Verificador LR

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27 Nov 2020 | 19:05 h

En un vídeo, publicado en Facebook, la naturópata Coco March señala que las personas con hígado graso y cirrosis pueden regenerar el órgano dañado en un 100 %. El post ha alcanzado más 6.000 interacciones y 1.000 comentarios por los usuarios en la red social.

Asimismo, ella indica que estas afecciones pueden curarse con el consumo de vegetales verdes y la reducción del azúcar, además de comer otros suplementos.

Sin embargo, el contenido es engañoso: en pacientes con hígado graso en etapa inicial, el órgano puede regresar a su estado natural, pero en casos de cirrosis esta posibilidad es mínima.

¿Los pacientes con hígado graso y cirrosis pueden regenerar totalmente su órgano?

De acuerdo a Medlineplus, la enfermedad por hígado graso o esteatosis hepática comprende principalmente dos tipos: ‘hígado graso no alcohólico’ e ‘hígado graso por alcohol’.

A su vez, explica que el ‘hígado graso no alcohólico’ se divide en hígado graso simple y ‘esteatosis hepática no alcohólica’. El primero no es demasiado serio como para causar daño o complicaciones al órgano; pero el segundo presenta inflamaciones y daños en las células del hígado (hepatocitos), lo que pueden causar fibrosis o cicatrización del hígado que desencadena la cirrosis o cáncer de hígado.

En tanto, indica que el ‘hígado graso por alcohol’ es producido básicamente por el alto consumo de alcohol. “Cuanto más alcohol usted bebe, más daña su hígado. La enfermedad del hígado graso por alcohol es la etapa más temprana de la enfermedad del hígado por el alcohol. Las siguientes etapas son la hepatitis alcohólica y la cirrosis”, agrega.

Hígado graso y cirrosis. Foto: captura web de Medlineplus.

Rosario Mayorga, hepatóloga y gastroenteróloga de la Clínica Centenario Peruano Japonesa, describió a Verificador de la República cómo se produce el hígado graso: “Es cuando el hígado empieza a acumular grasa. Es decir, los hepatocitos, las células que conforman el hígado, se empiezan a llenar de grasas. Esta grasa es predominantemente triglicéridos. Y eso es consecuencia de los malos hábitos alimenticios”.

Resaltó que generalmente esta afección está asociada a personas que padecen sobrepeso y diabetes y, además, que el hígado puede volver a su estado natural, siempre y cuando, se encuentre en una etapa inicial.

Según la hepatóloga, el órgano en esta fase no está dañado, se encuentra en un estado normal, pero está lleno de grasa. “Si en la etapa inicial, la persona se somete a una dieta rigurosa, a hacer ejercicio físico y logra perder el exceso de grasa corporal, el hígado también lo hará y volverá a su forma natural. El hígado graso en etapa inicial es totalmente reversible”, especificó.

Hígado graso. Foto: captura web de Scientific American.

Así también, un artículo de Scientific American afirma que la enfermedad del hígado graso a menudo se puede revertir y el hígado se puede restaurar a una salud completa mediante cambios en la dieta y el estilo de vida.

Sin embargo, según Rosario Mayorga, el hígado en pacientes con cirrosis no es reversible en un 100%, porque este es un caso donde las personas acumularon grasa en el hígado por mucho tiempo, lo que produjo una serie de fenómenos inflamatorios, denominada hepatitis crónica. Precisó que esta inflamación crónica causó daños en el hígado y produjo fibrosis y nódulos de regeneración, que desencadenó en cirrosis hepática.

Ya no es reversible la cirrosis hepática. Esta tiene varias etapas. En la inicial es totalmente asintomática. Al detectar la cirrosis en etapa inicial, así como la causa, se puede detener y no tendría las consecuencias que normalmente tiene un cirrótico”, dijo.

La cirrosis o cirrosis hepática, como lo señala el artículo de Mayo Clinic, es una etapa tardía de la cicatrización (fibrosis) del hígado y es producido no solo por un hígado graso, sino por múltiples causas como la hepatitis, el alcoholismo crónico, destrucción de las vías biliares, entre otras.

Cirrosis. Foto: captura web de Mayo Clinic.

Rosario Mayorga sostuvo que existe una última etapa de la cirrosis, en la cual no hay solución. Esto sucede, de acuerdo a la gastroenteróloga, porque el paciente presenta distintos síntomas y signos, como la presencia de hemorragias digestivas, retención de líquido en el abdomen (ascitis) y de bilirrubina, entre otros, por lo que le impide continuar con su vida normal.

Frente a ello, señaló que el trasplante del órgano es una alternativa posible, tras una evaluación de parámetros de laboratorios y clínicos.

Respecto al tratamiento, según la hepatóloga, el hígado graso se combate desde el aspecto nutricional, reduciendo el consumo de calorías, porque el objetivo es que la persona pierda de peso. Pero, advirtió que para tratar casos de cirrosis, depende de la causa y la etapa de la afección.

Explicó que si es ocasionada por alcohol, el tratamiento es suspender el consumo de bebidas alcohólicas. Si es porque el paciente tiene hepatitis C o B, entonces se trata con medicamentos antivirales. Sin embargo, puntualizó que el tratamiento de la cirrosis causada por el hígado graso es más complejo porque la forma de tratar depende mucho del paciente.

¿Comer vegetales y reducir el azúcar es la forma de tratar el hígado graso y cirrosis?

En diálogo con este medio, el nutricionista clínico Edinson Sánchez, representante del Colegio de Nutricionistas de Lima, declaró que no es lo mismo, desde el aspecto nutricional, tratar a un paciente con hígado graso y a otro con cirrosis hepática.

“Normalmente una persona con hígado graso tiene sobrepeso u obesidad, por ende se busca lograr un peso saludable mediante una alimentación balanceada y niveles adecuados de actividad física. Sin embargo, en los pacientes cirróticos al ser un cuadro avanzado de la enfermedad es común encontrar desnutrición, es decir, la pérdida de masa muscular y tejido adiposo (graso), a causa de una baja ingesta de alimentos y las distintas complicaciones de la enfermedad”, detalló.

En casos de cirrosis, Edinson Sánchez sostuvo que el tratamiento nutricional debe ser individualizado y personalizado de acuerdo a las propias complicaciones que el paciente presenta.

En ese sentido, indicó, a modo general, que se prescribe una alimentación rica en proteínas, baja en grasa y se restringen los líquidos en pacientes con edemas o ascitis y se modifica la consistencia de la dieta a alimentos blancos si hay presencia de varices esofágicas— una de las complicaciones frecuentes en pacientes cirróticos—.

“Lo ideal es que estos pacientes (con cirrosis) tengan la supervisión y orientación de un nutricionista clínico, como parte del manejo multidisciplinario”, sentenció.

Asimismo, el representante del Colegio de Nutricionistas de Lima precisó que la ingesta de verduras de hojas verdes no está contraindicado en pacientes con cirrosis hepática e hígado graso. “Normalmente se incluye dentro de la dieta por su aporte de fibra, vitaminas y minerales junto con verduras de diferentes colores”, declaró.

Por otro lado, el nutricionista señaló que una mala alimentación es uno de los factores que causan el hígado graso, que a largo plazo, junto a otros factores, podría ocasionar una cirrosis hepática.

La dieta del peruano es alta en grasas y carbohidratos, según el especialista. Señaló que existe un incremento del consumo de alimentos ultra procesados con grasas perjudiciales para el organismo (grasas trans, grasas saturadas y colesterol) y azúcares simples (contenidos en bebidas azucaradas), pero, además, hay una falta de actividad física.

En ese sentido, recomendó, para casos de hígado graso, el consumo de alimentos con grasas saludables (palta, aceitunas, aceite de sacha inchi, aceite de oliva y pescados) y proteínas de origen vegetal (legumbres y frutos secos) y animal (preferir pollo, pavita, cuy o pescado, en vez de carne roja).

Asimismo, comentó la importancia de aumentar las verduras y reducir el consumo de carbohidratos, prefiriendo la quinua, papa, camote y otros, en vez de arroz blanco y fideos. También, indicó hidratarse con al menos 8 vasos de agua al día o bebidas sin azúcar y practicar actividad física, al menos 45 minutos al día.

También, de acuerdo a la investigación citada líneas arriba, el hígado graso (no alcohólico) no necesariamente se produce por un exceso de grasa, sino que tiene más probabilidades de ser causada por niveles altos de azúcar en sangre y resistencia a la insulina, que se suele ver en personas con sobrepeso y diabetes tipo 2 o prediabetes.

Por ello, entre las recomendaciones, indica reducir la cantidad de azúcar y otros carbohidratos refinados.

Recordamos que Verificador en dos artículos (1 y 2) calificó como falso y engañoso, respectivamente, a la información emitida por la naturópata Cocó Morales.

Conclusión

En pacientes con hígado graso el órgano comprometido puede regenerarse totalmente si la afección está en una etapa inicial. Sin embargo, cuando está en un estado avanzado, que produce cirrosis hepática, la posibilidad de revertir el daño es mínima. Por lo tanto, el post es engañoso.

Además, la cirrosis no solo se produce por un hígado graso sino por otras causas por lo que su tratamiento es personalizado y depende de las complicaciones del paciente. Por ello, los pacientes con esta afección no reciben el mismo tratamiento de las personas con hígado graso.

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