por el uso prolongado de las mascarillas. Además, afirma que cualquier cardiólogo puede diagnosticar esto.

“No tengo problema en ponerme una mascarilla durante media hora si tengo que ir de compras. Incluso si es inútil. Mal por media hora no me hace. Pero si vienes a decirme que mis hijos tienen que llevarlo puesto durante todas las horas que van a la escuela, cuando cualquier cardiólogo te dirá que corren el riesgo de infarto”, cita la publicación.

Sin embargo, esto es falso, porque no hay evidencia de una causa-efecto entre el uso de estas con la mencionada afección al corazón.

Viral dice que los niños sufrirán un infarto por el uso prolongado de las mascarillas. Foto: captura en Facebook

¿Los niños “corren el riesgo” de sufrir un infarto por un uso prolongado de las mascarillas?

Ildauro Aguirre, neumólogo-pediatra y vocal del Comité Ejecutivo Nacional del Colegio Médico del Perú (CMP), expresó a Verificador de La República que no hay evidencia de que un uso prolongado de cubrebocas en niños o adultos provoque un infarto cardíaco. “No, no hemos visto ese efecto ni en adultos ni en niños”, declaró.

No obstante, señaló algunos posibles problemas en la piel, sobre todo en niños con antecedentes alérgicos. Pero negó alguna relación de causa-efecto entre el empleo de estas con un posible daño en el sistema inmunológico, que fue advertido también por el post. “No se ha demostrado ningún tipo de relación de ese tipo (daño al sistema inmunitario) ni en niños ni en adultos”, sentenció.

Aguirre señaló que, a partir de los 11 años de edad, el niño puede hacer uso de las mascarillas del mismo modo que los adultos. Sin embargo, hasta 5 años es importante la intervención y la vigilancia de los padres.

Precisó que el dilema principal es que los niños más pequeños no usan de forma correcta el cubrebocas, por lo que los padres deben estar pendientes de esta situación. “En los niños debemos tener cuidado en la inadecuada manipulación (…) si lo sacamos, tenemos que vigilar el uso correcto (...) los papás deben vigilar que maniobren adecuadamente el uso de las mascarillas”, dijo.

Explicó que muchas veces los padres piensan que como los niños no hacen cuadros severos, entonces no pasará nada a la familia, pero advierte que los niños pueden ser transmisores del virus si es que se contagian. En ese sentido, aconsejó no llevar al niño a espacios aglomerados, como los centros comerciales y, además, recomendó que el empleo de las mascarillas en niños sea por tiempo mínimo.

Niños y mascarillas. Foto: captura web OMS

En esa línea, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) aconsejan, mediante el sitio oficial de la primera organización, que el empleo de los tapabocas “no debe ser obligatorio para los niños de hasta 5 años”. Esto para proteger “la seguridad y el interés general del niño”, ya que ellos no pueden utilizar adecuadamente una mascarilla sin una asistencia mínima.

Ambos organismos internacionales recomiendan que los niños de entre 6 y 11 años de edad utilicen las mascarillas siempre y cuando se cumplan los siguientes factores:

Una transmisión generalizada en el área donde reside el niño.
La capacidad del niño para utilizar la mascarilla de forma segura y adecuada.
El acceso a las mascarillas, así como su lavado y cambio en determinados lugares como las escuelas y las guarderías.
La supervisión adecuada de un adulto y las instrucciones para el niño sobre el uso de la mascarilla de forma segura.
Las posibles repercusiones de llevar puesta una mascarilla sobre el aprendizaje y el desarrollo psicosocial.
Los entornos e interacciones específicos del niño con otras personas que corren un alto riesgo de sufrir una manifestación grave de la enfermedad en personas mayores o que tienen otras afecciones.

También, indican que los niños a partir de los 12 años usen los cubrebocas “en los mismos supuestos que los adultos”, sobre todo “cuando no se pueda garantizar una distancia mínima de un metro de los demás y haya una transmisión generalizada en la zona”.

Por otro lado, el post ha mencionado que cualquier cardiólogo advierte que los niños corren el riesgo de padecer un infarto cuando emplean las mascarillas. Sin embargo, el cardiólogo Rubén Azañero, del Hospital Dos de Mayo, dijo a Verificador que no ha visto casos de infartos a causa de los tapabocas. “No tengo información que haya relación entre el uso prolongado de las mascarillas y la producción del infarto cardíaco”, declaró.

En tanto, aclaró que la causa más común de producción de un infarto es la ruptura de una placa de ateroma (cúmulo de colesterol) de las arterias coronarias del corazón, las cuales producen un coágulo encima de esas placas rotas y eso ocasiona una obstrucción abrupta de la circulación en las arterias coronarias. “Eso produciría el infarto, la muerte, la necrosis del músculo cardíaco que es irrigado por la arteria”, especificó.

Esta “ruptura”, según Azañero, está vinculada a factores de riesgo modificables y no modificables. El primero comprende a las personas con hipertensión, diabetes, colesterol alto, obesos y otras afecciones preexistentes. En cambio, el segundo está relacionado con la edad, sexo y herencia genética.

Aunque precisó que el infarto está asociado a las personas de avanzada edad, el especialista sostuvo que “también puede darse en personas muy jóvenes” como adolescentes y niños. Precisó que este grupo de personas sí pueden presentar un infarto, pero no por un uso prolongado de las mascarillas, sino por otros motivos que son inusuales.

“Son casos muy raros, (y son) pacientes que tienen problemas genéticos muy fuertes, de herencia. Pero también pueden deberse no necesariamente por la ruptura de placas sino por anomalías congénitas, por cardiopatías primarias o puede ser por tener arritmias genéticamente determinadas. Son situaciones raras, pero pueden presentarse”, declaró.

¿Las mascarillas provocan dermatitis, multiplican los gérmenes y debilitan el sistema inmune?

Stefano Montanari es un médico italiano que desde que inició la pandemia de la COVID-19 ha hecho afirmaciones falsas sobre los efectos de las mascarillas. Varios verificadores le han desmentido, incluido Verificador de La República.

Además del supuesto efecto en el corazón por el uso de los tapabocas, el post afirmó que los gérmenes se multiplican en estos. Pero, en un artículo anterior, este medio determinó que en el interior de las mascarillas no se produce un campo de cultivo para hongos, virus y bacterias.

En esa ocasión, Augusto Tarazona, presidente del Comité de Salud Pública del CMP, dijo que no existen condiciones para la proliferación de estos organismos y negó la posibilidad de que hongos o bacterias puedan crecer en un ambiente como los cubrebocas

No obstante, advirtió que su reutilización sí puede conllevar ciertos riesgos, como cuando se emplea “por mucho tiempo una mascarilla que es descartable” o al no desinfectar correctamente.

También, la publicación dijo que los cubrebocas causan dermatitis y dañan el sistema inmunológico. Sin embargo, en una verificación anterior, señalamos que, según Mayo Clinic, la dermatitis es la irritación de la piel y presenta distintas causas y se manifiesta de muchas formas en diferentes partes del cuerpo.

Antonio Tokumoto, neumólogo expresidente de la Sociedad Peruana de Neumología, explicó en ese artículo que el empleo de las mascarillas causará una dermatitis en personas alérgicas o con piel sensible. Del mismo modo, Doris La Chira, neumóloga del Ministerio de Salud (Minsa), declaró que los cubrebocas producirán esta afección en personas con problemas dermatológicos y añadió que esta dependerá del material del tapabocas y la higiene de esta para que la persona presente esta irritación.

En tanto, en otra verificación, concluimos que las mascarillas no producen daño en el sistema inmunológico. Carlos Medina, infectólogo del Hospital Cayetano Heredia, expresó que el oxígeno es una molécula demasiado pequeña y las mascarillas no impedirán su paso, por tanto, no afecta el sistema inmunitario y, por el contrario, protege al cuerpo del ingreso de virus y bacterias.

Conclusión

No existe evidencia de que los niños corran el riesgo de sufrir un infarto cardíaco por el uso prolongado de las mascarillas. Los expertos en cardiología y pediatría descartan esta relación. Por ello, calificamos el post como falso.

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