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20 Feb 2021 | 12:05 h

El partido político Perú Libre, fundado por el exgobernador regional de Junín Vladimir Cerrón, ha propuesto el “ingreso libre a las universidades”.

La propuesta se encuentra dentro del plan de gobierno de dicha agrupación, que lleva como candidato presidencial al profesor cajamarquino Pedro Castillo Terrones. Además, una imagen publicada en su cuenta oficial de Facebook también ofreció el “ingreso directo”, es decir, sin examen de admisión.

Castillo, falso

Castillo, falso

Esta propuesta es inviable.

En una entrevista en el espacio electoral Habla candidato, de la agencia de noticias estatal Andina, el postulante afirmó que con una nueva Constitución declararán “en emergencia la salud, educación y agricultura”. La emergencia en educación, explicó, será para llevar adelante una revolución educativa en los niveles de inicial, primaria y secundaria, e impulsar el ingreso libre a las universidades.

PerúCheck consultó con expertos en gestión pública y temas de educación, y si bien alguno resaltó la intención política de la propuesta, se indicó que esta no es viable debido a las condiciones actuales en nuestro sistema educativo.

El exministro de Educación Daniel Alfaro señaló que el art. 98 de la Ley Universitaria (Ley N°30220) establece el proceso de admisión que deben cumplir las universidades públicas y privadas. La admisión “se realiza mediante concurso público”, que consta de “un examen de conocimientos como proceso obligatorio principal”, se lee en el documento.

Castillo, falso

Alfaro, Lic. en Economía y fundador de Marka, cultura y marketing, explicó que para implementar la propuesta de ingreso libre a las universidades, “el Ejecutivo tendría que enviar un Proyecto de Ley (PL) a la Comisión de Educación, Juventud y Deporte, del Congreso. Esta comisión deberá debatir y aprobar el PL, que luego pasaría al Pleno del Congreso”. En este punto, sería necesario un consenso para obtener una mayoría relativa, que se da cuando los votos a favor de una propuesta superan a los votos en contra sin importar el número.

De otro lado, el excongresista Daniel Mora aseguró que la propuesta es “impracticable”. “Todo el sistema universitario está diseñado de esa manera, para que se realice con concurso de admisión. Esto se debe a que no llevamos bachillerato, el cual debe ser entendido como estudios posteriores a la educación secundaria que capacita para el acceso a la universidad”, sostuvo.

Contó que hace años, teníamos un sistema educativo que preparaba a los alumnos desde secundaria. Había tres calificaciones: secundaria común, secundaria comercial y secundaria industrial. En secundaria común “entraban los que iban a estar en universidades o institutos”; en industrial llevaban, además, “talleres de los que podían salir como técnicos mecánicos, alfareros, soldadores, etc.”. Y de secundaria comercial, “salían contadores, mercantiles para trabajar en comercios o como auxiliares de contadores públicos. Es decir, el estudiante de un colegio terminaba con un certificado laboral”.

Mora precisó que, en la actualidad, hay algunos colegios privados que tienen bachillerato en el país y también el Colegio Mayor Secundario Presidente del Perú, institución pública ubicada en Huampaní, Chaclacayo.

Agregó que con esa modalidad “eliminaríamos los ciclos de estudios generales, aunque para eso, debemos tener un bachillerato de gran calidad. “Esa sí es una posibilidad interesante y ni siquiera requiere una ley, solo la voluntad del Ejecutivo, pero va costar y tendríamos que tener profesores calificados”, aseveró.

Para el exlegislador, “abrir la universidad para todos con una deficiencia tremenda en la educación básica regular (primaria y secundaria), con una capacidad docente limitada, es una opción demagógica”.

“¿Cómo vamos a abrir la universidad a un universo de estudiantes que, desgraciadamente, no tienen la preparación adecuada para seguir una carrera universitaria? Igualmente, las mismas universidades están carentes de una infraestructura idónea para dar un servicio de calidad a tantos estudiantes. ¿Y las vacantes? El otro problema es ese. ¿Cómo hago yo (universidad) el proceso para que entren todos?”, cuestionó.

De esta manera, reiteró que “si unimos la mala capacitación que tienen los alumnos egresados de los colegios, con la falta de vacantes, de infraestructura y de docentes universitarios calificados, esa propuesta es una ilusión”.

Buscar otras alternativas

En tanto, el exministro Alfaro manifestó que “si no hubiera algún examen que medie la transición de secundaria a superior, tendría que haber otros mecanismos de selección, porque la demanda de alumnos para ingresar a las universidades es mayor a la oferta de vacantes que las universidades pueden ofrecer”.

“Este año puede ser un poco más complejo, porque a raíz de la reforma universitaria, alrededor de 50 universidades tienen un cierre gradual, es decir, van a seguir operando por un lapso de dos años para que las promociones más avanzadas puedan continuar, pero la denegatoria de licencia les prohíbe sacar nuevas admisiones. Entonces, por ese factor, la oferta se va a reducir todavía más”, comentó.

En un intento por rescatar lo que llamó “el espíritu de la propuesta’', expresó que le parece interesante la idea de “poder hacer un traslado más flexible, pero ajustado a las nuevas realidades.

“Tendríamos que ir dejando de lado esta manera tradicional de tomar exámenes de admisión, que se basa muchas veces en la memoria, en la práctica recurrente de la solución de problemas tipo, pero que no necesariamente evalúan las competencias que el Currículo Nacional de la Educación Básica está generando”, indicó.

El especialista añadió que, actualmente, uno estudia de acuerdo al Currículo Nacional y además debe prepararse para un examen de admisión. Sin embargo, Alfaro manifestó que dicha prueba debería ser la evaluación de la secundaria.

En otros países hacen pruebas únicas nacionales, no es que cada universidad saca su propio examen. Esto permite evaluar a todos en un mismo nivel y luego se asignan vacantes a los mejores puestos. El ingreso directo también es una posibilidad de evaluar a los postulantes desde otra óptica, no solo a través de un examen”, señaló.

Empleabilidad

Por su parte, Patricia Salas, también exministra de Educación, señaló que uno de los puntos problemáticos de la propuesta es la falta de viabilidad financiera. “Si actualmente el sistema universitario, contando el público y el privado, recibe un número determinado de estudiantes, se debe a que el presupuesto que se tiene para ello solo alcanza para esa cantidad [de alumnos]”, sostuvo.

La socióloga y profesora de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) enfatizó que hay consideraciones a tener en cuenta, como un estudio para conocer cuántas personas quieren ir a la universidad y cuántas a institutos tecnológicos. “Una propuesta así tiene que pensar en el conjunto del sistema educativo superior, no solo en las universidades, y necesitamos conocer qué quieren nuestros jóvenes. Eso es lo primero”, indicó.

Lo segundo, de acuerdo a Salas, consiste en determinar el costo financiero para saber si se cuenta con el dinero necesario. Asimismo, la experta indicó que se deberá verificar si los estudiantes se encuentran en las mejores condiciones para terminar una carrera. Otro punto sumamente importante para la exfuncionaria es analizar el mercado laboral y la economía peruana.

“Actualmente, tenemos un serio problema de subempleo de los profesionales egresados de las universidades, porque no hay trabajo. ¿Qué tipo de política estamos haciendo al generar la expectativa de que todos podemos tener una profesión, pero que después no podremos encontrar un empleo? Una propuesta como esa tiene que mirarse paralelamente con cómo vamos a emplear a nuestros egresados”, observó.

Al respecto, Daniel Alfaro criticó que la propuesta pareciera no pensar más allá de las universidades. “Muchas veces se entiende la educación superior como universidad, pero también es la educación superior técnica, la pedagógica y la artística”, aseveró. Alfaro resaltó que los trabajadores que las empresas contratan se dividen en personas con estudios básicos terminados (secundaria completa), que componen la mayor parte del personal, y alrededor de menos del 30% de personas con estudios superiores.

“Pero dentro de ese 30%, cerca del 80% son técnicos. Las empresas, cuando demandan profesionales con estudios superiores, en su gran mayoría, contratan a técnicos y pocos universitarios. Sin embargo, todavía no hay una demanda social elevada como sí existe en la universidad (+60% de las matrículas). Debería haber una conciencia entre la cantidad de universitarios que están estudiando y la demanda laboral que los va a absorber”, sentenció.

Castillo, falso

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¿En unos diez años?

Al igual que Alfaro y Mora, Salas consideró que, al menos, en un corto plazo no se podrá concretar la propuesta debido a la falta de infraestructura, de docentes y de equipamientos.

“Ahora, con la educación virtual, pueden decir que no hay problema por las aulas, pero sí con los docentes, porque tenemos más carga laboral. En esta coyuntura, el tiempo de retroalimentación y de evaluación a los estudiantes se multiplica. Si tengo 30 alumnos y me van a poner 40, mi carga sube al 25%, si de pronto tengo 60, se duplica y si tendré 100 estudiantes, se triplica. La calidad de la enseñanza disminuirá”, calculó.

Finalmente, afirmó que no se puede duplicar o triplicar las vacantes de un día para otro. Salas precisó que, bajo una lógica realista, llevar a cabo esa propuesta tomaría entre cinco a diez años.

“A mi me parece que una iniciativa como esta es incompleta. Además, hay que asegurarse que haya una política de tránsito de tecnológico a universitario. Muchos jóvenes podrían empezar en tecnológicos, trabajar un tiempo y después completar sus estudios sin tantas trabas burocráticas. La situación es mucho más compleja que decir ‘voy a dar ingreso libre a todos’. No se soluciona sin tener una mirada integral de la educación superior y sin perder de vista el mercado de trabajo”, determinó.

Conclusión

La propuesta de “ingreso libre a la universidad” no cuenta con los recursos económicos, de infraestructura y de personal calificado para lograr implementarse, al menos no a corto plazo.

Intentamos comunicarnos con el candidato Pedro Castillo para que nos explique el proyecto. Sin embargo, no fue posible.

Fact-checking elaborado por Paola Mendieta de Verificador de La República para la alianza PerúCheck.

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