Johana  Perleche

En Facebook, algunos usuarios han asegurado que “(1) las vacunas del virus producen atrofia en genes reproductivos y capas del útero. (2) En los hombres, produce infertilidad y (3) en las mujeres produce desprendimiento de útero y la membrana que cubre al bebé pierde fuerza y se desprende la bolsa”.

Publicación desinforma acerca de las vacunas y supuestos efectos secundarios. Foto: captura Facebook

1. ¿Las vacunas afectan a los genes reproductivos? No.

Para desmentir esta declaración, primero debemos recordar que los genes son unidades de almacenamiento de información genética que se encuentran en el ácido desoxirribonucleico (ADN). Asimismo, el ADN está alojado dentro del núcleo de la célula. Entonces, los genes están dentro del núcleo.

Además, las vacunas que fueron aprobadas para su aplicación masiva, Pfizer y Moderna, están basadas en ARN mensajero (ARNm).

Juan More Bayona, PhD en Inmunología comparada, explicó, en una nota anterior de octubre, cómo es el mecanismo de este tipo de vacunas. “En el compartimiento de producción de proteínas, este ARNm va a producir la proteína Spike (S). Y se va a liberar [...] al imitar a unas células infectadas con el coronavirus”, señaló.

Ya que este proceso se lleva a cabo en el citoplasma de la célula y no dentro del núcleo, “no va a transgredir dentro del ADN humano”, resaltó Manuel Loayza, médico epidemiólogo del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades.

More Bayona también indicó que “la vacuna no va a generar un cambio en nuestra información genética”, porque “nuestra información genética, la del ADN, está precisamente en el núcleo”.

En resumen, los genes son segmentos de ADN, y las vacunas contra la COVID-19 no afectan el ADN de las personas, ya que el ARNm no llega hasta el núcleo de la célula, como Verificador ha revisado en múltiples ocasiones (1,2,3,4). Por lo tanto, es falso que atrofien los genes reproductivos.

El ARN mensajero de las vacunas se instaura en el citoplasma, no en el núcleo. Por lo tanto, no afectan a los genes, que se encuentran dentro del ADN. Ilustración: Fabrizio Oviedo / La República

2. ¿Abortos espontáneos e infertilidad en mujeres por la vacuna? No.

El bulo también enfatiza en que debido a la vacuna contra el SARS-CoV-2, se presentaron problemas de desprendimiento del útero y del saco amniótico, que está dentro de la placenta. Esto se relaciona con la presencia de la proteína sincitina, que se genera en el embarazo.

En febrero del 2000, investigadores del entonces operativo Instituto de Genética en Cambridge, descubrieron un gen, dentro del ADN, que es el que produce esta proteína.

“El gen que produce esta proteína, ERV-W (endogenous retrovirus group W) o HERV-W (human endogenous retrovirus-W), es parte ya de nuestro genoma, pero evolutivamente fue incorporado de un retrovirus en épocas ancestrales, algo que no es de sorprendernos porque es parte de la evolución de los mamíferos”, manifestó para Verificador Erika Castillo Carrión, experta en genética y biotecnología.

Solamente las células de la placenta que entran en contacto directo con el útero —órgano desarrollado durante el embarazo— producen la sincitina, proteína codificada por el gen HERV-W.

“La sincitina es una proteína que se expresa en la placenta de humanos y otros primates y que cumple funciones en el desarrollo de la placenta”, añadió Castillo, PhD en Ciencias Médicas y divulgadora científica en cienciagenerika.

Ahora, ¿qué tiene que ver esto con las vacunas? Como explicamos antes, las vacunas contra la COVID-19 de Pfizer-BioNTech y Moderna, utilizan un ARN mensajero. El ARNm entra al citoplasma de la célula, no al núcleo, y allí fabrica las proteínas Spike del SARS-CoV-2. Estas son solo la capa externa del coronavirus, pero permiten que el cuerpo produzca anticuerpos de respuesta.

El proceso es similar a cómo actuaría nuestro cuerpo de manera natural en una eventual infección, resaltó Alejandra Ruiz León, bioquímica y magíster en comunicación científica.

Cuando el ARNm ya ha cumplido con su propósito, se degenera, pero los anticuerpos de la proteína Spike que combatirán al SARS-CoV-2, quedan.

La publicación viral indicó que la proteína Spike y la sincitina son “iguales”. Supuestamente, si la vacuna combate la proteína Spike, también afectaría la sincitina y produciría infertilidad en las mujeres. Pero esto es falso, ya que estas proteínas son distintas.

Representación de cómo funcionan las vacunas de ARN mensajero contra la COVID-19. Foto: The Conversation

La proteína Spike del SARS-CoV-2 no es igual a la sincitina

Si bien la proteína Spike del coronavirus y la sincitina comparten una cadena diminuta de aminoácidos, la similitud es tan pequeña que no se justifica una respuesta inmunitaria que afecte a ambos, coinciden Erika Castillo Carrión y Alejandra Ruiz León.

“Cuando hablamos de similitudes u homologías de secuencias, hay que tomar en cuenta que la secuencia de genes (nucleótidos) y de proteínas (aminoácidos) es una combinación de pocas bases —4 bases de nucleótidos para todos los genes y 20 aminoácidos para las proteínas—, que se describe como el código genético. Es como nuestro vocabulario en base a solo 27 letras”, mencionó Castillo.

“Para que dos proteínas sean similares, la coincidencia en algunos cuantos aminoácidos o en regiones muy cortas no es suficiente, y ese es el caso de las secuencias de la proteína Spike del SARS-CoV-2 y de la sincitina”, señaló la genetista.

Es como una placa de auto, ejemplificó Ruiz León. Algunas letras y números pueden coincidir, pero eso no significa que el propietario sea el mismo.

La científica también afirmó que los anticuerpos que generan estas vacunas atacan al COVID, no a la sincitina. Además, señaló que “si la vacuna conferiría infertilidad, el virus también tendría que conferir infertilidad, porque también el virus se podría unir a los receptores del sistema reproductor”. Entonces, bajo esa lógica, todas las mujeres que tienen COVID-19 no podrían salir embarazadas, lo cual es falso.

El número de casos de infección del SARS-CoV-2 durante el embarazo en el Perú es incierto, ya que no hay estadísticas que mencionen esta variable. No obstante, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, desde el 22 de enero hasta el 14 de diciembre, 47.096 mujeres embarazadas que residen en el país norteamericano se contagiaron de la COVID-19.

Desde el 22 de enero hasta el 14 de diciembre, 47.096 mujeres embarazadas que residen en Estados Unidos se contagiaron de la COVID-19. Foto: captura de estadística del Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)

Un ejemplo hipotético que propuso Erika Castillo es que “si la secuencia de la vacuna, y por ende, la del virus real, desencadenara una respuesta inmune contra la placenta en el embarazo (específicamente contra la sincitina), se habrían reportado muchos casos de problemas de embarazo o abortos espontáneos en gestantes con COVID-19”. Hasta ahora, no ha habido evidencia del tipo reportada entre mujeres embarazadas.

Los estudios de Pfizer y Moderna han informado ante la FDA que, a pesar de que no estaba contemplado que las personas se embarazan durante los ensayos de la vacuna, porque no eran el grupo de investigación, hubo quienes sí lo hicieron.

Durante las investigaciones de Moderna, 13 mujeres (6 del grupo vacuna y 7 del placebo) quedaron embarazadas. Por su parte, en Pfizer este número fue mayor: 23 (12 del grupo vacuna y 11 del placebo). Ello, como mencionó Alejandra Ruiz León, demostraría que las inoculaciones no producen infertilidad en las mujeres.

Asimismo, la comunicadora científica resaltó que las vacunas ayudan a nuestro cuerpo a generar una respuesta natural. “La gente cree que la vacuna es algo artificial, que te ayuda a hacer algo que tu cuerpo no haría por ti, pero solo te está dando un empujón para que lo hagas antes de que te dé el virus”, manifestó.

Durante la fase 3 de estudio de la vacuna contra la COVID-19 de Moderna, 13 mujeres (6 del grupo vacuna y 7 del placebo) quedaron embarazadas. Por su parte, en Pfizer este número fue mayor: 23 (12 del grupo vacuna y 11 del placebo). Foto: composición / informes de Pfizer-BioNTech y Moderna ante la FDA

3. ¿Las vacunas producen infertilidad en varones? No.

Anteriormente, en Verificador desmentimos las afirmaciones relacionadas a la infertilidad masculina (1 y 2). Para ello, buscamos los estudios de Andrology y American Journal of Physiology, que investigaron acerca de los efectos del SARS-CoV-2 en la fertilidad de los hombres. Ninguno de estos evidenció con claridad que la COVID-19 haya afectado a la enzima ACE2 que se encuentra en los testículos.

Asimismo, para otra verificación, Pedro E. Romero, doctor en Ciencias Naturales, señaló que no ha visto ninguna vacuna cuyo objetivo sea el ACE2. Además, resaltó que las vacunas se crean para combatir específicamente un virus. En este caso, el SARS-CoV-2. Por tanto, “no (son desarrolladas) contra nosotros mismos”.

De igual forma, el investigador científico Nicolás Torres, becario postdoctoral del Laboratorio de Inmunopatología del IBYME, Argentina, puso un ejemplo hipotético para ilustrar por qué no sería posible la asociación de las vacunas con la infertilidad masculina. Dado que la ACE2 se encuentra en los pulmones, cerebro, células del endotelio vascular, riñón, entre otros órganos, mencionó a AFP Factual que “es realmente impensable, con la tecnología actual, poder diseñar una vacuna para matar células del testículo que al mismo tiempo no mataran a todo el resto de células del organismo que expresan ACE2”.

Por ello, se concluyó que, hasta el momento, no hay evidencias de que la vacuna contra la COVID-19 pueda causar infertilidad en los hombres.

Conclusión

Es falso que las vacunas contra la COVID-19 causen infertilidad en mujeres y hombres. Tampoco modifican los genes reproductivos, no producen abortos espontáneos ni dañan el útero y placenta.

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