Irene Ignacio

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01 Ene 2021 | 20:53 h

Durante el 2020, Verificador, el primer integrante peruano de la Red Internacional de Verificación de Hechos (IFCN, por sus siglas en inglés), se enfocó principalmente en desmontar desinformación sobre la COVID-19.

Esta es una clasificación de los bulos sobre el nuevo coronavirus que se difundieron en Perú, elaborada con base en los contenidos revisados por la unidad de verificación de La República.

También puede encontrar la desinformación que circuló en América Latina durante el 2020 en este artículo de Chequeado, hecho con datos de la red LatamChequea Coronavirus, de la que Verificador también es parte.

Origen del coronavirus

Una de las desinformaciones mas difundidas durante el 2020 era aquella que postulaba que el virus SARS-Cov2, causante de la COVID-19, había sido “fabricado” en un laboratorio. Uno de los “argumentos” utilizados era el artículo prepublicado y no revisado por pares ‘Extraña similitud de inserciones únicas en la proteína de pico 2019-nCoV con la gp120 del VIH-1 y mordaza’, de la India. El documento fue retirado por los autores debido a las críticas de la comunidad científica acerca del enfoque técnico y la interpretación de los datos, tal como expuso Verificador.

Una versión del bulo acusaba a China de haber “creado” el virus, basándose en que “no había llegado” a ciudades de tal país como Shangái o Beijing, algo falso. Charles Lieber, nanocientífico estadounidense, tampoco fue arrestado por “vender el coronavirus a China”, sino por estar involucrado en el Plan de Mil Talentos del Gobierno chino, al que Estados Unidos acusa de dedicarse al robo de propiedad intelectual. Por otro lado, según Nature, la comunidad de científicos considera que el nuevo coronavirus es de origen animal.

COVID-19

El desconocimiento que había sobre la enfermedad causada por el nuevo coronavirus influyó en que se la calificara, equivocadamente, como “una trombosis” o que se la comparara con una “gripe”.

La COVID-19 está definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una “enfermedad infecciosa” causada por el SARS-Cov2. La trombosis es una manifestación de la enfermedad, pero no es la única. La comunidad médica ha detectado que se desarrollan afecciones a nivel neurológico y cardiovascular.

El bulo de que la COVID-19 consistía solamente en una trombosis estaba basado en la tergiversación de una investigación realizada en Italia.

Atribuciones falsas

Otra modalidad común fue la difusión de comunicados falsos. Con el fin de que los bulos parecieran creíbles, elementos desinformadores utilizaban el nombre de la Organización Mundial de la Salud, el Ministerio de Salud de Perú (Minsa) o de conocidos medios de comunicación, como la BBC. Por ejemplo, inventaron que el Washington Post, de los Estados Unidos, había “confirmado” que el “paciente cero” trabajaba en el laboratorio de Wuhan.

Por otro lado, también se usó el prestigio de un Premio Nobel y otros personajes públicos para difundir bulos.

Termómetros y mascarillas

Los métodos para prevenir el contagio por coronavirus fueron objeto de bulos. En medio del incremento de casos por COVID-19 y una cuarentena interminable, se dijo falsamente que el termómetro infrarrojo causaba “daño neuronal”. De hecho, actualmente los centros comerciales peruanos miden la temperatura en el brazo y no en la cabeza.

Respecto a las mascarillas, es falso que su uso prolongado cause hipoxia; alergias, sinusitis y asma; que produzca acidosis y permita la incubación de hongos y virus; que ocasione neumonía y pleuresía pulmonar; o que “colapse” el sistema inmunológico.

PCR

Las pruebas para detectar la COVID-19 han sido cuestionadas duramente. Las afirmaciones sin sustento más frecuentes indicaban que eran “defectuosas”, imprecisas, que directamente “no servían”. La mentira más extrema fue que había “ocasionado la perforación” del cerebro de una persona.

Fármacos

Para acelerar la difusión de los avances médicos sobre la COVID-19, se simplificaron o agilizaron algunos procedimientos en las plataformas donde se publicaban preprints, es decir, artículos sin revisión de pares. Esto ayudó a compartir conocimiento. Sin embargo, también permitió que documentos inconsistentes o tendenciosos se viralizaran alrededor del mundo. Hasta la fecha, algunos supuestos estudios siguen siendo citados en publicaciones de algunos profesionales de la salud, a pesar de que ya fueron retirados.

Algunos medicamentos tuvieron buenos resultados en experimentos en laboratorios, como la ivermectina. Pero se exageró o se tejieron mitos alrededor de su eficacia, como sucedió con el avifavir y la azitromicina. En ningún contexto, la automedicación con cuatro fármacos diferentes trata la COVID-19.

Asintomáticos

Perú es un país con una considerable tasa de trabajadores informales. La cuarentena afectó económicamente a aquellos que no se podían desplazar. En ese contexto, el hecho de que algunos contagiados no presentaran síntomas fue utilizado para difundir falsamente que no contagiaban o que que “comunicaban anticuerpos”. Pero existen otras enfermedades en las que también hay pacientes asintomáticos, de acuerdo al Colegio Médico. A esto se añade que hay pacientes presintomáticos, aquellos que demoran en presentar los síntomas.

Dióxido de cloro

Sin ningún estudio que lo respalde, el dióxido de cloro (o el CDS) fue ofertado como la panacea que curaba el coronavirus. Si bien su uso está aprobado como desinfectante, este químico no es un medicamento y ni siquiera sus más acérrimos defensores pueden venderlo como si fuera un tratamiento para la COVID-19. No hay pruebas de que ha curado a los pacientes ni de que sea “inofensivo”. Por el contrario, su utilización fue causa de intoxicaciones.

Recetas caseras

Dos de los contenidos sobre los que se generó mayor cantidad de desinformación fueron las recetas para prevenir o curar el coronavirus y las posibles vacunas para la COVID-19.

Entre los productos o preparaciones a los que atribuían (falsamente) que “eliminaban el virus” SARS-Cov2 o combatían la enfermedad” estaban el plátano, el kión o jengibre, el limón, el desinfectante, ajo con cebolla, los alimentos alcalinos, el matico, la hoja de coca. Además, las nebulizaciones, el enjuague bucal, la sal, el cañazo y el Mentholatum.

Vacunas

Como se indicó en una nota aparte, se difundieron al menos cuatro bulos respecto a las candidatas para prevenir la COVID-19. Por un lado, se indicó que iban a cambiar el ADN y que provocarían esterilidad. Una de las páginas que emitió gran cantidad de desinformación y que incluso calificó a las posibles vacunas como “transgénicas” fue Médicos por la Verdad en Perú.

Además, también se informó falsamente que las candidatas a vacunas peruana y rusa habían terminado, en el momento en el que estas todavía no habían culminado los ensayos (preclínico y clínico, respectivamente). También se publicó contenido falso que vinculaba tendenciosamente a las vacunas con plataforma de adenovirus con el VIH.

¿Sátira?

Otro contenido que circuló sin ninguna prueba fue que la sopa de murciélago estaba relacionada con el nuevo coronavirus. Este bulo tuvo una versión latinoamericana protagonizada por el cuy. No pudimos determinar si era una sátira o no, ya que desconocemos la intención de la creadora o el creador. La imagen estaba publicada en páginas de Facebook que recogían noticias.

Bonos

Durante la expansión también proliferaron estafas por internet (phishing). Por ejemplo, la cadena de WhatApp sobre el “programa” de bonos Quédate en Casa era falsa. Por otro lado, no faltaron bulos xenófobos en los que se decía que ciudadanos extranjeros iban a recibir “bonos” del Gobierno, algo falso.

Además, en el contexto de la pandemia, usuarios difundieron la teoría de la conspiración sobre el Nuevo Orden Mundial, desinformación sobre la cuarentena y hasta avistamientos de animales salvajes en las ciudades.

Bill Gates

Al magnate Bill Gates le atribuyeron desde haber predicho la pandemia de coronavirus y las muertes por COVID-19, hasta crear una vacuna que implantaba un microchip y haber patentado el virus.

*En caso desee comprobar si una publicación en las redes sociales es cierta o falsa, puede pedir a La República que revise la información. Envíe su solicitud al apartado Contacto o escríbanos a nuestro WhatsApp (+51 997 883 271).

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