Verificador LR

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16 Dic 2020 | 5:07 h

En redes sociales circulan diferentes publicaciones que relacionan efectos adversos a la vacunación contra la COVID-19. Recientes post han descontextualizado los resultados mostrados por Pfizer y BioNTech acerca de la investigación realizada para probar la efectividad y seguridad de su vacuna.

Del total de 43.448 voluntarios —21.720 del grupo de vacunación y 21.728 del grupo de placebo—, solo 4 personas del primer grupo presentaron parálisis de Bell. Es decir, el 0,01% del total y el 0,02% de los que recibieron la vacuna.

Esto, según la Food and Drug Administration (FDA), organismo estadounidense responsable de la regulación y aprobación de medicamentos, “no representa una frecuencia superior a la esperada en la población en general”, por lo que no habría una relación causal entre la enfermedad y la administración de la vacuna de Pfizer.

Las publicaciones en redes sociales señalan una vinculación entre la parálisis de Bell y la vacuna contra la COVID-19. Sin embargo, esto no ha sido comprobado. Foto: composición / captura de Facebook

¿Qué es la parálisis de Bell?

También conocida como parálisis facial, la parálisis de Bell no es un síndrome nuevo, como señalan algunas publicaciones. Este trastorno de los nervios faciales fue descrito por primera vez en 1829 por el médico Charles Bell, por lo que adquirió su nombre.

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos y la Clínica Mayo mencionan que esta enfermedad se caracteriza por una debilidad repentina en los músculos del rostro, que impide su movimiento, por lo que la mitad de la cara se ve caída. Además, los síntomas incluyen dificultad para abrir los ojos, realizar expresiones faciales e, incluso, retener la saliva en la boca.

Relación de la vacuna Pfizer contra la COVID-19 y la parálisis de Bell

En el documento publicado el 10 de diciembre, los investigadores de Pfizer y BioNTech muestran la lista de efectos secundarios ligados a la inoculación. Los más comunes y leves son dolor y enrojecimiento en la zona de inyección, fatiga, dolor de cabeza, fiebre, náuseas, diarrea, etc.

Otros menos comunes fueron la adenopatía, enfermedad en la que los ganglios se inflaman, y la parálisis de Bell.

Esta última se reportó en 4 voluntarios que pertenecían al grupo de vacunación. Los casos ocurrieron en los días 3, 9, 37 y 48 luego de inyectada la vacuna. Dado el bajo porcentaje de personas afectadas (menos del 0,05%), la FDA afirmó que “no hay bases claras para concluir una relación causal (entre la parálisis de Bell y la vacuna de Pfizer) en este momento”. A pesar de ello, recomendó la supervisión de estos casos cuando se aplique en la población en general.

Efectos adversos de la vacuna de Pfizer, según el informe que realizaron para la FDA. Foto: composición / captura de informe "Vaccines and Related Biological Products Advisory Committee Meeting"

En esa misma línea, el doctor Jason D. Hinman, profesor asistente de neurología en la Escuela de Medicina David Geffen de la Universidad de California, señaló para Health que no se han establecido conexiones directas entre la vacuna Pfizer para la COVID-19 y la parálisis de Bell.

“La incidencia normal de parálisis de Bell es de aproximadamente 20 personas de cada 100.000. El estudio de Pfizer examinó a (más de) 38.000 pacientes, por lo que cuatro casos estarían dentro de la incidencia normal observada de parálisis de Bell”, manifestó.

Asimismo, Federico Martinón-Torres, director de Pediatría Traslacional y Enfermedades Infecciosas en el Hospital Clínico Universitario de Santiago, España, dijo que “solo existe una asociación temporal, una coincidencia en el tiempo” entre el desarrollo de la parálisis facial y la aplicación de la vacuna. “La frecuencia es la misma que la esperada en la población general, no podemos achacarlo a la vacuna. Se vigilará”, resaltó el también miembro del comité asesor de vacunas de la OMS.

Conclusión

Según los primeros estudios, la vacuna de Pfizer tiene una efectividad del 95% para evitar contagios de la COVID-19. Esto no implica que las personas no desarrollen otras enfermedades a lo largo del tiempo, ya que la inmunización protege solo del SARS-CoV-2. Así, no se ha demostrado que la parálisis de Bell que presentaron cuatro voluntarios haya sido producida por la inoculación de la vacuna. Este número corresponde a lo esperado en la población en general, según el índice de prevalencia de la enfermedad.

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