Ezzio Ramos

Ezziofr

17 Ene 2021 | 16:41 h

En redes sociales circula una publicación que presenta la actual crisis sanitaria por la COVID-19 como un “engaño”. El texto aparece firmado por el médico argentino Luis Marcelo Martínez y reproduce bulos negacionistas sobre la existencia del virus, la fiabilidad de las pruebas PCR, el uso de las mascarillas y los posibles riesgos de las vacunas.

No obstante, la información que presenta es falsa. Verificador ha revisado y desmentido los diversos bulos sobre la pandemia, los cuales no se sustentan en la evidencia ni en las posturas de los especialistas. Pese a ello, el texto ha sido compartido más de 330 veces y reproducido en diversas publicaciones.

Publicación viral contiene bulos sobre la pandemia de COVID-19. Foto: captura en Facebook

La publicación inicia con una alerta sobre es el supuesto objetivo de la vacunación, ya que afirma que la actual crisis sanitaria es “el mayor engaño jamás perpetrado contra la humanidad”. A partir de ello, enumera diferentes argumentos negacionistas: sugiere que el nuevo coronavirus no existe o que las vacunas esterilizarán a la población.

También señala que los médicos no conocen sus posibles efectos adversos, que la prueba PCR o molecular es “aberrantemente inespecífica”, de modo que “inventan” conceptos como asintomático. Incluso, apunta que la vacuna contra la COVID-19 podrá “intervenir en la conducta humana”, o que las mascarillas intoxican al ser humano mediante la acumulación de hongos y bacterias.

¿Quién es Luis Marcelo Martínez?

El texto aparece firmado por Luis Marcelo Martínez, “médico argentino genetista, magíster en Biología Molecular e Ingeniería Genética”, información que coincide con el perfil de LinkedIn asociado al galeno.

En ocasiones anteriores, Martínez ha propagado información falsa sobre la COVID-19 y las vacunas. Sus declaraciones han sido analizadas y desmontadas por sitios de fact-checking como Chequeado, AFP Factual y Verificador de La República.

No obstante, para el caso presente, este portal buscó indicios que certifiquen su autoría del texto. Se detectó que la publicación viral es una síntesis de las declaraciones del médico argentino en una entrevista para Alerta Paraguay, fechada el 22 de diciembre de 2020.

El post reproduce bulos sobre la pandemia de COVID-19

Gran parte de la información falsa difundida por Martínez ha sido revisada por Verificador en artículos previos. A continuación, repasaremos sus principales afirmaciones.

FALSO

“El único virus es el miedo y la paranoia. El SARS-CoV-2 solo existe en un ordenador”.

Esta afirmación reproduce la idea negacionista de que el nuevo coronavirus no existe. Su lógica aduce que el SARS-CoV-2 nunca fue aislado o secuenciado. No obstante, en un artículo fechado el último 16 de setiembre, este portal refirió los documentos y estudios que demuestran que el nuevo coronavirus fue aislado y secuenciado en laboratorios.

Por un lado, el Centro Clínico de Salud Pública y Escuela Pública de Shanghái publicó su código genético en enero de 2020 y lo registró en GenBank, base de datos para secuencias de nucleótidos.

De otra parte, una guía de la OMS del mismo mes explicó que el SARS-CoV-2 fue identificado “mediante la aplicación de técnicas de secuenciación de nueva generación (NGS) de virus cultivados o directamente de muestras recibidas de diversos pacientes con neumonía”.

FALSO

“El objetivo (de la vacuna) es la esterilización”.

La postura del propio Luis Marcelo Martínez sobre el supuesto efecto esterilizador de las vacunas fue desmentida por Verificador en una anterior ocasión. En tal oportunidad, el médico sostenía que la vacuna contra la COVID-19 bloquearía la enzima ACE2 mediante la modulación epigenética y, por lo tanto, causar esterilidad masculina.

Esta afirmación también fue reproducida por la autodenominada Junta Argentina de Revisión Científica (JARC), sobre la cual escribimos un artículo en agosto de 2020. De acuerdo con su argumento, el ACE2 se ubicaba en los testículos y no en los pulmones.

“No he visto una vacuna cuyo blanco sea el ACE2. Las vacunas se hacen contra el virus, no contra nosotros mismos”, comentó el doctor en Ciencias Naturales Pedro E. Romero para tal oportunidad. “El blanco de las vacunas es la proteína Spike”.

De igual modo, en noviembre último concluimos que no existe evidencia de que las vacunas contra el coronavirus puedan causar infertilidad. En dicho artículo, se remitió un documento de la OMS que reiteraba que las potenciales vacunas están diseñadas para provocar una respuesta inmune contra el coronavirus entero o partes de este, no contra la enzima ACE2.

FALSO

“Ni siquiera los médicos sabremos los efectos adversos (de las vacunas). Los riesgos son inconmensurables”.

Esta afirmación carece de sustento. Como indica la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las fases de desarrollo de las vacunas “tienen como prioridad la seguridad de uso de una vacuna y, en seguida, su eficacia”. Por ello, desde la Fase I, que inicia con menos de 100 adultos, uno de los objetivos es evaluar sus efectos biológicos.

Tal evaluación se va acentuando conforme aumenta la cantidad de voluntarios, de ahí que la Fase III incluya entre cientos y miles de personas. A su vez, incluso cuando la vacuna ha sido aprobada (Fase IV), se siguen monitoreando los eventos adversos.

En tal sentido, la OPS reitera que las vacunas atraviesan “procesos científicos largos y rigurosos para asegurarse de que son seguras”, a fin de evitar efectos secundarios perjudiciales y de largo plazo.

Por ejemplo, en el caso de la vacuna de Pfizer/BioNTech contra la COVID-19, los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de Estados Unidos y la Food and Drug Administration (FDA) han dado a conocer los efectos secundarios reportados por dicha vacuna.

Señalaron que, en la mayoría de los casos, estos eventos fueron de leves a moderados. Sin embargo, la FDA reiteró que esta vacuna continúa siendo estudiada en ensayos clínicos, por lo que podrían ocurrir efectos “serios e inesperados”. Los CDC, por su parte, indicaron que seguirán ofreciendo actualizaciones según se disponga de mayor información sobre la seguridad de la vacuna.

FALSO

“El test PCR es aberrantemente inespecífico y por eso inventan conceptos como asintomático”.

Con respecto a las pruebas PCR, este medio ha desmontado en numerosos artículos (1, 2, 3, 4 y 5) los bulos que alegan su presunta imprecisión. En resumen, entre sus tres características básicas, las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa presentan una alta especificidad. Es decir, “puede diferenciar entre dos microorganismos muy cercanos evolutivamente”, como detalla una investigación del portal Gaceta Médica.

Asimismo, Erika Castillo Carrión, PhD en Ciencias Médicas, precisó a Verificador que los cebadores utilizados en las pruebas moleculares deben reconocer una secuencia específica del nuevo coronavirus que no está en el ADN humano ni en otros virus. Esto se aplica con la finalidad de evitar los falsos positivos.

En relación al concepto de asintomático, es falso que se trate de un término “inventado”. Ildauro Aguirre, neumólogo y vocal del Consejo Nacional del Colegio Médico del Perú, informó a este portal que esto no ocurre únicamente con la COVID-19, sino en otras enfermedades.

Por ejemplo, en el campo de los virus respiratorios, el especialista señaló que la influenza también provoca casos de pacientes que no experimentan ningún tipo de síntomas. “Más o menos se calcula entre 10% y 25% de casos asintomáticos”, refirió.

No obstante, Aguirre resaltó que los asintomáticos sí pueden transmitir el virus “al hablar, al cantar, al toser o al estornudar”. “Es una de las cosas que explica la cantidad de pacientes infectados a nivel mundial”. Por tanto, recomendó continuar con las estrategias sanitarias: correcto uso de mascarillas, distanciamiento social y lavado de manos.

FALSO

“La vacuna incluso podrá intervenir en la conducta humana, cosa que ya se ha conseguido”.

No es nuevo el bulo que relaciona la vacunación con el control de los seres humanos. En una verificación anterior, un texto atribuido a la médica negacionista Chinda Brandolino afirmaba que las nuevas vacunas contra la COVID-19 podrían “modificar los genes del afecto y la voluntad”.

Sin embargo, en tal ocasión, el psiquiatra Carlos Bromley, director ejecutivo de la Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud (Minsa), señaló que “no hay evidencia científica que nos diga que las vacunas afectan la función cerebral como para generar algún tipo de daño en la persona”.

De igual modo, estos rumores están vinculados a la creencia de que las vacunas contra el coronavirus pueden “modificar el genoma humano” o pretenden incluir un microchip para controlar a la población. Verificador ha desmentido extensamente tales aseveraciones, promovidas por grupos negacionistas o conspiracionistas.

FALSO

“La mascarilla es un elemento de ingeniería social para intoxicar al ser humano. En esas telas se generan bacterias y hongos”.

Las mascarillas han sido el blanco de numerosas afirmaciones falsas. Sin embargo, su uso no es dañino para la salud ni supone una herramienta de control social.

En diálogo con Verificador, la doctora en Ciencias Médicas y divulgadora en Cienciagenerika, Erika Castillo Carrión, comentó que el uso prolongado del barbijo durante un día no propicia una acumulación dañina de bacterias. Sin embargo, si no se limpia o se utiliza varias veces las mascarillas de un solo uso, sí puede convertirse en un caldo de cultivo para que se desarrollen bacterias del ambiente u hongos.

De igual modo, en una verificación previa, el médico infectólogo Augusto Tarazona reportó que no existen condiciones para que tales organismos proliferen en las mascarillas. “Su reproducción se da en días, semanas. (...) Toma su tiempo”, sostuvo.

Por otro lado, el uso de mascarillas no supone por sí solo una herramienta de control. En setiembre de 2020 revisamos el bulo sobre los barbijos utilizados como “tortura” en la prisión de Guantánamo.

Para entonces, el exdecano del Colegio de Psicólogos del Perú, Belisario Zanabria, precisó que, dependiendo de la estructura de la personalidad, el uso de la mascarilla podía presentar efectos psicológicos de ahogo e hiperventilación en personas de carácter ansioso, susceptible o poco tolerante a la frustración. Sin embargo, esto no es equiparable a las estrategias punitivas aplicadas en Guantánamo.

Conclusión

La publicación atribuida al médico negacionista Luis Marcelo Martínez contiene información falsa sobre la pandemia de COVID-19. El nuevo coronavirus sí fue aislado y secuenciado, las vacunas no esterilizan a las personas, ni intervienen en su comportamiento. Además, sus efectos adversos son monitoreados durante las fases de ensayos clínicos.

Asimismo, el test PCR sí es específico para el SARS-CoV-2. El término “asintomático” es aplicado en otras enfermedades y el uso correcto de las mascarillas no es dañino para la salud. En consecuencia, calificamos esta publicación como falsa.

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