Itzia  Huillcahuari

En Facebook, una publicación recopila una serie de inusuales nevadas registradas recientemente en Medio Oriente, algo que es una realidad. Pero el contenido concluye que todos estos hechos se deben a que “el mínimo solar está aquí” y es uno de los más “profundos de la historia”. También asevera que provocará más cambios bruscos de temperatura, granizos, terremotos, actividades volcánicas extremas y diferentes fenómenos. Tales afirmaciones son falsas.

Publicación de Facebook.

Publicación en Facebook.

Nuestro Sol es una estrella bastante dinámica. Está formada por gas caliente y está cargada eléctricamente, lo cual genera un campo magnético —similar al que tiene la Tierra—. El doctor Jorge Samanes, director de Astronomía y Ciencias Espaciales de la Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (Conida) en Perú, explica que este campo magnético sufre un proceso de inversión denominado ciclo solar y dura aproximadamente 11 años.

“Esta inversión significa que el polo norte pasa a ser el polo sur y el polo sur, a ser el polo norte”, detalla.

Durante el ciclo solar, ocurren varios fenómenos que hacen que surjan manchas solares. La presencia de estas sirve de indicador para conocer si el Sol está realizando una menor o mayor actividad, así como la fase en que se encuentra el ciclo. Es decir, mientras más manchas solares se detecten, significa que hay mayor actividad.

Al inicio (al final también) del ciclo solar se le conoce como mínimo solar, de menor actividad, y se caracteriza por tener menos manchas. Con el tiempo, aumenta la actividad y también el número de manchas, lo que refleja el camino hacia un máximo solar.

El ciclo solar dura 11 años. En su inicio y en su fin ocurren un mínimo solar, debido a que hay una menor actividad del Sol. El máximo solar ocurre en la mitad del ciclo. Foto: NASA

De acuerdo con la NASA, la actividad del Sol sí puede tener efectos en la Tierra. Por ejemplo, las erupciones solares pueden provocar luces en el cielo, lo que nosotros percibimos como auroras australes y auroras boreales. Cuando existen erupciones extremas, agrega la agencia espacial, también puede afectar incluso las redes eléctricas. Esto se debe a que podrían golpear el campo magnético de la Tierra y ocasionar perturbaciones temporales en la magnetosfera.

El doctor Nobar Baella, investigador y astrónomo del Instituto Geofísico del Perú (IGP), refiere lo ocurrido en 1859, recordado como el evento Carrington. En ese año, una tormenta solar colapsó los telégrafos y propició una gran cantidad de auroras.

“Cuando el Sol aumenta su actividad solar está más propenso a emitir eyecciones de masa coronal, esas eyecciones pueden causar tormentas solares que podrían alcanzar la Tierra. En 1859, ocurrió una tormenta solar que estropeó el sistema telegráfico. Pero hablamos de algo extremo durante una máxima actividad solar”, dijo Baella a este medio.

En cuanto a su impacto sobre el clima terrestre o eventos extremos que menciona la publicación de Facebook, no hay evidencia científica que sustente esta relación. Aun más si se habla del mínimo solar, que es cuando el Sol tiene una menor actividad física.

“No hay evidencia. El ciclo solar dura 11 años. Si esto fuera cierto, cada 11 años habría un terrible colapso del clima y eso no ha sucedido. Si encuentran coincidencias, no son más que eso”, refuta el astrónomo.

El Sol no está en un mínimo solar ni es el “más profundo de la historia”

La NASA y toda la comunidad científica aseguran que el Sol viene cursando su ciclo número 25, que inició en diciembre de 2019. En línea con ello, no está atravesando un mínimo solar actualmente.

“Estamos en el ciclo solar 25, que inició a finales de 2019. Nos encontramos en el primer año del ciclo y está subiendo la actividad solar. Se espera que llegue a su máximo en 2025″, sostiene el doctor, Samanes.

Tampoco es cierto que estamos entrando en el mínimo “más profundo de la historia”. Si bien hay signos de que este nuevo ciclo será similar al anterior, cuya actividad general fue menor en comparación de otras —114 manchas solares de un promedio de 179—, las predicciones esperan que ponga fin a esta tendencia. Con esto se descartaría la existencia de un gran mínimo solar, como sí ocurrió entre 1645 y 1715 (mínimo de Maunder).

“No hay indicios de que nos estemos acercando a un mínimo del tipo Maunder en la actividad solar”, puntualiza en un artículo de la NASA Lisa Upton, copresidenta del Panel de Predicción del Ciclo Solar 25 y física solar de Space Systems Research Corporation en Boulder, Colorado.

Ausencia de manchas solares en diciembre de 2019, en comparación con el máximo registrado en 2014. Crédito: NASA.

Incluso si el Sol experimentara un gran mínimo solar más adelante, tampoco hay razones para creer que la Tierra pueda sufrir un descenso o un cambio brusco de temperatura, reitera la experta. Esta creencia surge a partir de la coincidencia entre el mínimo de Maunder y lo que se conoce en la historia como la ‘pequeña Edad de Hielo’; a comienzos del siglo XVIII Los astrónomos de la época observaron una escasez de manchas solares y relacionaron ambos eventos. No obstante, la NASA aclara que todo es especulativo hasta el momento.

Las nevadas inusuales podrían ser consecuencia del calentamiento global

El calentamiento global es uno de los mayores problemas que enfrenta el mundo. Implica un aumento de la temperatura media de la Tierra a largo plazo y ocurre debido al incremento de la concentración de gases de efecto invernadero que retienen el calor en la superficie terrestre. Este ascenso de gases está siendo ocasionado por la actividad humana.

Las consecuencias del calentamiento global son muchas y perjudiciales para la vida. Entre ellas se estima que pueda estar perjudicando el tiempo atmosférico haciéndolo subir y bajar bruscamente.

La Administración Nacional de los Océanos y la Atmósfera de Estados Unidos (NOAA) reportó a inicios de este año que se estaba dividiendo el vórtice polar, una gran área de baja presión y aire frío que rodea los polos terrestres. El vórtice polar permite aislar el aire frío y confinarlo, pero, a medida que se calienta el planeta y suben las temperaturas globales, este se debilita. En consecuencia, el aire frío escapa y puede afectar a regiones de Europa y Estados Unidos. La NOAA advirtió sobre los peligros a los que nos enfrentamos, como potenciales tormentas de nieve y ráfagas de aire ártico.

Conclusión

No es cierto que el Sol esté atravesando un mínimo solar (ya ocurrió a finales de 2019). Tampoco hay indicios de que pueda suceder un gran mínimo solar en los próximos, mucho menos de que se trata del más “profundo” en toda la historia. En el siglo XVII se dio este evento, conocido como mínimo de Maunder. Además, no hay evidencia que relacione la actividad solar con efectos en el clima terrestre o con causales de fenómenos naturales extremos, de acuerdo a las fuentes consultadas.

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